“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz”. (Zacarías 8:19)
AYUNO DEl Décimo mes bíblico (ENERO) 2025
EL AYUNO consiste en abstenerse de comer o beber, incluso agua, durante 9 horas desde las 6:00 AM hasta las 3:00 PM durante 21 días, desde el DOMINGO 12 de ENERO hasta el DOMINGO 2 de FEBRERO, para acercarnos a Dios en oración y someternos a su voluntad y propósito.
PREGUNTAS FRECUENTES
Aquí podrás encontrar las preguntas más frecuentes que nos han hecho con respecto al ayuno con sus respectivas respuestas.
1 : ¿Cuándo comienza y termina el ayuno?
El ayuno será de 9 horas cada día comenzando el día Domingo12 de Enero a las 6:00 AM y terminando a las 3:00 PM de ese mismo día y continuará durante 21 días (9 horas cada día) hasta el Domingo 2 de Febrero finalizando a las 6:00 AM. Las personas que no puedan hacer el ayuno por 9 horas cada día lo podrán hacer por 6 horas cada día desde las 6:00 AM hasta las 12:00 PM
Cada día de ayuno lo puedes iniciar con una oración de DEDICACIÓN, por ejemplo: “Señor, te dedico este día de ayuno, te pido que me fortalezcas, que me ayudes a ser fuerte en el poder de tu Espíritu para no ceder ante los deseos de la carne, rindo mis deseos a tu voluntad, encomiendo mis planes a ti, hágase tu voluntad en mi vida, pongo toda mi confianza en ti y me rindo al Señorío de Jesús…” y puedes terminarlo con una oración de GRATITUD, por ejemplo: “Gracias Señor por este día de ayuno, gracias por lo que me mostraste hoy, gracias por tu fortaleza, gracias por librarme de las tentaciones de este día y poderme someter a tu voluntad…”
Si el Espíritu Santo te trae convicción de pecado y te muestra cosas que estás haciendo que no reflejan la justicia de Dios y que no son de su agrado, puedes orar en ARREPENTIMIENTO diciendo por ejemplo: “Señor, hoy me vuelvo a ti en arrepentimiento y te pido perdón por……(enumera las cosas por las que tienes que pedirle perdón) te doy gracias porque como lo dice 1 Juan 1:9 si confieso mis pecados tu eres fiel y justo en perdonarme y librarme de toda mi maldad, ayúdame a caminar en tu justicia y agradarte en todo…”.
2 : ¿Cuándo serán los tiempos de oración grupal?
Los tiempos de oración grupal serán todos los días a las 6:00 AM y a las 12:00 PM incluidos Sábados, Domingos y Festivos por la plataforma Zoom ID 83191120604
3 : ¿Qué tipo de ayuno haremos?
Es un ayuno total, donde no se consumirá ningún alimento y no se beberá ningún líquido, ni siquiera agua. El ayuno será de 9 horas desde las 6:00 AM hasta las 3:00 PM durante 21 días.
* Recuerda consultar con tu médico si tienes algún problema de salud o estás tomando medicamentos y pide siempre la guía del Espíritu Santo para unirte al ayuno.
4 : ¿Cómo prepararme antes del ayuno?
El día anterior al ayuno se recomienda:
- Beber al menos entre ocho y diez vasos de agua durante el día anterior al ayuno para evitar la deshidratación.
- Evitar las comidas demasiado saladas para mantener la hidratación del organismo.
- Evitar bebidas que contengan sustancias diuréticas como la cafeína y la teofilina, que se encuentran en el té, el café, la leche con chocolate y las bebidas de cola.
- Evitar el consumo de carnes rojas que se digieren lentamente, se recomienda consumir pescados, pollo, huevo, nueces como fuentes de proteína.
- Se aconseja comer carbohidratos complejos como arroz integral, pasta integral, galletas integrales, avena, pan integral y evitar los carbohidratos simples que se convierten rápidamente en azúcares y no aportan fibra al organismo.
- Se pueden comer verduras, vegetales y frutas.
- Evitar el ejercicio y actividades que produzcan pérdida de líquidos y fatiga.
- Consultar con tu médico antes de realizar el ayuno si tienes una condición médica y si se estás consumiendo medicamentos.
- Siempre buscar la guía del Espíritu Santo y su fortaleza para unirse el ayuno.
5 : ¿Qué debo hacer durante el ayuno?
- Es normal que puedas sentir irritabilidad, debilidad, fatiga, mareos, hambre, y dolores de cabeza debido al uso de las reservas de grasa como fuente de energía, si no te sientes bien y consideras que debes consultar con un médico no dudes en hacerlo. Recuerda siempre buscar la guía del Espíritu Santo.
- No hagas ejercicio o actividades que produzcan pérdida de líquidos y fatiga para que no te deshidrates.
- Durante el ayuno debes tener tiempos de oración individual y puedes unirte a los tiempos de oración grupal a las 6:00 AM y 12:00 PM por Zoom ID 83191120604.
- Podrás leer los pasajes bíblicos de la lectura diaria y leer los devocionales para cada día que se encuentran en la página web www.jwcglobal.org.
- Puede ser útil hacer un diario donde puedas escribir lo que Dios te estará revelando en la medida que estudias La Biblia y te acerques más a EL. Podrás también escribir los versículos que llamen tu atención y las reflexiones de los devocionales.
- Abstente por completo de los dispositivos electrónicos y úsalos solamente para asuntos laborales o de emergencia.
- Procura durante las horas del ayuno no hacer actividades que puedan distraerte o entretenerte de tu búsqueda de Dios, sobre todo durante los fines de semana.
6 : ¿Por qué siento que mi cuerpo está reaccionando al ayuno?
Al abstenerte de alimentos tu cuerpo se está desintoxicando y comienza a eliminar toxinas. Esto puede causar dolores de cabeza e irritabilidad sobre todo cuando dejas de consumir cafeína y azúcar, ya que tu cuerpo deja de recibir los efectos de la dopamina a los que estaba acostumbrado. Debido a esto puedes sufrir períodos donde tendrás muchas ganas de comer y antojos por el efecto adictivo del azúcar en el cuerpo. También puedes tener dolores de estómago, mareos y diarrea porque el organismo se está desintoxicando. Además el cuerpo comienza a convertir el azúcar en grasa y a usar todas las reservas de grasa para producir la energía que necesitas esto puede causarte debilidad. Si las reacciones se intensifican y se vuelven intolerables consulta con tu médico. Recuerda siempre buscar la guía del Espíritu Santo y su fortaleza.
7 : ¿Qué hago si tengo que trabajar o asistir a la universidad?
Pídele a Dios que te ayude a organizar tu día de acuerdo a tu horario, para que puedas establecer un tiempo de intimidad con Dios ya sea durante la hora de almuerzo, antes de iniciar el día o después de culminar tus actividades. Organiza tu horario durante los días del ayuno para que puedas tomar tiempo para orar, leer los pasajes bíblicos para cada día, leer el devocional y meditar en la Palabra de Dios, de tal forma que mantengas tu espíritu fortalecido. Si el trabajo o el estudio no te lo permiten entonces puedes optar por ayunar solamente 6 horas de 6:00 AM hasta las 12:00 PM cada día.
8 : ¿Cómo finalizo cada día el ayuno?
- Después de finalizar el ayuno debes ingerir agua para hidratarte y comenzar a ingerir alimentos gradualmente iniciando con una porción (taza) de papaya.
- Luego puedes tomar un caldo de pollo (sin tanta grasa) con papa, plátano, acompañado de aguacate.
- No se debe romper el ayuno con comidas muy condimentadas y ricas en grasas no saludables.
- Puedes esperar una hora para ingerir una comida más completa con proteínas magras como pollo o pescado, y carbohidratos complejos como arroz integral, pasta integral o pan integral, verduras, ensaladas, frutas, pero aún evitando un consumo alto de grasas no saludables.
- Evita consumir alimentos procesados, comidas copiosas y alimentos con demasiado azúcar.
DEVOCIONALES

Lectura bíblica: Génesis 11:27-32; 12:1-20
“Entonces Abram se fue tal como el SEÑOR le había dicho; y Lot fue con él. Y Abram tenía setenta y cinco años cuando partió de Harán (5) Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot su sobrino, y todas las posesiones que ellos habían acumulado, y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a la tierra de Canaán; y a la tierra de Canaán llegaron”. Génesis 12:4-5
Motivo de Oración: Que el Señor nos muestre y nos ponga en el camino que debemos andar y nos sometamos a su liderazgo como lo hizo Abram.
Devocional
Una de las mayores cosas que debemos hacer como creyentes es someternos a las instrucciones y a la voluntad de Dios para seguirlas en una completa obediencia, entonces así mostramos que somos verdaderos discípulos de Jesús, porque hay una estrecha relación entre la fe y la obediencia. La obediencia a la Palabra de Dios es la manifestación de nuestra fe. Abram es considerado el padre de la fe y es un buen ejemplo de alguien que siguió a Dios sin ninguna reserva y con una completa obediencia. Abram aprendió a someterse al liderazgo de Dios y a seguirlo al hacer de Dios su Señor y su Dios. Nosotros debemos hacer lo mismo hoy, Dios nos está llamando a rendirnos a su liderazgo y a seguir su voluntad en una completa obediencia.
En la parte final del capítulo 11 de Génesis podemos leer acerca de un hombre llamado Taré que tuvo tres hijos: Abram, Nacor y Harán y nos dice que Taré era de Ur de los Caldeos donde actualmente se encuentra Irak y donde estuvo ascentada la antigua Babilonia. También nos dice que luego de la muerte de su hijo Harán, hermano de Abram, Taré decide ir en dirección a Canaán llevando a Abram, Sarai, la esposa que tomó Abram, que era estéril y a su nieto Lot, pero se establece en Harán donde luego muere.
Si lo miramos bien muchas veces somos como Taré, hemos comenzado a ir en la dirección correcta hacia el destino que Dios nos está guiando pero por alguna razón decidimos en nuestro propio parecer, llegar a otro lado. Taré no llegó a donde debía ir, se quedó en Harán, murió en Harán y nunca llegó a Canaán, la Tierra Prometida. Sin embargo cuando Dios le da la instrucción de irse de la tierra en donde se encontraba habitando a una tierra que Dios le mostraría, con la promesa de que iba a ser bendecido, la respuesta de Abram fue una obediencia inmediata. En el principio del capítulo 12 de Génesis leemos que Abram se fue de Harán teniendo 75 años, tal como el Señor le había dicho, a la tierra de Canaán, y a diferencia de Taré su padre, Abram si llegó a su destino en la tierra de Canaán en donde le edificó a Dios varios altares mostrando una adoración de manera constante a Dios e invocó su nombre haciendo del Señor su Dios y reclamando, con cada altar edificado, esa tierra para la adoración a Dios.
Dios es un Dios de cambios, de movimiento, de transformación. Él constantemente está trayendo cambios a nuestra vida, así que en la medida que nos movemos en la dirección que ÉL nos está indicando estemos abiertos a la obra transformadora del Espíritu Santo para que traiga los cambios necesarios en nuestra vida y podamos movernos del lugar físico, espiritual o emocional en el que nos encontramos a ese nuevo lugar al que Dios quiere llevarnos. La vida de Abram fue de movimiento constante, y la nuestra también lo será, nunca nos quedemos estancados en el mismo lugar espiritual y emocional.
Algo que debemos tener en cuenta es que para Dios las nuevas generaciones son muy importantes porque sus propósitos y planes incluyen esas nuevas generaciones. Debemos preocuparnos porque nuestra descendencia camine en la voluntad de Dios y cumplan sus propósitos del Reino. Dios le dijo a Abram °a tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7) lo que significaba que Abram no tendría esa tierra sino los que vendrían después de él, sus hijos y los hijos de sus hijos. Muchas veces no entendemos que cosas que anhelamos hacer y ver, no las haremos ni veremos nosotros sino nuestra descendencia, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Eso fue lo que le ocurrió al rey David, Salomón su hijo, fue quien construyó el Templo para Dios.
Ahora bien Abram salió de Harán solamente con una instrucción de Dios y con la promesa de que sería bendecido y que sería de bendición. Abram tuvo que tener confianza y fe en Dios para obedecerle y seguir su liderazgo creyendo que Dios cumpliría lo que le había dicho, incluso al hablarle de una descendencia que no tenía porque Sarai era estéril y que Dios le iba a dar a su descendencia una tierra que no estaba vacía sino con personas habitando allí: los cananeos. A veces no entendemos que Dios siempre nos pone en una situación de dependencia absoluta de ÉL. Dios quiere que vivamos nuestra vida dependiendo de su ayuda, de su provisión, de su salvación, de su voluntad para que seamos los hijos que se relacionan diariamente y buscan en oración a un Padre bueno que está en los Cielos. Vivir nuestra vida a nuestra manera y siguiendo nuestra propia voluntad y deseos no es la manera en que Dios quiere que vivamos en este mundo.
Así que cuando leemos los versículos finales del capítulo 12 de Génesis nos damos cuenta que la dependencia de Dios lo guió a Egipto para que estuviera allí mientras pasaba una gran hambruna sobre la tierra. En Egipto podemos ver que Dios le reveló a Abram que por causa de la hermosura de Sarai le podían dar muerte. Así que Abram le dio instrucciones a Sarai para que dijera que era su hermana, (que de acuerdo a su genealogía era completamente cierto porque tenían uno de los padres en común) así que Sarai hizo tal como le dijo Abram y él fue bendecido a causa de ella porque creían que era su hermano, pero Dios no permitió que el Faraón la tomara como mujer y Faraón tuvo que despedirlos para que regresaran a Canaán en bendición. Cuando vienen las dificultades es cuando más debemos seguir el liderazgo de Dios. Seremos bendecidos si hacemos lo que Dios nos está indicando que hagamos en pos de seguir su voluntad y su propósito. Mientras más nos relacionemos en intimidad con Dios buscándolo en oración y adorándolo como lo hizo Abram en cada altar que edificó, vamos a poder ser más conscientes de sus instrucciones y revelaciones para nuestra vida.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que me he ocupado de hacer las cosas a mi manera y que no te he obedecido y seguido tu liderazgo, hoy decido rendirme y someterme a el Señorío de Jesús, hoy decido seguir tu liderazgo en mi vida, hoy me decido a hacer solamente tu voluntad. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas que te ayudarán a tener una mejor comprensión de los pasajes bíblicos:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender en la obediencia de Sarai a las instrucciones de su esposo?
- ¿Qué podemos aprender en la obediencia de Abram a las instrucciones de Dios?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Abram en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abram puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 13
“ Abram se estableció en la tierra de Canaán, en tanto que Lot se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma”. Génesis 13:12
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a tener una vida de rendición, sumisión y confianza en ÉL.
Devocional
Abram trajo consigo a su sobrino Lot, no solo cuando salieron de Harán como lo leímos en el capítulo 12 versículo 4 sino también como lo leemos ahora en el capítulo 13 en su regreso desde Egipto a Canaán para establecerse en el Neguev. Pero vemos una gran diferencia entre Abram y Lot en cuanto a su vida espiritual, mientras Abram manifiesta públicamente su adoración a Dios edificando altares e invocando su nombre hasta el momento Lot no se ha unido a la fe de Abram en su adoración y devoción a Dios porque no hemos leído que él le haya edificado un altar a Dios. Es evidente que muchas veces podemos influenciar y modelarle nuestra fe a las personas que nos rodean con nuestra vida de adoración a Dios, con nuestro compromiso y devoción a Dios y mostrando el carácter de Jesús, pero es claro que no podemos obligarlas a tener nuestra fe, porque en definitiva cada quien deberá tomar la decisión y la determinación propia de a que dios le dará su adoración y devoción a Jesús o a Satanás.
Cuando tenemos esto en cuenta podemos ver una marcada diferencia entre Abram y Lot. Así que el versículo 2 nos dice que Abram “era muy rico en ganado, en plata y en oro” y el versículo 5 nos dice “Y también Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas”. Abram era muy rico y Lot también tenía posesiones pero, el éxito de Lot se debía a “que andaba con Abram” (v.5). Lot era bendecido porque andaba con Abram no porque Dios lo estuviera bendiciendo, así como Potifar era bendecido por causa de José, es decir porque Dios bendecía a Abram y a José, Lot y Potifar salían bendecidos. Si estás “andando” con un Lot o con un Potifar no esperes que tu vida sea bendecida, asegúrate de andar con personas que tengan una vida de adoración a Dios (que están en sumisión y rendición a Dios) como Abram, José, Daniel porque serán de bendición para tu vida, y asegúrate de que tu propia vida sea una vida de adoración y devoción a Dios.
Ahora bien, Dios había manifestado su abundante provisión a Abram y lo había prosperado en tal manera que con las posesiones de Lot la tierra no daba abasto para sostenerlos a ambos así que ya no podían habitar juntos, por eso comenzaron los conflictos y las peleas entre los pastores de Abram y Lot porque había escasez de alimento para darle a las ovejas que cuidaban. Abram no quería conflictos ni peleas con Lot porque eran familia, así que solucionó el problema mostrando su mayor característica: la sumisión y confianza en Dios. Abram reconoció de parte de Dios que la solución era separarse y por eso Abram estaba confiando plenamente en la dirección de Dios dejando que Lot decidiera a donde iría. Entonces mientras Abram confía y se somete a la dirección de Dios para hacer lo correcto y se queda en Canaán, Lot escoge a donde ir basándose en su propio parecer, por eso “alzó los ojos y vio todo el valle del Jordán, el cual estaba bien regado por todas partes” (v.10) y lo escogió para si. Lot tomó su decisión basándose en lo que veían sus ojos estableciéndose al oriente en el valle del Jordán que era un lugar con mucha irrigación de agua y con mucha fertilidad, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma, en donde los hombres “eran malos y pecadores contra el SEÑOR en gran manera” (v.13). Obviamente fue una muy mala elección la que hizo Lot al escoger un lugar que era muy fértil pero espiritualmente muerto.
Cuantas veces nos hemos equivocado tomando decisiones porque no hemos hecho como Abram, someternos y confiar en la voluntad de Dios, sino que hemos alzado nuestra mirada como lo hizo Lot y hemos optado por elegir lo que a nuestra vista nos pareció lo mejor.
Muchas veces nuestras decisiones así como Lot son con base en nuestra carne y no con base en nuestro espíritu, porque no estamos pensando de acuerdo a los propósitos de Dios, al carácter y la voluntad de Dios sino de acuerdo a nuestros propios deseos. Debemos tener en cuenta que no necesariamente lo que se vea bueno o bonito nos beneficiará espiritualmente y será bueno para nuestra vida espiritual. Es por esto que Pablo le da a los corintios un principio fundamental “No os dejéis engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres»”. (1 Corintios 15:33) No podemos esperar nada bueno de las personas que se oponen a Dios y no podemos engañarnos creyendo que sus malas acciones no nos afectarán. El propósito de interactuar con personas que no conocen a Dios es que lo conozcan a través de nuestro testimonio pero no podemos hacer de ellos nuestros amigos íntimos, o nuestros socios principales en los negocios, ni podemos hacerlos nuestra base de interacción social porque terminarán corrompiendo nuestros valores.
Ya finalizando el capítulo, después que Lot se separa de Abram, Dios le dice a Abram que alce los ojos y mire toda la tierra que Dios le dará a él y a su descendencia para siempre. Abram no debía mirar la tierra con los ojos que la vio Lot, pensando solamente en enriquecerse sino que debía verla de la manera en que Dios se la estaba mostrando como una tierra en donde no solamente se establecería él sino su descendencia “para siempre” (v. 15) El corazón de Abram no estaba en una ambición personal sino en el propósito y el plan de Dios. La prioridad de Abram era su adoración a Dios por eso, a diferencia de Lot, “Abram mudó su tienda, y vino y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí un altar al SEÑOR”. (v.18) Debemos ver las cosas como Dios las ve de acuerdo a su plan y propósito y no como el mundo las ve. Cuando veamos las cosas desde la perspectiva de Dios podremos rendirnos, someternos y confiar de una manera absoluta en su buena, agradable y perfecta voluntad.
Oración
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que he tomado malas decisiones porque no he buscado tu voluntad sino mi propio deseo y voluntad, te pido perdón por todas las veces en que me he engañado creyendo que las personas que están en oposición a tus principios y a ti las voy a poder cambiar sin darme cuenta que me pueden corromper y puedo terminar haciendo lo que hacen y pensando lo que piensan. Hoy decido como Abraham rendirme y someterme a tu voluntad, hoy me decido a seguir tus instrucciones y a adorarte solamente a ti, a amarte con todo mi corazón, con toda mi mente y con toda mi alma. Espíritu Santo de Dios perfecciona mi carácter para que pueda mostrar el carácter de Cristo y llegar a su estatura. Señor te pido que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de tomar buenas decisiones? ¿Cómo nos anima a buscar a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Lot?
- ¿Qué podemos aprender de la manera de solucionar los conflictos de Abram?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Abram en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abram puedes ver el actuar de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 14
“y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram el diezmo de todo”. Génesis 14:20
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a permanecer en su justicia, a tomar decisiones sabias y correctas que lo honren y glorifiquen. Que nos ayude a permanecer siendo fieles a ÉL y que el Señor nos libre de las tentaciones del diablo.
Devocional
En este capítulo leemos que ahora Lot vive en Sodoma en donde los hombres “eran malos y pecadores contra el SEÑOR en gran manera” (Génesis 13:13). Las malas decisiones siempre traerán malas consecuencias, y Lot no fue la excepción. Su deseo de lograr el éxito material lo llevó a instalarse en una ciudad donde sus habitantes eran malos y perversos, y no solo actuaban en contra de Dios pecando, sino que lo hacían en gran manera. ¿Quién hubiera elegido vivir en medio de la perversidad y el pecado? Lot lo hizo, y sufrió las consecuencias de su elección. Cuan diferente fue Abraham que prefirió permanecer unido a Dios y alejarse de lo que lo hubiera apartado de su fidelidad a Dios.
Las consecuencias le llegaron a Lot cuando cinco reyes liderados por el rey de Sodoma se rebelaron en contra de Quedorlaomer, rey de Elam, quien formó una coalición de cuatro reyes para ir a la guerra en contra de los reyes que se rebelaron, derrotándolos. Entonces tomaron todos los bienes de Sodoma y Gomorra y todas sus provisiones, y por supuesto también se llevaron a Lot y todo lo que tenía.
En un solo instante todo lo que Lot había logrado conseguir al escoger ese lugar para habitar le fue quitado, incluso su libertad. ¿De qué le sirvió a Lot tener tantas posesiones si en un instante le fueron quitadas? Muchas veces somos como Lot, buscando el éxito material, dándole la importancia a las cosas materiales, y anhelando las cosas de este mundo, pero nos olvidamos que todo esto es temporal, que como dice Proverbios 23:4-5 “No te fatigues en adquirir riquezas, deja de pensar en ellas. 5 Cuando pones tus ojos en ella, ya no está. Porque la riqueza ciertamente se hace alas, como águila que vuela hacia los cielos”.
Debemos reflexionar en lo que Salomón escribió sabiamente en Eclesiastés 5:15 “Todos llegamos al final de nuestra vida tal como estábamos el día que nacimos: desnudos y con las manos vacías. No podemos llevarnos las riquezas al morir”. Y en lo que Jesús le dijo a sus discípulos “No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; 20 sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; 21 porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. (Mateo 6:19-21)
Cuando alguien vive en medio del pecado no puede esperar otra cosa que no sean las consecuencias del pecado: esclavitud y muerte. Lot estaba experimentando esas consecuencias, había sido llevado cautivo y seguramente terminaría muerto. Sin embargo, Dios nunca deja de ser fiel, su fidelidad es grande y sus misericordias son nuevas cada mañana, así que vemos como Dios permite que haya un fugitivo que va inmediatamente a decirle a Abram la dificultad en la que se encontraba Lot. El amor de Dios no tiene comparación. ÉL nunca respondería como nosotros los seres humanos respondemos: “¡bien merecido se lo tenía por su mala decisión, que mire a ver como se salva!” sino que en su amoroso cuidado este fugitivo llega a Abram para contarle lo sucedido.
Abraham tampoco responde con indiferencia, crítica o juicio, como tal vez nosotros en algunas ocasiones hemos respondido ante las dificultades de alguien. Abraham responde movilizando a trescientos dieciocho de sus hombres adiestrados nacidos en su casa para ir a liberar a Lot. Tenemos un compromiso con ayudar a los hermanos de la familia de la fe a ser libres de su cautividad, no podemos ser indiferentes ante las circunstancias difíciles que puedan estar viviendo. Incluso los reyes de Sodoma y Gomorra fueron beneficiados a causa de Lot. Si Lot no estuviera con ellos no hubieran sido rescatados.
Si lo miramos bien, es absurdo pensar que con solo 318 hombres Abram iba a poder luchar contra 4 reyes y sus ejércitos, pero Abraham no estaba confiando en su fuerza sino en el poder del Dios en quien había puesto su fe. Zacarías le dijo, de parte de Dios, a Zorobabel “No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu” (Zacaría 4:6) David le dijo a Goliat “Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del SEÑOR de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. 46 El SEÑOR te entregará hoy en mis manos, y yo te derribaré y te cortaré la cabeza. Y daré hoy los cadáveres del ejército de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel, 47 y para que sepa toda esta asamblea que el SEÑOR no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del SEÑOR y Él os entregará en nuestras manos”. (1 Samuel 17:45) Al igual que Gedeón con solo 300 hombres, Abraham, con solo 318 hombres, estaba seguro y confiado en que Dios le daría la victoria, así que Dios le dio la victoria cuando por la noche los atacaron y los derrotaron, liberando no solo a Lot, sino a todos los que habían sido llevados cautivos y recobrando las posesiones de Lot.
Entonces regresando Abram de haber derrotado a estos 4 reyes, tiene un encuentro con Melquisedec, rey de Salem (rey de Paz), cuyo significado es “rey de justicia” quien era un sacerdote de Dios, y quien bendice a Abram y le confirma que la victoria se la dio Dios al decirle “y bendito sea el Dios Altísimo que entregó a tus enemigos en tu mano.” (Génesis 14:20) Entonces Abram hizo algo que nadie le obligó a hacer pero que es producto de su fe en Dios, Abram le dio a Melquisedec, el diezmo (la décima parte) de todo. ¿Melquisedec necesitaba esa décima parte? Seguramente que no, era un rey, pero Abram no lo hizo pensando en eso, sino porque quiso manifestar su agradecimiento, gloria y honra a Dios.
Ahora bien, hay una conexión entre Jesucristo y Melquisedec, aún en el hecho de haber traido dos elementos que profetizaban la muerte de Jesús y el nuevo pacto: El vino y el pan. En Hebreos 5:10 Pablo dice de Jesús: “siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec” así como también lo dice en el capítulo 7 de Hebreos. Es decir, Jesús como nuestro sumo sacerdote para siempre, no viene de la línea sacerdotal de Aarón y de la tribu de los levitas, por eso es sacerdote según el orden de Melquisedec, quien no viene de una línea sacerdotal conocida.
Pero así como hay una conexión entre Melquisedec (rey de paz y de justicia) y Jesucristo, también podemos ver una conexión entre el rey de Sodoma y Satanás, así que este rey le dice a Abram “Dame las personas y toma para ti los bienes”. (Génesis 14:21) Este rey no estaba interesado en los bienes estaba interesado en las personas, en las almas, seguramente las necesitaba para que siguieran propagando la maldad y el pecado en su nación. Satanás no está interesado en las cosas materiales, sino en las almas que puede seguir manteniendo cautivas en la oscuridad del pecado para que hagan su voluntad. 2 Timoteo 2:26 dice: “y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad”. Nunca comprometas tu fidelidad a Dios y nunca caigas en la tentación del enemigo.
Abram estaba claro en sus convicciones y por eso no aceptó del rey de Sodoma los bienes que le ofrecía. Abram no iba a permitir que sus valores se corrompieran y dejar de darle la gloria a Dios. Su compromiso de fidelidad a Dios era absoluto por eso le respondió “He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra, 23 que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: «Yo enriquecí a Abram»”. (Génesis 14:22-23)
Abraham obtuvo la victoria contra el enemigo y esto nos recuerda que de la simiente de Abraham viene Jesús, el Mesías, quien vino a la tierra para salvarnos de la condena eterna por la esclavitud del pecado. Jesucristo en su obra de redención nos da la victoria sobre el pecado, y la injusticia que trae el pecado, y nos restaura, dándonos la vida eterna. Jesús, el Mesías, el ungido, el Hijo de Dios, es el único camino a la vida eterna, no hay otro camino, no hay nadie más que pueda redimirnos del pecado, ÉL es el cordero inmolado.
Oración
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por no reconocer que eres tú quien me da la victoria, te pido perdón por todas las veces que he hecho las cosas en mis propias fuerzas y no en tus fuerzas y poder. Ayúdame a tomar decisiones sabias para hacer siempre lo correcto. Ayúdame a no comprometer mi fidelidad a ti. Ayúdame a no caer en la tentación del enemigo. Ayúdame a darte siempre la gloria y la honra y a reconocer que eres tú quien me prospera. Espíritu Santo de Dios perfecciona mi carácter para que pueda mostrar el carácter de Cristo y llegar a su estatura. Señor te pido que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la fidelidad a Dios? ¿Cómo nos anima a ser fieles a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Melquisedec y del rey de Sodoma?
- ¿Qué podemos aprender de Abram?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Abram en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abram puedes ver el actuar de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 15
“Y Abram creyó en el SEÑOR, y Él se lo reconoció por justicia”. Génesis 15:6
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a mantener una fe firme y fuerte en ÉL.
Devocional
Dios ha respondido a la fidelidad y a la fe de Abram dándole la victoria con un pequeño grupo de hombres en una lucha contra 5 reyes y sus ejércitos. Así que este capítulo comienza mostrándonos que la relación entre Abram y Dios se ha vuelto más íntima, así que después de esa victoria sobrenatural, la palabra de Dios vino en una visión para decirle: “No temas, Abram, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande”, (v1.) Dios le reafirma su condición de victoria, Abram no tendría nada que temer porque siendo Dios su escudo nada podría pasarle. Pero Dios no solo es un escudo para Abram, también lo es para nosotros por eso no debemos temer, sino tomar el escudo de la fe con el que podemos apagar todos los dardos del maligno.
Hay algo que debemos tener en cuenta, el miedo nunca será compatible con la fe porque el miedo anula la fe. Así que Dios estaba alentando a Abram a continuar caminando sin darle cabida al temor, poniendo su fe en ÉL. Esto es lo mismo que debemos hacer nosotros caminar por fe y no por lo que vemos para que el temor no pueda entrar. Pablo dice en Hebreos 11:6 “Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es remunerador de los que le buscan”. Cuando caminamos por fe, creyendo la verdad de Dios, habrá un nivel mayor de revelación y de relación con Dios. Dios estaba más cerca de Abram en la medida en que Abram se acercaba más a Dios, y es lo mismo que ocurre con nosotros, entre más cerca estemos de Dios, más cerca estará ÉL de nosotros.
Abram se enfrenta a algo que muchas veces nos sucede, él tiene Fe y cree en la verdad de Dios pero no sabe como ocurrirá la promesa de Dios para que su descendencia posea la tierra de Canaán. Abram, en su lógica humana pensaba que su heredero sería Eliezer su siervo de Damasco porque aún no tenía ningún hijo y no veía la posibilidad humana de tenerlo. Muchas veces en nuestra lógica humana no entendemos como Dios puede hacer algo que se sale de lo posible y que está en una categoría de imposibilidad. Pero Dios le aclara a Abram que su heredero no sería su siervo sino uno que saldría de sus entrañas, Abram tendría un hijo y ese hijo sería su heredero, algo que parecía imposible para un hombre que pasaba los 80 años. Entonces Dios hizo algo maravilloso para cambiar el enfoque humano de Abram, lo llevó fuera y le dijo que mirara el cielo y contara las estrellas porque así sería su descendencia. Ante nuestra imposibilidad y lógica humana debemos salir del lugar de imposibilidad en el que nos encontramos y cambiar nuestra perspectiva para mirar el cielo, y ver desde la perspectiva de Dios entonces todo se verá posible.
La fe de Abram en las promesas de Dios se resume en este versículo: “Y Abram creyó en el SEÑOR, y Él se lo reconoció por justicia”. (Génesis 15:6) Cuando Abram puso su confianza y fe en Dios, entonces Dios contó esa fe de Abram como justicia. Abram no se hizo justo por nada de lo que hubiera hecho, fue Dios quien lo hizo justo al reconocer la confianza y verdadera fe de Abram. La fe conduce a la justicia y la justicia al Reino de Dios. Es por la fe en Jesús, (creer en Jesús) que somos justificados y no por algo que hagamos, porque nada de lo que hagamos nos hace justos, solamente nuestra fe en Jesús (Romanos 4). ¿Has puesto verdaderamente tu fe en Jesús y su obra redentora?
Ante la fe de Abram Dios le da una maravillosa revelación, le dice a Abram que no fue su padre Taré quien lo sacó de Ur de los Caldeos sino el mismo Dios para darle la tierra de Canaán como posesión. Dios está estableciendo un pacto territorial con Abram y con su descendencia, entregándole todo ese territorio donde se encontraban 10 naciones, desde el río de Egipto hasta el río Eufrates (Irán e Irak), por eso no podemos olvidar que el territorio donde actualmente se encuentra Israel es parte de la tierra que Dios le prometió a Abram, es la tierra de donde vino Jesús, el Mesías Redentor, y es la tierra donde acontecerán los eventos de los últimos tiempos.
Ahora bien, Abram le pregunta a Dios cómo podría saber que heredaría esa tierra y Dios le responde pidiéndole que sacrifique 5 animales, pero vinieron las aves de rapiña para intentar llevarse los animales. No siempre va a ser fácil hacer lo que Dios nos pide porque siempre que estamos cumpliendo el propósito de Dios va a venir el enemigo que quiere impedir que el propósito de Dios se cumpla, así que como Abram nos va a tocar ahuyentarlo para impedir su oposición. Pero no solo fueron las aves de rapiña las que vinieron sino también un sueño profundo y una gran oscuridad que cayó sobre él. Sin embargo aún con la gran oscuridad y el sueño profundo, Dios le revela su plan a Abram y le dice que con respecto a Abram, él moriría en paz y con buena vejez y con respecto a su descendencia que pasaría un largo tiempo antes que pudieran heredar y poseer esa tierra porque vivirían en una tierra extranjera y serían esclavizados y oprimidos por cuatrocientos años, pero que esa nación sería juzgada y saldrían de allí con grandes riquezas, porque quienes entrarían a poseer la tierra sería la cuarta generación que destruirían a los líderes de las naciones cananeas, los amorreos, cuando su pecado ya no se pudiera soportar. Los tiempos de Dios siempre son perfectos por eso no debemos apresurarlos. Dios tenía todo planeado en el tiempo preciso y sabía por qué lo había planeado así. Cada detalle de su plan estaba perfectamente trazado y alineado a su tiempo. Los tiempos de Dios no son iguales a los nuestros porque sus pensamientos van mucho más allá que los nuestros, permite que Dios en su soberanía dirija siempre tus tiempos porque su plan, su propósito y su voluntad son perfectos.
No importa que el enemigo se levante y se oponga a los planes de Dios, aún con las densas tinieblas Dios estableció su pacto con Abram por medio del sacrificio de los animales que se consumieron con el fuego. No importa que los fariseos y líderes religiosos crucificaran a Jesús, el plan de redención se llevo a cabo porque Jesús es el cordero inmolado que quita el pecado del mundo. Dios es soberano y su plan siempre se cumplirá a pesar de que se levante el enemigo. Dios cumplirá su propósito y su plan en ti.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no te he creído, que he dudado, que he permitido que el temor se apoderara de mi y que no he caminado con confianza y fe en ti. Señor te pido que me ayudes a tener una fe firme y fuerte en ti, que me ayudes a confiar en ti en todo tiempo, te pido que me ayudes a resistir las asechanzas del enemigo cuando intenta oponerse y obstaculizar el cumplimiento de tu propósito. Señor te pido que me ayudes a entender tus tiempos y a confiar en que tus tiempos son mejores que los míos para poder esperar tus tiempos. Señor ayúdame a continuar acercándome mucho más a ti y a que te reveles en mi vida de una manera nueva. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la fe? ¿Cómo nos anima a confiar en Dios?
- ¿Qué podemos aprender de la fe de Abram?
- ¿Qué podemos aprender del carácter y naturaleza de Dios?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Abram en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abram puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 16
“Entonces Sarai dijo a Abram: He aquí que el SEÑOR me ha impedido tener hijos. Llégate, te ruego, a mi sierva; quizá por medio de ella yo tenga hijos. Y Abram escuchó la voz de Sarai” (Génesis 16:2)
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a buscar su consejo siempre en oración antes de tomar cualquier decisión y nos ayude a no ser impulsivos al tomar decisiones.
Devocional
Después de su encuentro con Dios y del pacto que Dios hizo con Abram, él siguió creyendo en la promesa de Dios de que “un hijo saldría de sus entrañas” para ser su heredero, pero pasaron diez años y aunque Sarai creía en la promesa veía que el hijo no llegaba y se desesperó. No era una situación fácil creer que tendría un hijo sin ver la posibilidad de tenerlo, entonces tal vez se convenció de que la promesa no vendría por medio de ella sino por medio de su sierva Agar, a quien trajo consigo de Egipto, así que le dijo a Abram que tomara a Agar para que pueda tener el hijo que Dios le prometió, sin saber las implicaciones que esta decisión traería.
Cuántas veces hemos creído lo que Dios nos ha dicho pero al ver pasar el tiempo y no ver nada se nos ocurre ayudar a Dios a cumplir su plan. Debemos tener mucho cuidado con las decisiones que tomamos sin buscar en oración la dirección de Dios porque podemos tomar decisiones que tienen implicaciones futuras, y eso fue lo que le sucedió a Sarai, ella nunca buscó poner su idea en el consejo de Dios y las consecuencias de su decisión la vemos aún en la actualidad con la guerra entre los descendientes de Ismael (árabes) y los descendientes de Isaac (Judíos).
Tal vez Sarai creyó que su decisión no tendría nada de malo, pues estaba siguiendo la costumbre de la época en la que cuando una mujer no podía tener hijos, su sierva podía tener hijos por ella. Esta costumbre también la vemos en el caso de Lea y Raquel que entregaron sus siervas a Jacob para tener hijos por medio de ellas. Pero Sarai estaba en definitiva actuando llevada de su propio parecer y en sus propias fuerzas, tratando de ayudar a cumplir la promesa de Dios a su manera. Sin embargo debemos recordar que lo que Dios hace para cumplir su plan y sus propósitos siempre tiene un carácter sobrenatural. Ella estaba siguiendo las costumbres pero no el diseño de Dios para el matrimonio. Desde el inicio Dios creó a un solo hombre para una sola mujer y a una sola mujer para un solo hombre, siempre que en una relación matrimonial hay dos mujeres hay problemas y conflictos porque ese no es el diseño original de Dios.
Cuan peligroso es dejar de escuchar la voz de Dios para escuchar la voz de otros y cuan peligroso es dejar de obedecer a Dios para obedecer a otros. Génesis 16:2 dice: “Y Abram escuchó la voz de Sarai”. Abram escuchó la voz de Sarai y obedeció lo que Sarai le dijo sin consultar a Dios y tuvo un hijo con Agar. Es muy peligroso tomar decisiones y actuar sobre esas decisiones sin consultar con Dios y tomar el tiempo necesario para esperar una respuesta, no podemos hacer suposiciones pensando “quizás esa sea la manera”, como Sarai lo creyó (v.2), esos quizás son producto de nuestras ideas humanas porque Dios es un Dios de certezas. Cuando no estemos seguros de algo, cuando dudemos, no actuemos, oremos buscando la seguridad de Dios para esa decisión.
Así que sin ninguno de los dos haber consultado con Dios, las cosas no resultaron como Sarai lo esperaba, comenzaron los conflictos porque cuando Agar estaba embarazada despreció a Sarai, ya que la veía como menos que ella. Sarai nunca midió las consecuencias de su decisión. Entonces le reclama a Abram reconociendo su propio error pero también reconociendo que él no actuó bien al tomar a Agar y que por esa mala decisión de ambos se había perdido el orden del hogar. Abram no entendió como se sentía Sarai con toda la situación y por eso le dice que la situación se resolvería si ella la volvía a hacer su sierva y que mirara que hacía con ella, Sarai estaba tan enojada por toda la situación que lo mejor que le pareció fue tratar tan mal a Agar que ella tuvo que salir huyendo. Agar no actuó bien al creerse mejor que Sarai y rebelarse contra ella, pero Sarai tampoco actuó bien al tratar mal a Agar. Como lo habíamos visto en los capítulos anteriores las malas decisiones traen malas consecuencias y para Sarai no fue la excepción. No podemos descargar nuestra frustración y nuestro enojo en las personas y no debemos vengarnos de quienes nos han hecho mal. Debemos actuar con compasión y misericordia para lidiar con las imperfecciones de otros.
Los errores traen consecuencias y esas consecuencias son inevitables. Nosotros en nuestra humanidad no vamos a poder retroceder el tiempo y corregir lo que hicimos mal vamos a tener que enfrentar los resultados de nuestro mal actuar. Es por esto que es tan importante buscar a Dios porque cuando lo buscamos a ÉL, ÉL podrá restaurar el daño que hicimos. Dios es el Dios que restaura, ÉL nunca dejará caído al justo. Sarai buscó a Abram, pero él no tenía la solución.
Cuando vemos todo el panorama Agar era egipcia, un lugar que representa esclavitud y opresión, Sarai no le consultó a Dios su decisión y ella no debió dañar el diseño original de Dios para el matrimonio dándole a Agar a Abram no solo para que tuviera un hijo sino para que fuera “su mujer”, su esposa (v.3). Así que todo el conflicto lo había generado la mala decisión de Sarai y la falta de liderazgo de Abram, porque él no debió obedecer lo que Sarai le dijo que hiciera como Adán tampoco debió obedecer a Eva y comer del fruto que Dios le había dicho que no comieran. Cuando dejamos de obedecer a Dios para obedecer a alguien más el resultado nunca será bueno.
La única solución para nuestros errores y nuestras malas decisiones es la restauración que solamente Dios puede traer para reparar lo que hemos dañado. Es por esto que mientras Agar huía hacia Shur, fue encontrada por el ángel del Señor, no cualquier ángel, sino el ángel del Señor, lo que muestra que Dios estaba dispuesto a intervenir en la situación. Es interesante que en este punto Agar ya no estaba en una posición altiva con respecto a Sarai sino que la reconoce como su Señora, así que el ángel del Señor le dice que debe regresar a “su señora” y someterse a su autoridad. Muchas veces esperamos de Dios otra salida, otra forma de resolver los problemas, una manera más fácil, sin aflicción y sufrimiento. Pero no todas las veces la restauración resulta fácil, no siempre Dios impide las consecuencias de nuestros errores y malas decisiones, así que para Agar el camino de la restauración estaba en regresar de donde había huido.
Este encuentro con el ángel del Señor le deja claro a Agar cuál es su identidad, ella es “la sierva de Sarai”, y cuál es la identidad de Sarai, “su señora”. Ella debía recordar esto cuando regresara porque al mantener su identidad de sierva y someterse a Sarai Dios la bendeciría multiplicando su descendencia tanto que no se podría contar y tendría un hijo al que llamaría Ismael porque Dios había oído su aflicción. Pero este hijo vendría con unas características que reflejaban la forma en que había sido concebido pues sería un hombre impulsivo, que hace lo que le da la gana, que sería conflictivo, que no se podía domar, como el asno montés.
Agar tuvo un encuentro con Dios y fue restaurada. Ella tuvo un encuentro con “el Dios que me ve” (El Roi), con el Dios que la vio y la restauró, con el Dios que la vio y cuidó de ella, y ese encuentro la cambió, ella regresó, se sometió a Sarai, y tuvo a Ismael cuando Abram tenía ochenta y seis años. Dios se acercó a Agar y ella respondió acercándose a Él. ¿Dios se está acercando a ti y tú, te acercarás a ÉL? ¿Permitirás que Dios restaure los errores del pasado?
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que he tomado decisiones sin consultarte en oración, perdóname por todas las veces que he actuado impulsivamente sin tener en cuenta las consecuencias de mis acciones. Señor te pido que me ayudes a tener una vida de oración más constante y profunda, que me ayudes a buscar tu consejo en todas las decisiones que tome, que me ayudes a obedecerte solamente a ti. Señor te pido que restaures mi vida, hoy me decido a perdonar a todas las personas que me han hecho daño y te pido perdón por todas las personas a quienes les he hecho daño. Gracias Padre por haber enviado a tu Hijo Jesús a morir en la cruz para redimirnos del pecado y restaurarnos. Gracias Señor porque tú cuidas de mí en todo momento, porque tú ves mi aflicción, tú ves mi necesidad. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de orar para consultar a Dios todas nuestras decisiones? ¿Cómo nos anima a buscar a Dios en oración?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Sarai?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Agar?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Abram?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención del carácter de Dios en estos pasajes?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 17: 1-14
“Y estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia después de ti, por todas sus generaciones, por pacto eterno, de ser Dios tuyo y de toda tu descendencia después de ti”. Génesis 17:7
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a depender de su suficiencia y a ser perfectos delante de ÉL, que nos ayude a circuncidar nuestros corazones para no caminar en la carne sino en el Espíritu y que nos ayude a entender que nuestra relación con él no está basada en una religión sino en una relación de pacto eterno.
Devocional
Trece años después del nacimiento de Ismael se le aparece nuevamente Dios a Abram para confirmar su pacto diciéndole “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto”(v.1). Dios se manifestó en este momento a Abram como el Shaddai, el Dios que es suficiente para bendecir, el Dios que es suficiente en toda circunstancia, el Dios que demuestra su poder y es todopoderoso, el Dios que es suficiente para hacer algo imposible: darle una descendencia a un hombre de casi 100 años. Siempre debemos recordar que para Dios no hay nada imposible, que si lo tenemos a ÉL no necesitamos nada más porque ÉL es suficiente, ÉL es todo lo que necesitamos, ÉL es la seguridad que buscamos, Él es todopoderoso.
Ahora bien, Dios se revela a sí mismo, se da a conocer a través de cada circunstancia, entonces lo vamos conociendo por nuestras experiencias, lo vamos conociendo por lo que Él hace en cada circunstancia y situación de nuestra vida. Agar lo conoció en medio de su circunstancia como el Dios que ve (El Roi), Abram en medio de su circunstancia actual lo está conociendo como el Dios que es suficiente, todopoderoso, para hacer de él todo lo que ha prometido (El Shaddai). Dios como “El Shadai” manifiesta su suficiencia ante nuestra fragilidad humana y nuestra necesidad de hallar seguridad en ÉL.
Entonces precisamente porque Dios es suficiente para Abram, Dios le da un mandamiento que implica reconocer que él mismo como humano es insuficiente, incapaz, sin ningún poder, y que necesita depender de Dios, necesita andar delante de Dios, caminar en todo lugar con Dios, moverse con Dios, no apartarse de su fidelidad a Dios; y que también necesita ser perfecto, con una fe absoluta, con una obediencia inmediata, completamente sometido a la voluntad de Dios, sin que se encuentre nada malo en él, recto e íntegro en su pensar y actuar. Ante el hecho de cómo fue concebido Ismael, tal vez Dios le estaba diciendo a Abram que debía confiar en la suficiencia de Dios andando delante de ÉL y que Dios demandaba que de ahora en adelante la actitud de Abram fuera de una completa dependencia en la suficiencia de Dios para cumplir la promesa de una descendencia, siendo perfecto, sin error, sin mancha alguna. Es una gran enseñanza para nosotros entender que cuando confiamos en la suficiencia de Dios para cumplir lo que ha prometido nos hacemos perfectos al esperar sus tiempos y sus formas de actuar, pero que si actuamos en nuestro propio parecer, en nuestro propio tiempo, en nuestra propia manera nos hacemos imperfectos errando en nuestras decisiones.
Solamente si confiamos completamente en la suficiencia de Dios es que vamos a ver realidad su obrar en nuestra vida, de lo contrario, siempre vamos a tratar de “ayudarlo” como lo hicieron Abram y Sarai y lo que vamos a ver es nuestro desastroso obrar. Así que si Abram confiaba en la suficiencia de Dios, Dios podría establecer una relación de pacto con Abram para cumplir su promesa de una descendencia numerosa que heredaría la tierra de Canaán como una posesión para siempre.
La respuesta de Abram ante la presencia de Dios fue de una total reverencia y adoración por eso “se postró sobre su rostro” (v. 3) Su actitud indicaba que él estaba reconociendo la suficiencia de Dios para cumplir lo que había dicho que haría. A diferencia de las otras naciones que tenían muchos dioses, Abram estaba reconociendo a Dios, El Shaddai, como el Dios verdadero, como su único Dios, con quien de ahora en adelante tendría una relación personal de pacto eterno, más que una “religión”, y cuya relación se extendería a todas sus generaciones por siempre porque Dios sería también el Dios de ellos.
El pacto de Dios con Abram implicaba las naciones, él por medio de su descendencia sería de bendición para las naciones, y por medio de Jesús, la simiente de Abraham, nosotros formamos parte de la promesa. El pacto con Abraham nos da un vislumbre del nuevo pacto a través de Jesús, el Mesías. El apóstol Pablo lo explica de esta manera: “Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. No dice: y a las descendencias, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: y a tu descendencia, es decir, Cristo”. (Gálatas 3:16) “Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo ayo, 26 pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. 28 No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa. (Gálatas 3:25-29)
Abram se convertiría en una nueva persona, sería transformado, ya no sería Abram que significa “padre exaltado”, sino que sería Abraham que significa “padre de muchos” porque Dios en su suficiencia lo haría padre de muchas naciones. La fe en Jesús nos cambia, nos transforma, así como la fe en Dios transformó a Abram.
La señal del pacto de Dios con Abram sería la circuncisión de todos los hombres actuales y futuros de la casa de Abram nacidos de él y no nacidos de él, incluyendo el propio Abraham y sus siervos tendrían que ser circuncidados mostrando que Dios cumpliría su promesa de que Abram fuera de bendición a todas las naciones de la tierra. Los hombres nacidos en la descendencia de Abraham y en los que estuvieran en su casa así no formaran parte de su descendencia, a los 8 días de nacidos serían circuncidados mostrando su compromiso y su fe con el Dios de Abraham (que sería también su Dios) para cumplir la promesa. La circuncisión si bien es un acto físico tiene implicaciones espirituales en el pacto de Dios con Abraham porque la circuncisión nos habla de la muerte de la carne. Entonces cuando camino en obediencia a Dios por fe, no caminaré en los deseos de la carne. Así que nosotros como creyentes en Jesús, simiente de Abraham, al circuncidar nuestro corazón recibimos una nueva naturaleza para no vivir más cumpliendo los deseos de la carne sino ejemplificando lo que significa caminar delante de Dios y caminar con Dios en el Espíritu. La circuncisión representa la muerte de la naturaleza pecaminosa y la vida en el Espíritu de Dios que mora dentro de nosotros cuando creemos en Jesús como el Mesías salvador. El Espíritu Santo es ese cuchillo que si se lo permitimos circuncida nuestros corazones para hacernos nuevas criaturas y de esa manera poder reflejar el carácter de Jesús y ser de bendición a quienes no lo conocen para que lo conozcan y crean en ÉL para vida eterna.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he entendido que eres suficiente para mi, que no necesito ayudarte a hacer en mi vida lo que solamente tú puedes hacer. Ayúdame a confiar en tu suficiencia, ayúdame a creer que lo que has dicho que harás lo harás, ayúdame a no desesperarme ni angustiarme y dejar que seas tú quien obre en mi vida. Espíritu Santo de Dios circuncida mi corazón, ayúdame a despojarme de todas las actitudes carnales que están en mi, de todas las obras de la carne que operan en mí y que pueda caminar en tu verdad y en el poder de tu Espíritu que mora en mi. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la naturaleza de Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Abram?
- ¿Qué podemos aprender de Dios?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención del pacto de Dios con Abram?
- ¿En qué aspectos de tu vida puedes ver que Dios es suficiente?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 17:15-25 Génesis 18:1-19
“¿Hay algo demasiado difícil para el SEÑOR? Volveré a ti al tiempo señalado, por este tiempo el año próximo, y Sara tendrá un hijo”. (Génesis 18:14)
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a salir de nuestro egoísmo para poder servir a otros y para poder creer que para Dios no hay nada demasiado difícil.
Devocional
Dios continúa ahora hablándole a Abraham acerca de Sarai. Abraham ya no la llamaría Sarai que significa “mi princesa” sino que la llamaría Sara quitándole la letra que representa mi para que su significado sea solamente “princesa” porque ella ya no sería “su” princesa sino que ella sería una madre de naciones. Sara no se quedaría atrás en el llamado que Dios le estaba haciendo a Abraham, ella compartiría ese llamado. Dios le estaba reafirmando a Abraham que Sara formaba parte del plan de Dios ahora que Ismael el hijo con Agar tenía 13 años. La condición de Sara cambiaría no solo en su nombre sino que ella pasaría de ser una mujer estéril a una mujer fructífera porque Dios le daría un hijo a Abraham por medio de ella. Ahora estaría claro para Abraham y Sara que el hijo prometido vendría por medio de los dos y que su plan nunca involucró a Agar. Si eres una persona soltera es muy importante que sepas escoger la persona con la que te casarás porque Dios tiene planes no solamente para ti individualmente sino también cuando te cases con la persona con quien te casarás. Al casarte con la persona correcta, esa persona participará en el llamado y las bendiciones que Dios quiere darte.
Abraham responde con la misma reverencia y actitud de adoración a Dios pero con la diferencia de que esta vez se rió porque él no entendía como a estas alturas teniendo casi 100 años y Sara 90 años iban a tener un hijo. Así que su lógica humana, que es limitada, le decía que Dios estaba hablando de Ismael. Pero Dios le aclara que no es Ismael, el hijo de la promesa, sino que sería Isaac (el que ríe), quien nacería de Sara en el tiempo señalado, “por este tiempo el año que viene” (v.21), y con quien seguiría en una relación de pacto perpetuo con su descendencia, sin embargo Dios también bendeciría a Ismael para que fuera fructífero haciendo de él una gran nación pero su pacto estaría solamente con Isaac. Abraham se río. Curiosamente Dios le daría un hijo que se llamaría Isaac (el que ríe) seguramente para mostrarle que a pesar de sus dudas y limitaciones Dios es capaz de hacer milagros, es capaz de hacer posible lo que a los ojos humanos es imposible de hacer. La bendición de Dios a Ismael nos muestra que Dios quiere bendecir a todos. Todas las naciones, la humanidad entera tiene el potencial de ser bendecida por medio del pacto que hizo Dios a Abraham y que se cumple en el nuevo pacto al creer en la simiente de Abraham, Jesús, el Mesías, pero sabemos que no todos lo harán, habrá quienes le den la espalda y lo rechacen como lo hicieron muchas personas cuando vino por primera vez a la tierra.
Dios descendió para encontrarse con Abraham y establecer su pacto con él y su descendencia. Dios le dejó claro cuál era el plan que debía seguir. Dios le confirmó que no era Ismael el hijo de la promesa sino Isaac a quien para ese tiempo el próximo año tendría Sara, y luego ascendió dejando a Abraham con toda esta revelación. Si hay algo que debemos tener claro es que Dios tiene la última palabra para cumplir su plan. Nosotros podemos tener sugerencias e ideas para el plan de Dios así como intentó decirle Abraham acerca de Ismael, pero Dios tiene un plan de bien y ese plan lo cumplirá, Dios nunca improvisa, así que el plan era con Isaac y no con Ismael. No nos obstinemos con los Ismael dejemos que Dios nos dé a Isaac. Ismael representa la voluntad humana mientras que Isaac representa la voluntad divina. Ismael ejemplifica el plan humano mientras que Isaac el plan divino.
Es maravillosa la respuesta de obediencia de Abraham porque “Entonces Abraham tomó a su hijo Ismael y a todos los siervos nacidos en su casa y a todos los que habían sido comprados con su dinero, a todo varón de entre las personas de la casa de Abraham, y aquel mismo día les circuncidó la carne de su prepucio, tal como Dios le había dicho”. (Génesis 17:23) La obediencia de Abraham fue inmediata, no esperó al día siguiente, no lo pensó, no lo dudó, simplemente obedeció, se sometió a la voluntad de Dios porque quería confirmar su pacto con Dios, su pacto de fe, su unión a Dios. La circuncisión representa el morir de la carne, de la voluntad propia, para seguir la voluntad de Dios. No hay manera que podamos caminar en unidad con Dios si seguimos caminando en la carne, en nuestra propia voluntad.
Abraham fue transformado y eso lo podemos ver cuando Dios se le vuelve a aparecer en el encinar de Mamre (Hebrón) “mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda en el calor del día”. (18 v.1). Tal vez nosotros nos hubiéramos quedado allí sentados quejándonos del calor pero Abraham no, Abraham no se quedó allí sentado, él no actuó de acuerdo a su carne buscando no incomodarse, él no encontró justificaciones en el dolor de haberse circuncidado hace poco ni en su edad, él se levantó, dejó su comodidad y en medio de ese calor a pesar de sus casi 100 años, salió corriendo para recibir a los tres hombres que estaban parados frente a él, y se postró en tierra en señal de reverencia. Ellos estaban pasando por allí y Abraham reconoció que ellos eran una manifestación de Dios, por eso corre y se apresura a recibirlos, él no quiere perderse semejante visitación así que les dice que se queden, que se laven los pies, reposen bajo el árbol y coman. Estos tres hombres nos hacen ver que Dios se le está revelando a Abraham en la trinidad, en ser un único Dios manifestado en tres personas diferentes. Si bien el término trinidad no aparece en la Biblia, la Biblia si hace referencia a esta verdad en varios pasajes de que Dios es un solo Dios que opera en tres personas: como El Padre, como El Hijo y como El Espíritu Santo.
Abraham no quería ser un espectador de la manifestación de la presencia de Dios, él quería experimentar esa presencia, él no quería que pasara de largo. Él también quería mostrarse hospitalario y agradecido, él no estaba pensando en sí mismo, él no estaba pensando en su incomodidad, él estaba pensando en los hombres que pasaron por el lugar donde estaba habitando. Cuántas veces hemos perdido la oportunidad de bendecir a alguien, de ayudar a alguien porque estamos pensando más en nuestra comodidad que en la comodidad de los demás. Abraham quería bendecir y mostrar hospitalidad a estos visitantes que estaban pasando por donde él habitaba, él no quería ser indiferente a lo que pudieran necesitar, él quería servirles y atenderlos con gran bondad y generosidad. Así que fue donde Sara para que rápidamente hiciera tortas de pan y luego corrió a tomar el mejor becerro para que fuera preparado rápidamente, él no quería perder tiempo y perder la oportunidad de ser de bendición, así que les llevo la comida y se quedó de pie junto a ellos tal vez presto a atender cualquier necesidad, no estaba pensando en comer con ellos, estaba pensando en servirlos. Debemos ser como Abraham que respondió de manera inmediata, no debemos dejar pasar las oportunidades para poder ser de bendición a otros, para mostrar nuestra hospitalidad, para mostrar bondad hacia otros, para salir de nuestro egoísmo y pensar en las necesidades de otros.
Estos hombres no eran simples ángeles, estos hombres eran la manifestación de Dios que traían un mensaje, ¿cómo lo sabemos? Porque ellos le preguntan por Sara su esposa y uno de ellos le dice que cuando vuelva por ese tiempo el año próximo, en el tiempo de la vida, que es la primavera, Sara tendrá un hijo, tendrá a Isaac, el hijo prometido. Ellos traen el mensaje de la reafirmación de la promesa cumplida. Sin embargo Sara se ríe, porque para su limitada lógica humana no había posibilidad de tal cosa, tanto Abraham de 99 años como ella de 90 años no tenían la capacidad de procrear, era imposible que ella tuviera un hijo. Pero Dios que todo lo sabe supo que Sara se rió de imposibilidad y le responde algo maravilloso “¿Hay algo demasiado difícil para el SEÑOR?…”. (Génesis 18:14) A veces se nos olvida que para Dios no hay nada demasiado difícil que ÉL no pueda hacer. Simplemente Dios tiene tiempos señalados para obrar y hacer lo que ha dicho que hará. Dios no se alinea a nuestro tiempo sino que nosotros debemos alinearnos al de ÉL. Por el hecho de que Dios tarde en cumplir lo que Dios ha dicho que hará no quiere decir que no lo hará en el tiempo señalado por ÉL.
Dios estableció una relación de pacto perpetuo con Abraham así que Dios se está revelando a Abraham de una manera especial y única. Dios le quiere revelar sus planes a Abraham porque Abraham está respondiendo con obediencia y fidelidad a esa relación de pacto. Dios se acerca a Abraham y si Abraham responde acercándose a Dios entonces la relación se vuelve íntima y profunda. Es lo mismo que sucede con nosotros nuestra obediencia y fidelidad a Dios hace que ÉL manifieste su bondad, y nuestra cercanía hace que él se acerque íntimamente y profundamente para revelarse a nosotros.
Los hombres se levantan para irse y Abraham los acompaña para despedirlos, él quería servirlos, y mostrarles su bondad y generosidad hasta el final, hasta que ya no pudiera hacerlo más. Dios da un vislumbre de su plan, los tres hombres se dirigen hacia Sodoma. Dios va a revelarle su plan a Abram y no lo va a mantener oculto porque Dios conoce quién es Abraham, ÉL conoce sus pensamientos y su corazón, ÉL sabe que Abraham guarda su camino y que Abraham enseñará a sus hijos para que ellos guarden el camino del Señor actuando en rectitud y Justicia, que es la característica del Reino de Dios. Lo que Dios quiere hacer con Abraham tiene implicaciones de Reino, tiene que ver con el Reino de Dios y con Jesús, el Mesías.
Debemos entender que tenemos una gran responsabilidad ante Dios de guardar su camino andando en rectitud y justicia, pero no solo nosotros sino también nuestra descendencia y los que viven con nosotros. El mejor camino que podemos tomar es el camino que lleva al Reino de Dios, y ese camino es Jesús, ÉL dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. (Juan 14:6) Definitivamente no hay otro camino.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que he perdido la oportunidad de ser de bendición para alguien, por todas las veces que he buscado mi comodidad y no la de los demás, por todas las veces que he sido egoísta y no he actuado en beneficio de los demás sino buscando mi propio beneficio. Espíritu Santo de Dios transfórmame, no quiero ser igual, quiero dejar mi vida egoísta, ayúdame a andar en el camino del Señor, en rectitud y justicia. Señor ayúdame a esperar en ti y a confiar en ti, tú tienes la última palabra en mi vida. Señor revélame tus planes, revélate a mi vida quiero tener una relación de pacto contigo íntima y profunda. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre ser de bendición a los demás? ¿Cómo nos anima a servir y bendecir a otros?
- ¿Qué podemos aprender en la actitud de Abraham?
- ¿Qué podemos aprender en la actitud de Sara?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la visita de los tres hombres?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abram puedes ver su obediencia a Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 18:20-33 Génesis 19
“Mas él titubeaba. Entonces los dos hombres tomaron su mano y la mano de su mujer y la mano de sus dos hijas, porque la compasión del SEÑOR estaba sobre él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad”. Génesis 19:16
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a mantenernos lejos del pecado y la maldad y nos guarde del mal.
Devocional
La relación de pacto que ahora Dios tiene con Abraham era una relación de fidelidad, es como la relación matrimonial, así que Dios no quería ocultar sus planes a Abraham y por eso le revela que Sodoma y Gomorra serán juzgadas si el pecado en ellas ya ha llegado al colmo. Debemos tener en cuenta que el pecado impacta la vida de una persona pero también la vida de los demás, es por esto que el clamor del pecado de Sodoma y Gomorra había llegado a Dios. Pero Dios es un Dios justo, ÉL no enviará su juicio sin antes asegurarse que no hay otra opción. Dios es tardo en la ira y grande en misericordia por eso retrasa su ira, quiere darnos la oportunidad de arrepentirnos y volver a él como ocurrió con Nínive, sin embargo, llega un momento en que ante las condiciones de pecado no puede retrasar más su ira y viene el juicio. El juicio de Dios siempre va a tener un propósito correctivo, es la oportunidad para volver a él, para corregir la maldad, es lo mismo que hace un juez cuando dicta sentencia al culpable, esperando que lo que siga sea arrepentimiento y buena conducta aunque esté privado de la libertad.
Recordemos que Lot vive en Sodoma y que allí seguramente ya tiene una familia, así que Abraham no es indiferente ante la inminente situación de su sobrino, Abraham tiene un carácter compasivo, si bien su sobrino no fue sabio en sus elecciones y seguramente se merecía las consecuencias de esas decisiones, Abraham no quiere que su sobrino muera en el juicio de Dios por eso comienza a interceder ante Dios por Lot y su familia. Abraham apelando al carácter justo y compasivo de Dios le dice: ¿En verdad destruirás al justo junto con el impío? (v.23). Así que Abraham en una total humildad, respeto y reverencia, sin arrogancia ni pretensiones, sabiendo delante de quién está, le pregunta a Dios que si su amor por los justos no va a prevalecer ante su juicio si encontrara cincuenta, cuarenta y cinco, cuarenta, treinta, veinte o diez justos, y la respuesta de Dios fue completamente tranquilizante para Abraham, no, Dios no destruiría a Sodoma y Gomorra y las perdonaría por consideración a los cincuenta, cuarenta y cinco, cuarenta, treinta, veinte o diez justos que se encontraran allí. Este es el principio de Dios: el justo puede evitar la destrucción de muchos, Jesús, el justo, evitó nuestra condenación eterna y por medio de él tenemos vida eterna. Si tan solo hubieran diez justos, Dios no destruiría Sodoma y Gomorra, pero al final Dios no encontró esos diez.
Ahora la terminología cambia porque el capítulo 19 nos habla de que los tres hombres que se dirigían a Sodoma y que eran la manifestación de Dios como un único Dios en tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo) son dos mensajeros (ángeles) que llegaron a Sodoma, en la zona norte del Mar Muerto en la llanura del Jordán, al caer la tarde para destruir la ciudad si no había diez justos en ella. Debemos tener claro que el sufrimiento de las personas en este mundo cuando ocurre un asesinato, una violación, un abuso, una injusticia, es producto del pecado, Dios no tiene nada que ver en ello, es la maldad del ser humano y la corrupción por esa maldad la que produce la perversidad y todo lo malo que vemos en este mundo. Las personas de este mundo nunca piensan en el daño que les causa a otros su pecado porque solo piensan en satisfacer sus deseos y en lo que a su propio parecer les parece bien. Dios nos ha dado libertad para actuar pero no podemos usar esa libertad para perjudicar a otras personas, para tomar decisiones que perjudican, destruyen y dañan a otras personas. Y vemos que en estas ciudades sus habitantes estaban usando el pecado y la corrupción moral para perjudicar, dañar y destruir a otros.
Lot vivía en Sodoma y al estar sentado a la puerta de Sodoma nos muestra que él había logrado una posición de liderazgo allí, porque solo las personas de influencia en la ciudad, (en la antigüedad los ancianos), se sentaban a la puerta de de la ciudad. La escena nos muestra que Lot tenía todavía rectitud y no se había contaminado con el pecado de la ciudad porque hizo lo mismo que Abraham hizo cuando vio a los visitantes pasar por su territorio. Lot al verlos, “se levantó para recibirlos y se postró rostro en tierra” (v.1) y luego les rogó que entraran a su casa para que pasaran la noche y se lavaran los pies, pero ellos a diferencia de Abraham le respondieron que pasarían la noche en la plaza, es decir en la calle. Pero “él, sin embargo, les rogó con insistencia, y ellos fueron con él y entraron en su casa; y les preparó un banquete y coció pan sin levadura, y comieron”. (v.3)
En la antigüedad no había hoteles ni airbnb, así que las personas tenían que apelar a la compasión y hospitalidad de aquellos que los alojaban. Lot estaba siendo hospitalario sin saber, como lo dice Hebreos 13:2, que estaba hospedando ángeles, el estaba mostrando un carácter hospitalario, bondadoso y generoso con estos visitantes. Sin embargo para los habitantes de Sodoma la hospitalidad no estaba en su sistema de valores, por eso en la noche, que es cuando la maldad abunda, los hombres de Sodoma, tanto jóvenes como viejos, todo el pueblo sin excepción, rodearon la casa de Lot para que Lot les entregara a sus huéspedes para que ellos tuvieran relaciones sexuales con ellos y hacerlos partícipes de su estilo de vida homosexual. “Sácalos para que los conozcamos” (v.5) le dijeron a Lot, pero esta palabra en hebreo “conocer” tiene una connotación de intimidad sexual. Lot sale a hablar con ellos para decirles que no cometan tal maldad, que no obren perversamente, que por lo menos con estos visitantes no obren de una manera pecaminosa que él les puede dar a sus dos hijas para que ellos hagan lo que ellos quieran hacer, pero que no le hagan nada a los hombres a quienes él ha hospedado en su casa, con quienes tiene una responsabilidad de cuidarlos mientras estén en su casa. Lot está confirmando su compromiso y responsabilidad con la presencia de estos visitantes y también está dando una confirmación de la conducta pecaminosa, corrupción moral y perversidad del estilo de vida de los habitantes de la ciudad al ofrecer a sus hijas a quienes ellos no aceptaron porque estaban atados a su estilo de vida homosexual y a esa conducta perversa. La maldad de ellos era tal que arremetieron contra Lot para hacerle una maldad peor de lo que le iban a hacer a los visitantes, porque para ellos Lot era un extranjero que había llegado a cuestionar el comportamiento de ellos creyéndose un juez y juzgando su proceder. Lot estaba tratando de influenciar la conducta de ellos para que cambiaran su proceder, pero no pudo porque la maldad en ellos era mucha. El compromiso de Lot con la rectitud hizo que los dos hombres extendieran sus manos atravesando la puerta y lo salvaran, y que se manifestara un resplandor de luz que los hirió y los dejó ciegos pero los hombres de Sodoma no desistieron de su perversidad, sino que siguieron buscando la puerta aún ciegos. Debemos tener claro que la homosexualidad es una abominación ante Dios, no es el diseño original de Dios, es una perversidad ante Dios, no es la manera natural en la que Dios estableció las relaciones sexuales. Dios estableció el pacto del matrimonio entre un hombre y una mujer para que dentro de ese pacto se “conocieran”, es decir tuvieran intimidad sexual.
Ahora estaba confirmada la condición de corrupción moral y pecado de Sodoma y Gomorra, no había ninguna duda, el juicio era inminente, no se habían hallado ni diez justos, así que la ciudad sería destruida sin lugar a dudas. Debemos entender que Dios no juzga con favoritismos, cuando el juicio de Dios cae, es para todos por igual, todos serían destruidos sin importar la posición, el estrato, o si era joven o viejo, el juicio sería para todos y Lot debía salir rápidamente con su familia o cualquier persona que estuviera relacionado con él de ese lugar, porque Dios había tenido compasión. Lot estaba pensando en salvar a sus yernos así que lo primero que hizo fue ir a buscarlos pero ellos no le creyeron porque les pareció chistoso lo que Lot les decía. Así que como ya no había tiempo para salvar a nadie y Lot se estaba demorando sin saber que más hacer, ante la urgencia e inminencia de la destrucción total de la ciudad, los dos hombres tomaron la mano de Lot, la de la esposa de Lot y la de las hijas de Lot y sobrenaturalmente los sacaron y los pusieron fuera de la ciudad. Dios estaba manifestando su salvación, su liberación y su redención a Lot, su esposa y sus hijas y no ha dejado de hacerlo hoy en día. Por medio de Jesús somos libres de la esclavitud del pecado, somos salvados de la condenación eterna y somos redimidos de nuestros pecados.
Ahora bien, los dos mensajeros después de llevar a Lot, a su esposa y a sus hijas fuera de la ciudad, le dan la instrucción a Lot de escapar hacia la montaña, recordemos que Sodoma y Gomorra se encontraban en un valle, para salvar sus vidas no mirando detrás y no deteniéndose en ninguna parte para que no sean consumidos por la manifestación del juicio. Ahora bien, ¿por qué no debían mirar atrás? Porque mirar atrás significaba que había una conexión con Sodoma, que había un deseo de regresar, que sus mentes y corazones estaban allí y a los que miraran atrás también les alcanzaría el juicio de Dios.
Ahora vemos que Lot muestra una falta de confianza y fe en la provisión de Dios. Dios lo está salvando, Dios lo está llevando a un lugar seguro en la montaña hacia donde está Jerusalén pero él les dice a los mensajeros que no, que hay una ciudad pequeña, Zoar, que está más cerca a la que él puede llegar. Lot quiere seguir escogiendo y eligiendo guiándose por su parecer, Dios tiene una mejor opción, pero él quiere su opción. Dios no tiene ningún problema en que nosotros dispongamos de nuestra capacidad de elegir, pero hay algo que debemos tener en cuenta y es que nuestra opción nunca será la mejor porque la mejor opción siempre la tendrá Dios. Lot recibe más gracia de Dios cuando al reconocer que tal vez por su edad no podrá llegar a la montaña y que mejor irá a Zoar, los mensajeros le conceden su petición. En ocasiones ante nuestra inseguridad, temor y dudas es preferible mostrar nuestra debilidad ante Dios para que podamos recibir de su Gracia y misericordia, y no solo Lot hallaría gracia sino también la ciudad de Zoar que no fue destruida.
Dios puede usar a personas y a Satanás como instrumentos para ejecutar su juicio pero cuando vemos como Sodoma y Gomorra fueron destruidas con una lluvia de azufre y fuego que cayó desde los cielos no nos cabe duda de que es el mismo Dios sin ningún intermediario que ante la magnitud del pecado de Sodoma y Gomorra está enviando su juicio, su ira derramada sobre estas ciudades, sobre sus habitantes y todo lo que crecía en la tierra para una completa destrucción. El juicio cayó tal cual Dios lo había dicho y Lot con su familia habían llegado a Zoar cuando el sol salió, pero la esposa de Lot desobedeció la instrucción de Dios y miró hacia atrás y el juicio de Dios la alcanzó convirtiéndose en una estatua de sal. Su actitud reflejaba su conexión con Sodoma más que su conexión con Dios. Después del juicio quedó la sal, de hecho en la actualidad ese valle es un lugar que está lleno de sal.
El juicio de Dios a Sodoma fue en la noche y por eso cuando Abraham se levantó muy de mañana y dirigió su vista hacia estas ciudades vio como el vapor ascendían como el humo de un horno. Dios hizo salir a Lot de Sodoma para que no fuera destruido porque se acordó de su pacto con Abraham. Abraham fue de bendición para Lot aún en medio del juicio de Sodoma. Esto puede darnos un reflejo de lo que hará Dios en los últimos tiempos ante su juicio final, ante la manifestación de su ira sobra la tierra, Jesús nos hará salir de la tierra para que nosotros no seamos destruidos como lo hicieron estos mensajeros con Lot y su familia.
Después de salir de Sodoma y llegar a Zoar, Lot no se sintió seguro allí, seguramente después de haber visto lo que le sucedió a su esposa, entonces se fue a habitar en los montes pero no llegó a una ciudad en específico sino que habitó en una cueva porque tenía miedo de que Dios fuera a enviar juicio sobre Zoar. Las hijas de Lot teniendo un pensamiento acostumbrado a su vida en Sodoma no les parecía mal tener hijos por medio de su Padre, además sin una relación directa con Dios para consultar sus planes hicieron como Sara, hacer uso de sus propias ideas y llevarlas a cabo. Esto nos enseña que cuando tengamos un sentir en nuestro corazón que creamos sea de Dios debemos siempre buscar la confirmación de Dios para saber si ese efectivamente es su plan o si es el nuestro, porque el corazón es engañoso. Así que el resultado desastroso de su plan no se hizo esperar, de ellas surgieron grandes enemigos de Israel los moabitas y los amonitas, enemigos que existen hasta hoy. A veces no nos damos cuenta que el pecado momentáneo tiene repercusiones futuras y consecuencias que pueden prevalecer por mucho tiempo más allá del que creemos.
Ahora bien, aunque Lot no se dio cuenta de lo que sus hijas hacían y fue inocente en cuanto a las acciones de ellas, él tuvo responsabilidad al aceptar el vino que sus hijas le dieron y perder la sobriedad que lo condujo al pecado. Ellas no tenían la perspectiva correcta acerca de Dios, no lo conocían, Dios no las había traído hasta allí para que murieran sin hijos y sin esposos, ese no era el plan de Dios, el plan de Dios era que habitaran en las ciudades de la montaña, pero vemos nuevamente como las decisiones de Lot nunca estuvieron de acuerdo a la voluntad de Dios sino a su propio parecer y temores. Si las hijas de Lot hubieran visto más allá de sus propios temores, si hubieran visto más allá de su pecado, hubieran visto el plan completo y hubieran esperado a que Dios lo llevara a cabo en su tiempo y a su manera. Debemos tener mucho cuidado de elegir nuestros planes y no los de Dios, que Jeremías 33:3 sea una realidad en nuestra vida “Clama a mí, y yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido que escudriñes mi corazón y mires si en él hay maldad o iniquidad y si encuentras maldad límpiame. Señor crea en mi un corazón limpio y puro que te honre y te glorifique en todo tiempo y momento. Ayúdame a tomar decisiones sabias guiadas por la verdad del Espíritu Santo y no por mi corazón engañoso. Ayúdame a separarme y alejarme del pecado y la maldad y a tener una vida íntegra, recta y justa delante de ti. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre el juicio de Dios? ¿Cómo nos anima a permancer apartados del pecado?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Lot?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de los hombres de Sodoma?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de la esposa y las hijas de Lot?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la naturaleza de Dios en estos pasajes?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 20
“Entonces Dios le dijo en el sueño: Sí, yo sé que en la integridad de tu corazón has hecho esto; y además, yo te guardé de pecar contra mí; por eso no te dejé que la tocaras”. Génesis 20:6
Motivo de Oración:
Que el Señor nos ayude a no juzgar a las personas y nos revele sus propósitos, y que el temor del Señor caiga sobre nosotros.
Devocional
Ahora han pasado casi 20 años desde que Abraham y Sara fueron a Egipto y en este capítulo vemos que acontece algo similar. Dios está obrando en la vida de Abraham de una manera poderosa y maravillosa. Abraham salió de Hebrón para ir hacia el sur, a la tierra del Neguev, y se estableció temporalmente en Gerar. Allí Abraham hace lo mismo que hizo en Egipto decir que Sara era su hermana. Si bien Abraham no está mintiendo porque efectivamente Sara es hija del padre de Abraham con una madre diferente, Abraham está ocultando el hecho de que ella es su esposa porque sabe que si dice que es su esposa lo pueden matar para quedarse con ella. Así que el rey de Gerar, Abimelec, al saber que era hermana de Abraham la toma por mujer y la lleva al palacio. Pero podemos ver la protección de Dios a Abraham y Sara en el hecho de que Dios esa misma noche se le revela a Abimelec en un sueño y le advierte que la mujer que ha tomado es casada y que el juicio de Dios vendría sobre él causándole la muerte. Aunque Abimelec no murió, si hubo una muerte en los vientres de su esposa y sus siervas porque Dios cerró las matrices para que no tuvieran hijos.
Aquí podemos ver que Dios no está juzgando la actitud de Abraham y Sara sino la de Abimelec porque sabía que él estaba tomando a Sara solamente para tenerla como una más de sus mujeres pero no para establecer una relación de pacto con ella, que es lo mismo que había hecho el Faraón de Egipto. Pero a diferencia del Faraón de Egipto Abimelec se defiende ante Dios apelando a su inocencia. A su parecer él no ha hecho nada malo, él no ha tocado a Sara, no es justo en su forma de ver, que toda una nación, siendo él el rey, sea destruida si él es inocente. En su misericordia Dios había impedido que Abimelec tocara a Sara y pecara contra él. Dios estaba protegiendo el pacto que hizo con Abraham de darle una descendencia, pero también sabía que Abimelec no tenía ni idea que Sara era la esposa de Abraham porque ellos le habían dicho que eran hermanos. Abimelec tuvo un encuentro con el Dios de Abraham, Dios se le estaba revelando en sueños y lo estaba conociendo. Cuando lo vemos desde la perspectiva de Dios Abraham fue un instrumento usado por Dios para que Dios se revelara a Abimelec.
Dios no solo le manifiesta a Abimelec su error al tomar a una mujer que ya era casada sino que le está también dando la oportunidad de corregir su error. Siempre vamos a tener dos opciones, corregir nuestros errores o seguir en ellos. Dios le estaba dando la oportunidad a Abimelec de devolver a Sara y le estaba dando la oportunidad de que Abraham orara por él, pero también le estaba dando la opción de no hacerlo y ser juzgado él y su reino. Somos sabios cuando escogemos hacer lo correcto y dejar de hacer lo incorrecto. La obediencia siempre nos va a llevar a la vida y la desobediencia a la muerte. Abimelec supo escoger sabiamente la mejor opción.
A veces no entendemos que el pecado de una persona afecta a los demás, porque el pecado de una persona es motivo de juicio, y ese juicio también caerá en los que están relacionados con esa persona. Para Abimelec no solo vendría el juicio sino que vino a sus mujeres que quedaron estériles. No podemos creer que el pecado que cometamos nos vaya a afectar solo a nosotros, por eso debemos permanecer en el camino de rectitud y justicia, y si por algún motivo nos hemos salido de ese camino, hoy es una magnífica oportunidad para regresar a él.
Abimelec respondió obedeciendo a Dios así que muy de mañana les cuenta a sus siervos su sueño y todos ellos se atemorizaron en gran manera. El temor de Dios había caído sobre ellos. El temor de Dios, no solo es un temor reverente y respetuoso por Dios, es reconocer la majestad, grandeza y magnificencia del Dios Todopoderoso, del Dios de los ejércitos celestiales, del Dios que tiene misericordia, pero que también es fuego consumidor.
Abimelec quería saber la razón por la cual Abraham le ocultó que Sara era su esposa así que llama a Abraham para que le diga qué fue lo que lo hizo actuar de esa manera para poner a él y a su reino en una situación de juicio ante Dios. Abraham le revela que la razón de su actuar es “Porque me dije: Sin duda no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer”. (v.11) Abraham siendo un profeta, discernió que no había temor de Dios en ese lugar. Dios seguramente le mostró lo que sucedería si decía que eran esposos. Abraham sabía por revelación de Dios que en todo su recorrido por Canaán los hombres cananeos podrían matarlo a causa de Sara por eso le pidió que para proteger su vida ella dijera que eran hermanos. Este sería un acto de amor y bondad de Sara para Abraham como su esposa. Ellos en sí nunca mintieron, su relación verdaderamente era de hermanos por parte de padre, y Sara como esposa hizo lo que haría cualquier esposa que ama a su esposo para protegerlo. Sara protegió la vida de su esposo y Dios protegió la de ella.
Abimelec hizo mucho más que lo que le dijo Dios para redimir su error. Él no solamente devolvió a Sara a Abraham sino que bendijo a Abraham con riquezas y le dio ovejas y vacas, siervos y siervas y le permitió habitar en toda su tierra sin ninguna dificultad, además le dio mil piezas de plata como un sello de protección para que nadie pudiera hacerles daño en ese territorio, porque era como una dote que le daba a Abraham como hermano de Sara para vindicación (en defensa) de Sara.
Abimelec tuvo la revelación de quién era Abraham, era un profeta de Dios, y por eso vio la bendición y el respaldo de Dios sobre él. Entonces Abraham también lo bendijo y oró por Abimelec para que Dios sanara la esterilidad de sus mujeres, Dios respondió y ellas tuvieron hijos. Sin lugar a dudas, Dios estaba poniendo a Abraham en un lugar de respeto en medio de esa tierra.
A veces no entendemos el obrar de Dios, a veces es fácil juzgar a Abraham creyendo que mintió, que no tuvo fe, que no tuvo consideración de Sara, pero no estamos viendo todo el panorama de Dios, no estamos viendo lo que Dios ve. Una de las cosas que no debemos hacer es juzgar las acciones de otro sin conocer el trasfondo de sus acciones y los propósitos de Dios. Nosotros no podemos ver el final, Dios si lo ve, porque desde el principio ya sabe cuál es el final, y por eso Dios sabía que el final era la bendición. Abimelec bendijo a Abraham, y Abraham estaba siendo de bendición a Abimelec porque por medio de él fue que Dios se le manifestó a esta nación. Como resultado de esta revelación Abimelec le permitió a Abraham habitar donde quisiera, le dio la bienvenida a su territorio reconociendo que era un hombre que traería bendición a su reino. Dios le prometió a Abraham ser de bendición para los que lo bendijeran. Definitivamente los propósitos y planes de Dios van mucho más allá que los nuestros. Dejemos que él sea quien nos dirija y seamos obedientes.
“Y sucederá que si obedeces diligentemente al SEÑOR tu Dios, cuidando de cumplir todos sus mandamientos que yo te mando hoy, el SEÑOR tu Dios te pondrá en alto sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzarán, si obedeces al SEÑOR tu Dios: 3 Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo. 4 Bendito el fruto de tu vientre, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el aumento de tus vacas y las crías de tus ovejas. 5 Benditas serán tu canasta y tu artesa. 6 Bendito serás cuando entres, y bendito serás cuando salgas. 7 El SEÑOR hará que los enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti; saldrán contra ti por un camino y huirán delante de ti por siete caminos. 8 El SEÑOR mandará que la bendición sea contigo en tus graneros y en todo aquello en que pongas tu mano, y te bendecirá en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. 9 Te establecerá el SEÑOR como pueblo santo para sí, como te juró, si guardas los mandamientos del SEÑOR tu Dios y andas en sus caminos. 10 Entonces verán todos los pueblos de la tierra que sobre ti es invocado el nombre del SEÑOR; y te temerán. 11 Y el SEÑOR te hará abundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu suelo, en la tierra que el SEÑOR juró a tus padres que te daría. 12 Abrirá el SEÑOR para ti su buen tesoro, los cielos, para dar lluvia a tu tierra a su tiempo y para bendecir toda la obra de tu mano; y tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado. 13 Y te pondrá el SEÑOR a la cabeza y no a la cola, solo estarás encima y nunca estarás debajo, si escuchas los mandamientos del SEÑOR tu Dios que te ordeno hoy, para que los guardes cuidadosamente 14 no te desvíes de ninguna de las palabras que te ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses y servirles”. (Deuteronomio 28:1-13)
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que he juzgado a alguien por sus acciones mirando los defectos de otros sin ver los míos. Señor te pido perdón por todas las veces que te he juzgado a ti por no saber cómo estás actuando y qué es lo que estás obrando, hoy me doy cuenta que tu obras de maneras que no podemos entender ni explicar pero que tú sabes que es lo que estás haciendo. Señor ayúdame a entender tus planes, revélame lo que estás haciendo en mi vida, ayúdame a entender aquello que desde mi humanidad me parece ilógico pero que desde tu divinidad es completamente lógico. Señor te pido que el temor tuyo caiga sobre mí para que me aparte del mal porque el principio de la sabiduría es el temor del Señor. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre el obrar de Dios? ¿Cómo nos anima a permitir que Dios obre?
- ¿Qué podemos aprender en la obediencia de Sara a Abraham?
- ¿Qué podemos aprender de la actitud de Abraham?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la actitud de Abimelec en estos pasajes?

Lectura bíblica: Génesis 21:1-21
“Mas Dios dijo a Abraham: No te angusties por el muchacho ni por tu sierva; presta atención a todo lo que Sara te diga, porque por Isaac será llamada tu descendencia”. Génesis 21:12
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a alinear nuestros tiempos a los suyos, que el Señor nos ayude a entender que en Él siempre hay esperanza y que nos ayude a obedecerle a pesar de lo que podamos sentir o querer.
Devocional
Dios le había dicho a Abraham que el próximo año Sara tendría a Isaac y así fue, Dios fue fiel en cumplir su promesa. Después de que Abimelec los dejó habitar en su territorio, los bendijo con riquezas y les dio su protección, y que Dios impidió que Sara fuera tocada por Abimelec, Dios hizo lo que había dicho que iba a hacer, Sara concibió y dio a luz a Isaac cuando Abraham tenía 100 años y ella 90 años. Habían pasado 25 años desde que Dios le había dicho a Abraham, a los 75 años, lo que planeaba hacer con él y con su descendencia, y que tendría un hijo de Sara. En el tiempo señalado por Dios no antes, no después, vino Isaac. Dios usa el tiempo de espera para madurarnos y por eso cuando Abraham estuvo listo para recibir la promesa, Dios la cumplió. Dios siempre cumple sus promesas, Dios siempre es fiel para hacer lo que ha dicho que va a hacer, no importa cuánto tiempo tengamos que esperar, porque sus tiempos no son iguales que los nuestros. Debemos alinear nuestros tiempos a sus tiempos y no esperar que Dios haga las cosas en nuestro tiempo. Debemos entender que en los tiempos de espera Dios nos está madurando, está madurando nuestro carácter.
Sara está maravillada, su esterilidad de 90 años había terminado, y en sus brazos estaba amamantando al hijo prometido. Dios cumplió su promesa, Dios hizo lo que dijo que iba a hacer, Dios hizo algo que para la lógica humana era imposible, tener un hijo y amamantarlo en la vejez. Si tan solo nosotros entendiéramos que Dios es fiel en cumplir sus promesas, que Dios siempre es fiel para hacer lo que ha dicho que va a hacer. Abraham cumplió el mandato de Dios y circuncidó a su hijo a los 8 días de nacido tal como Dios le había dicho que hiciera en señal del pacto que Dios había establecido con él. Actualmente los niños judíos reciben su nombre cuando se les practica la circuncisión.
Abraham estaba feliz, hizo un gran banquete, la promesa había llegado, Dios había obrado a su manera y a su tiempo y él podía tener en sus brazos a Isaac el hijo de sus entrañas con su esposa Sara, pero… la felicidad se opacó porque el resultado de hacer las cosas a su propio parecer, sin consultar a Dios, en la impaciencia e impulsividad humana trajo sus consecuencias. Siempre que hagamos las cosas en nuestra humanidad sin consultar el plan de Dios los resultados serán desastrosos y conflictivos.
Así que en el triángulo de Abraham, Sara y Agar el conflicto se manifestó en el hecho de que Sara vio como Ismael, el hijo de Agar con Abraham, ahora de 17 años, se burlaba de su hijo Isaac, el heredero de la promesa. Sara se anticipa a lo que puede suceder si Isaac sigue creciendo junto a Ismael por eso le pide a Abraham que expulse a Agar y a Ismael para que este no sea una amenaza para Isaac en su posición de heredero de las promesas de Dios para Abraham. Es obvio que Abraham se sintiera angustiado, Isaac tendría solamente tres años mientras Ismael ya era de 17 años y Abraham estaba considerando a Ismael como un hijo en igualdad de condiciones que Isaac, pero esto no era correcto a los ojos de Dios. Así que la voz de Dios vino claramente a Abraham, no fue como la otra vez que sin consultar a Dios Abraham actuó escuchando la voz de Sara. En esta ocasión Dios le confirmó a Abraham que lo que estaba haciendo Sara estaba de acuerdo a la voluntad de Dios porque por medio de Isaac era que vendría la descendencia prometida y aunque Ismael también sería bendecido y sería una nación por cuanto la bendición de Abraham lo alcanzaría, sin embargo Ismael no formaba parte del plan de Dios y es más Dios de alguna manera no lo consideraba hijo de Abraham sino “el hijo de la sierva”. Ismael estaba siendo bendecido a causa de Abraham y del pacto de Dios con Abraham, no tenía nada que ver con él o con su madre Agar sino con Abraham. Ellos hallaron el favor y la gracia de Dios únicamente por su relación con Abraham. Esto nos muestra que solamente encontraremos el favor y la gracia de Dios cuando nos relacionamos con Jesucristo, la simiente de Abraham.
Muchas veces no entendemos que nosotros no tenemos el plan completo, que nosotros no podemos ver más allá de nuestras limitaciones humanas, y que por eso debemos consultar a Dios y confiar en Dios. Dios sabía que era lo que iba a hacer con Isaac y con Ismael por eso pudo guiar a Abraham para que hiciera tal cual Sara le decía. Abraham a pesar de lo mal que le parecía la situación o de lo que podía sentir por Ismael, fue completamente obediente a Dios y “Se levantó, pues, Abraham muy de mañana, tomó pan y un odre de agua y los dio a Agar poniéndoselos sobre el hombro, y le dio el muchacho y la despidió”. (v.14). Seguramente no fue fácil para Abraham despedirlos pero a pesar de sus emociones fue obediente a la instrucción de Dios. Muchas veces nosotros ponemos por encima de la obediencia a Dios nuestras emociones, lo que sentimos. Si Dios te está diciendo que hagas algo obedécelo a pesar de tus emociones, a pesar de lo que sientas. ¿Cómo sabes que es Dios quien te está hablando? Porque no tendrás dudas, sabrás con certeza y con paz, que eso es lo que debes hacer y porque está de acuerdo a lo que dice Su Palabra (La Biblia).
Agar e Ismael salieron con una provisión física (pan y agua) pero sin ninguna provisión espiritual por eso estuvieron errantes sin un rumbo fijo, sin un propósito, sin ninguna dirección por el desierto de Beerseba que está hacia el sur. Agar no sabía a dónde dirigirse con Ismael, mientras la vez anterior que huyó iba hacia Shur, ahora con Ismael de 17 años no tenía a donde ir así. Sin poder llegar a algún lugar, sin propósito ni dirección, sin hallar nada, y en el desierto, el agua se acabó, porque todo lo material de este mundo es limitado y se agota, pero no solo se acabó la provisión física sino que con ella la esperanza de vida. Así que dejó a Ismael escondido debajo de uno de los arbustos y ella se sentó a cierta distancia para no verlo morir y enfrente de él, y levanto su voz y lloró sin ver un futuro esperanzador solamente viendo la inminente muerte.
Aunque Agar levantó su voz y lloró Dios no la escuchó a ella sino que escuchó la voz de Ismael. Así que el mensajero de Dios la llamó desde el cielo y le dio el consuelo de saber que Dios ha escuchado el llanto de Ismael, y que no debía temer sino tener fe porque el plan de Dios para Ismael no era que muriera sino que fuera una gran nación. Ismael no tenía ningún mérito, él no se merecía nada de Dios, no era el hijo de la promesa y se estaba burlando de Isaac pero Dios en su misericordia, en su inmenso amor, escogió darle de su gracia y favor. Nosotros no merecemos sus bendiciones, pero en su gracia, Dios escoge bendecirnos.
Ismael no murió, Dios abrió los ojos de Agar para que ella viera un pozo de agua, así que ella llenó el odre de agua y sacrificialmente, poniéndose ella en segundo lugar, le dio primero de beber a Ismael. Ismael creció y habitó en el desierto de Parán, y Dios estuvo con él para darle de su gracia. Ahora bien las bendiciones de Ismael no fueron bendiciones espirituales, esas tendría que encontrarlas en el pacto que hizo Dios a Abraham por medio de su hijo Isaac. Ismael no se convirtió en un hombre espiritual con una relación de pacto con Dios, se convirtió en un arquero y se casó con una egipcia que su madre le dio como esposa, eso refleja que buscó las bendiciones en lo físico, en lo material, en el mundo, en lo carnal, las bendiciones que Ismael tendría con respecto a ser una gran nación serían en el ámbito físico pero no en el espiritual. Esto refleja que ninguna persona puede ser bendecida espiritualmente sino es por medio del Jesucristo, la simiente de Abraham. Podemos tener bendiciones físicas pero todo eso termina, este mundo como lo vemos un día acabará, pero lo que prevalece es la bendición de la vida eterna con Dios a través de la obra de Jesucristo.
Hay momentos en que todo queda sin esperanza, en que no vemos más allá de lo que nuestros ojos humanos pueden ver, en que no vemos la salida, pero cuando clamamos a Dios, ÉL nos escucha y nos responde con su gracia y nos abre los ojos para ver lo que la desesperanza nos impedía ver. “COSAS QUE OJO NO VIO, NI OÍDO OYÓ, NI HAN ENTRADO AL CORAZÓN DEL HOMBRE, SON LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN”. (1 Corintios 2:9) En Dios siempre habrá la esperanza de su gracia. Si Dios derramó de su gracia con Ismael el hijo de la esclava, cuánto más no lo hará con nosotros que somos sus hijos por medio de la simiente de Abraham, Jesucristo. Dios es fiel y siempre cumple sus promesas.
“Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la sierva y otro de la libre. 23 Pero el hijo de la sierva nació según la carne, y el hijo de la libre por medio de la promesa. 24 Esto contiene una alegoría, pues estas mujeres son dos pactos; uno procede del monte Sinaí que engendra hijos para ser esclavos; este es Agar. 25 Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, porque ella está en esclavitud con sus hijos. 26 Pero la Jerusalén de arriba es libre; esta es nuestra madre. 27 Porque escrito está: REGOCÍJATE, OH ESTÉRIL, LA QUE NO CONCIBES; PRORRUMPE Y CLAMA, TÚ QUE NO TIENES DOLORES DE PARTO, PORQUE MÁS SON LOS HIJOS DE LA DESOLADA, QUE DE LA QUE TIENE MARIDO. 28 Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesa. 29 Pero así como entonces el que nació según la carne persiguió al que nació según el Espíritu, así también sucede ahora. 30 Pero, ¿qué dice la Escritura? ECHA FUERA A LA SIERVA Y A SU HIJO, PUES EL HIJO DE LA SIERVA NO SERÁ HEREDERO CON EL HIJO DE LA LIBRE. 31 Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre”. (Gálatas 4: 22-31)
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no te he obedecido y me he dejado llevar por lo que he sentido, te pido perdón por no entender tus tiempos y alinearme a ellos, te pido perdón por querer que actúes en mis tiempos y no dejarte actuar de acuerdo a tu propósito y voluntad. Señor te pido que en la situación en la que me pueda encontrar hoy me des la dirección y me des el propósito, no quiero vivir errante dando vueltas en el desierto sin rumbo fijo. Señor te pido que me des la esperanza del cumplimiento de tus planes en mi vida, te pido que me des aliento y ánimo para seguir en medio de las incertidumbres de mi vida. Señor te pido que me des el gozo de ver cumplida tu promesa y que pueda caminar por fe y no por vista. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Sara?
- ¿Qué podemos aprender de Agar?
- ¿Qué podemos aprender de Abraham?
- ¿Qué podemos aprender acerca de la naturaleza de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 21:22-34
“Y Abraham plantó un tamarisco en Beerseba, y allí invocó el nombre del SEÑOR, el Dios eterno”. Génesis 21:33
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a entender el pacto de gracia que ha establecido con nosotros por medio de Su Hijo, Jesús y que nos ayude a ser de testimonio para otros, que las personas vean que Dios está con nosotros y quieran conocerlo.
Devocional
Agar e Ismael habían sido despedidos para salir de la casa de Abraham, ellos no formaban parte del plan de Dios, ellos fueron el resultado del actuar humano. Ellos no fueron producto de la revelación de la voluntad de Dios sino de que Abraham escuchó la voz de Sara. Ellos fueron el resultado de la inseguridad y la falta de fe de Sara. Pero aunque la responsabilidad mayormente está en Abraham y Sara, tanto Ismael como Agar no tuvieron el actuar correcto, Agar se sintió más que Sara cuando quedó embarazada y la afligió con su altivez, y luego Ismael se sintió más que Isaac y se burló de él.
Entonces después de que ellos se fueron, Abraham continúo viviendo en el territorio que Abimelec le había permitido estar. Abimelec era un rey de lo que sería la gran filistea, uno de los grandes enemigos futuros de Israel, los filisteos. Abimelec estaba viendo con sus propios ojos como Dios estaba bendiciendo a Abraham porque Abraham estaba siendo fiel para obedecer a Dios en todo, y su mayor bendición se manifestaba en que ahora Abraham tenía un verdadero heredero, el hijo de la promesa, a Isaac. Cuando somos fieles a Dios y le obedecemos, Dios nos bendecirá, y esas bendiciones se verán, las demás personas podrán ver cuánto nos ha bendecido Dios para gloria suya. Entonces las demás personas podrán reconocer el obrar de Dios en nuestra vida y podrán decir como Abimelec “Dios está contigo en todo lo que haces” (v.22)
Abimelec ha reconocido el llamado de Dios sobre Abraham, ha reconocido que Abraham es un instrumento de Dios y que Dios está con él, así que quería asegurarse junto con Ficol, el comandante de su ejército, que Abraham iba a tener gracia con ellos para mostrarse bondadoso y hacerles bien y no mal. Ellos vivían en naciones donde el engaño y la falsedad era parte de su cultura, ellos no habían experimentado antes el carácter justo, recto e íntegro de Abraham y querían establecer un pacto con Abraham de mutuo bien no solo para él sino también para “la tierra en la cual has residido” (v.23).
La respuesta de Abraham fue de aprobación. Él estaba de acuerdo en mostrar su carácter bondadoso y bendecir a quien ha sido de bendición para él, así que le juró a Abimelec que así sería. Dios le había dicho a Abraham “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra”. (Génesis 12:2-3) No cabe duda que Dios estaba cumpliendo a Abraham lo que le había prometido, él estaba siendo de bendición para Abimelec y su nación.
Para Abraham eso estaba bien, pero lo que no estaba bien era que los siervos de Abimelec se hubieran apoderado de un pozo de agua que era de Abraham. Es decir se habían robado una parcela de terreno que tenía un pozo de agua que Abraham había cavado. Abimelec apela a su inocencia porque él no sabe quién lo hizo, ni Abraham se lo había hecho saber, ni había escuchado de ese incidente, él no tenía la culpa de que alguien en su reino hubiera actuado de tal manera, y esto es cierto también para Dios. Dios no mira las personas en conjunto sino que las ve individualmente, Dios juzga a cada persona por su pecado, pero es el pecado el que trae consecuencias para afectar a otros. Debemos tener en cuenta que la salvación es individual y por eso no todos entrarán al Reino de Dios sino solamente aquellos que reconozcan la obra de Jesús en la cruz, se arrepientan y crean en él.
Como confirmación del pacto entre Abraham y Abimelec, Abraham tomó ovejas y vacas y se los dio a Abimelec y puso aparte siete corderas del rebaño para que sirviera de testimonio que Abraham era el propietario de ese pozo, que él lo había cavado, que era de su propiedad, que no lo estaba regalando. Abimelec tenía que reconocer que esa parcela de tierra era de Abraham y cuando lo hizo aceptando las siete corderas entonces entraron en un pacto. Ese territorio que Abraham obtuvo lo llamaron Beer-seba (Beer=Pozo y seba=Juramento), Dios tenía el propósito de entregarle a la descendencia de Abraham toda la tierra de Canaán y aquí se estaba viendo ese propósito, Abraham estaba obteniendo una parcela de tierra donde se encontraba el pozo que había cavado. Abimelec siendo filisteo estaba entrando en una relación de pacto individual con Abraham, él estaba siendo bendecido al entrar en ese pacto y no solo él sino también su nación, porque Dios estaba con Abraham.
Luego de establecer un pacto con Abimelec, Abraham plantó un árbol en Beerseba “y allí invocó el nombre del SEÑOR, el Dios eterno”, (v.33) “y peregrinó Abraham en la tierra de los filisteos por muchos días”. Abraham estaba habitando y bendiciendo la tierra prometida. ÉL estaba invocando a Dios, el Dios eterno, su Dios, el Dios de su descendencia en esa tierra. ÉL se estaba asegurando que en esa tierra el nombre del Señor fuera levantando, proclamado y exaltado. Abraham estaba siendo de influencia y estaba influenciando los lugares a donde llegaba.
El pacto de Dios con Abraham nos revela el pacto de Dios para que en su gracia pudiéramos ser redimimos del pecado que entró a la humanidad por la desobediencia de Adán y Eva. Cuando vemos a Abimelec y su pacto de bienestar y bendición con Abraham, vemos como Dios está revelando que todo ser humano tiene acceso a entrar en una relación de pacto con Dios por medio del sacrificio de Jesucristo, quien es la simiente de Abraham (Gálatas 3:16). La humanidad entera tiene acceso al pacto de gracia con Dios al poner su fe en Jesús, al creer en él.
Nunca será demasiado tarde para poner la fe en Jesús y creer en su obra redentora. Nunca será demasiado tarde para entrar en una relación de pacto con Dios para obtener la gracia salvadora que por medio de su Hijo Jesús obtenemos. Debemos entender que Jesús es la verdad, el camino y la vida y sin él nadie puede llegar al Padre (Juan 14:6; Juan 6:44).
Que maravilloso que en Cristo Jesús la bendición de Abraham llega a todas las naciones y llegó a cada uno de nosotros. “Así Abraham CREYÓ A DIOS Y LE FUE CONTADO COMO JUSTICIA. 7 Por consiguiente, sabed que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: EN TI SERÁN BENDITAS TODAS LAS NACIONES. 9 Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente. (Gálatas 3:6-9) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO), 14 a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe. (Gálatas 3:13-14)
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido que me ayudes a entender el pacto de gracia que has establecido conmigo al haber creído en tu Hijo Jesús. Señor te pido que me ayudes a honrar ese pacto. Señor te pido que me ayudes a vivir de una manera recta y justa y que todas mis acciones te honren y te den gloria a ti. Señor te pido que me bendigas para que otros puedan ver que tú estás conmigo y yo pueda glorificar tu nombre, ayúdame a ser de testimonio para los demás, para que ellos quieran conocer al único Dios verdadero. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia del pacto de Dios con Abraham? ¿Cómo nos anima a poner nuestra fe solamente en Jesús?
- ¿Qué podemos aprender de Abimelec?
- ¿Qué podemos aprender de Abraham?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la naturaleza de Dios?
- ¿En qué aspectos del carácter de Abraham puedes ver reflejado el cáracter de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 22
“y dijo: Por mí mismo he jurado, declara el SEÑOR, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único, 17 de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. 18 Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz”. Génesis 22:16-18
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a rendirnos a su voluntad en una completa obediencia. Que nos ayude a confiar completa y absolutamente en él y que toda inseguridad, duda y falta de fe sea quitada para que Dios nos ayude a tener una fe firme, constante y confiada en ÉL.
Devocional
Abraham había hecho un pacto con Abimelec y ahora poseía Beerseba donde se había establecido. Abraham y Sara estaban llenos de gran gozo por ver a Isaac, el hijo prometido, ellos estaban siendo bendecidos por Dios, pero… llegó la prueba. “Dios probó a Abraham”. Usualmente no esperamos las pruebas en nuestra vida, creemos que todo con Dios es bendición y prosperidad, pero Dios nos prueba, Dios prueba nuestro carácter, Dios prueba nuestra fe. Dios quiere que nuestra fe sea madura y resistente para que podamos cumplir su propósito porque quiere enseñarnos lo que la fe produce.
Dios en las pruebas nos refina, nos purifica, nos perfecciona, porque saca de nosotros todas las impurezas. “Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata”. (Salmos 66:10) “Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba y nada hallaste; he resuelto que mi boca no peque”. (Salmos 17:3) Dios no nos prueba para mal sino para bien, para que seamos perfeccionados. Santiago (o Jacobo en hebreo) el hermano de Jesús (hijo de José y María después de haber tenido a Jesús) escribió en su carta: “2 Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, 4 y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada”. (Santiago 1:2-3)
Las pruebas debemos enfrentarlas con gozo porque van a producir un resultado grandioso, van a perfeccionar y completar la firmeza de nuestra fe, “7 para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; 8 a quien sin haberle visto, le amáis, y a quien ahora no veis, pero creéis en Él, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria, 9 obteniendo, como resultado de vuestra fe, la salvación de vuestras almas”. (1 Pedro 1:7-9)
Ahora Dios está llamando a Abraham de una manera diferente, ya no para revelarse a él o para reafirmar su promesa y su pacto, ahora lo está llamando para probar su fe. Cuando Dios lo llama por su nombre, Abraham responde inmediatamente “Heme aquí”, él responde con una actitud de “aquí estoy, dime que necesitas de mí, qué puedo hacer por ti”. Abraham responde con una actitud de estar disponible a obedecer. Muchas veces nosotros no respondemos de la misma manera en que Abraham respondió a Dios. Muchas veces nosotros no estamos dispuestos a hacer la voluntad de Dios y cuando estamos dispuestos ponemos condiciones. Pero Abraham le respondió a Dios con obediencia, y con su respuesta le dijo “estoy disponible a obedecerte, estoy disponible para seguir tus instrucciones, estoy disponible para hacer tu voluntad”. Con su respuesta Abraham le demostró a Dios que Dios ocupaba el primer lugar en su vida.
Así que Dios le dijo que tomara a su hijo, su único, a quien ama, a Isaac para ofrecerlo en sacrificio en la tierra de Moriah sobre uno de los montes que Dios le señalaría. Abraham estaba dependiendo de la revelación de Dios para poder cumplir la voluntad y el propósito de Dios. Nosotros también dependemos de la revelación de Dios, por eso debemos buscar constantemente a Dios y lo que él quiere comunicarnos estudiando su palabra revelada “La Biblia”. Necesitamos la palabra de Dios, necesitamos depender absolutamente de la palabra de Dios para poder cumplir los propósitos de Dios.
Dios le estaba diciendo a Abraham que Isaac iba a morir, un sacrificio implicaba la muerte del animal sacrificado y en este caso de Isaac. Dios le estaba diciendo sacrifica al hijo de la promesa. Desde la perspectiva humana no habría lógica, no habría entendimiento, solo cuestionamientos. Cómo podría Dios, después de haber dado el hijo prometido a Abraham, por el que Abraham esperó 25 años, de repente quitárselo. Tal vez nuestra respuesta ante tal petición no hubiera sido inmediata o hubiéramos pensado mal de Dios o no hubiéramos obedecido, pero la respuesta de Abraham muestra la madurez de su fe, y su disposición a obedecer a Dios, él “se levantó muy de mañana, aparejó su asno y tomó con él a dos de sus mozos y a su hijo Isaac; y partió leña para el holocausto, y se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho” (v.3). Abraham estaba confiando en la bondad de Dios y en esa confianza podía esperar un resultado bueno, algo que iba a ser para su bien y no para su mal.
Dios no le dijo el monte específico en el que tenía Abraham que sacrificar a Isaac, así que Abraham estaba completamente dependiendo de la guía de Dios, y al tercer día alzó Abraham los ojos (en señal de oración) y vio el lugar a donde debía ir. Al tercer día resucitó Jesús, al tercer día el plan de Dios se cumplió, al tercer día Abraham estaba viendo el monte del sacrificio, un lugar donde iba a experimentar a Dios de una manera única y sobrenatural, y también saldría victorioso. En oración Dios le mostró a donde debía ir aunque todavía no había llegado. Por eso es tan importante la oración porque Dios nos revela a donde debemos ir aunque todavía no lleguemos, nos muestra el destino, el camino por el cual debemos ir para poder ver cumplido su propósito.
Nuestro caminar es por fe y no por vista así que Dios no siempre nos va a mostrar todo el mapa de nuestro destino es por eso que es importante que lo busquemos en oración, porque en oración Dios nos revelará lo que aún nos es oculto. Dios no manifestará su presencia cuando estamos caminando en la carne, porque cuando caminamos en la carne apagamos el Espíritu Santo que mora en nosotros, Dios se revela cuando caminamos en obediencia. Cuando caminamos poniendo su verdad en acción esto producirá una mayor revelación en nuestra vida y podremos ver el obrar de Dios y cumplido su propósito en nuestra vida.
Abraham llegó al monte que Dios le indicó y dejó allí a los dos jóvenes que había traído y en una manifestación de su fe les dijo “Quedaos aquí con el asno; yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y volveremos a vosotros”. (v.5) Abraham estaba obedeciendo a Dios porque conocía el carácter bueno de Dios, porque sabía que Dios obraría de una manera fiel y bondadosa, y que su petición de sacrificar a Isaac no era para mal sino para bien. Abraham pudo responder en adoración y obediencia a Dios porque lo conocía. Él estaba dispuesto a adorarlo y obedecerlo aunque esa adoración implicara el sacrificio de Isaac porque conocía a Dios, sabía que Dios era el Shaddai “el Dios suficiente”, “el Dios Todopoderoso”, así que con su fe intacta les dijo a los jóvenes que volverían porque sabía que Dios es un Dios de vida y no de muerte, la muerte nunca será el final cuando estamos en Cristo, porque en Cristo hay resurrección.
Abraham tomó todo lo necesario para el sacrificio, la leña, el fuego, el cuchillo y a Isaac, su hijo, y los dos iban juntos, iban en unidad, en acuerdo, en un mismo propósito: ofrecer un sacrificio a Dios. Cuando cada persona hace su voluntad, hace lo que le parece correcto, nunca habrá acuerdo ni unidad sino conflicto. La unidad y el acuerdo se logran cuando hay un acuerdo en hacer la voluntad de Dios.
Isaac estaba en unidad, caminando en la fe de su padre, estando de acuerdo en hacer la voluntad de Dios. Pero se dio cuenta de algo importante y por eso le pregunta a su padre “¿dónde está el cordero para el holocausto?” (v.7) Abraham le responde manifestando una gran fe: “Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto”, (v.8) Isaac aceptó esa respuesta de su padre con confianza y seguridad, él también había desarrollado una fe en Dios por eso “los dos iban juntos” (v.8) Que maravilloso es que nuestros hijos puedan ir juntos en la fe con nosotros. Que maravilloso es que ellos puedan tener nuestra misma fe, nuestra misma confianza y seguridad en Dios, nuestra misma certeza en el Dios que provee lo que necesitamos. El mejor legado que le podemos dejar a nuestros hijos no tiene que ver con las cosas materiales tiene que ver con nuestra fe en el único Dios verdadero, el Dios de Abraham.
Entonces, Abraham e Isaac en acuerdo, unidos y obedientes para ofrecer su sacrificio y adoración a Dios. Cuando llegan al lugar alto, Abraham edifica el altar, arregla la leña, ata a su hijo Isaac y lo pone en el altar sobre la leña, ahora Isaac sabe que él es el cordero para el sacrificio, pero aún así no dice nada, no se queja, no se rebela, no lo cuestiona, sino en una total y absoluta sumisión y obediencia, confía en lo que su padre está haciendo, sacrificarlo en adoración a Dios. Isaac se rinde a la voluntad de Dios porque su padre también se rindió a la voluntad de Dios. Isaac obedece a su padre porque su padre obedece a Dios. Isaac no estaba actuando por vista sino por fe, por la fe de su padre.
Abraham estaba dispuesto a obedecer, él no lo dudo ni un instante, él estaba dispuesto a hacer la voluntad de Dios, él estaba dispuesto a sacrificar a su hijo, a su único, a Isaac, a quien ama, para cumplir con la voluntad de Dios, para mostrar su fidelidad y fe con su obediencia. “Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo”. (v.10) Abraham estaba tan seguro y confiado en Dios que tomó el cuchillo para sacrificar a Isaac. La confianza de Abraham en Dios era tal que él consideró que Dios era poderoso para resucitar a Isaac. “17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía a su único hijo; 18 fue a él a quien se le dijo: EN ISAAC TE SERÁ LLAMADA DESCENDENCIA. 19 Él consideró que Dios era poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde también, en sentido figurado, lo volvió a recibir. (Hebreos 11:17-19) Cuando confiamos absolutamente en el poder de Dios entonces podemos obedecer completamente y sin reparos. Abraham creyó en la resurrección y su fe estaba vislumbrando el plan de redención para la humanidad.
Cuando Abraham estaba dispuesto a llevar a cabo el sacrificio de su hijo prometido, desde el cielo el ángel del Señor lo llamó “¡Abraham, Abraham!”, así que Dios detuvo a Abraham, y le dijo que no le hiciera nada a Isaac “porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único” (v.12). Dios sabía que Abraham le temía y era fiel a ÉL, pero quería que esa declaración de obediencia y fe se experimentara en acciones de obediencia concretas, porque no basta con decir “yo confío en Dios”, “yo amo a Dios” sino que tengo que demostrarlo con mis acciones. Abraham le demostró a Dios que aunque amaba a Isaac, que lo amaba más que a nadie, él amaba más a Dios y porque amaba a Dios por encima de todas las cosas, aún de su hijo, estaba dispuesto a entregarlo en sacrificio a Dios. Dios no solo quiere ver nuestros corazones dispuestos a obedecerle quiere experimentar nuestras acciones de obediencia.
Nuestra fe se manifiesta dando, no reteniendo, y cuando damos recibimos porque “es más bienaventurado dar que recibir” (Hechos 20:35). Así que cuando Abraham alzó los ojos (en señal de oración), “he aquí, vio un carnero detrás de él trabado por los cuernos en un matorral; y Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo”. (v.13) Por medio de la oración Abraham tuvo una mayor revelación para ver lo que antes no podía ver. Dios manifestó su poder a Abraham proveyendo el animal del sacrificio. Dios provee cuando Él mira, cuando Él observa que hay fidelidad, Él ve la necesidad de sus fieles, Él ve la situación y proveerá de si mismo lo que haga falta para cumplir su voluntad. En el monte de Dios, en su presencia es que tendremos la provisión. Su deseo es proveer, su naturaleza es bendecir pero es en su presencia que podremos ver esta manifestación de provisión y bendición en nuestras vidas.
Así tal cuál como Abraham lo creyó y se lo dijo a Isaac sucedió, Dios proveería. En el monte en que Abraham iba a adorar a Dios sacrificando a Isaac, Dios se proveyó para sí el animal del sacrificio, entonces Isaac no fue sacrificado sino el carnero. Gracias a lo que Dios proveyó Isaac vivió. Vemos que todo esto apunta a la obra de Jesucristo en la cruz. Él murió para darnos vida eterna. Jesús es el cordero inmolado por nuestros pecados. Él fue sacrificado en la cruz en lugar de nosotros quienes merecíamos morir por nuestros pecados. Él se entregó para morir por nosotros en una absoluta obediencia al Padre. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)
La recompensa vino para la obediencia de Abraham. En su obediencia él mostró su fe y confianza en Dios, y salió aprobado. Abraham mostró que nada ni nadie competía con su amor y fidelidad a Dios, ni siquiera su hijo. La prioridad absoluta en su vida era Dios. Ahora Abraham estaba listo para ver cumplido el propósito de Dios. Así que Dios le dice a Abraham: “16 Por mí mismo he jurado, declara el SEÑOR, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único, 17 de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. 18 Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz. (Génesis 22:16-18)
¿Estamos dispuestos a actuar, caminar y a vivir en fe a Dios? Nuestra fe se debe manifestar en actos de obediencia a Dios, por eso “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. 20 Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar? 22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; 23 y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYÓ A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA, y fue llamado amigo de Dios. (Santiago 2:17-23) Cuando nos aferramos o nos apegamos a algo, cuando retenemos y no entregamos a Dios estamos mostrando una falta de fe.
Nuestra obediencia a Dios trae su recompensa y bendición. Nos conviene obedecerle, nos conviene salir aprobados, nos conviene confiar en Dios. Abraham tuvo una experiencia sobrenatural con Dios que marcó el inicio del cumplimiento de la promesa de Dios. Por un lado Abraham se quedó habitando en Beerseba en la tierra que había adquirido de Abimilec y por otra parte Dios estaba preparando el panorama para que apareciera quien sería la esposa de Isaac. Así que el capítulo 20 termina revelándonos el plan de Dios para Isaac. A Abraham le llega la noticia de que su hermano Nacor por medio de su esposa Milca ha tenido 8 hijos y que uno de ellos Betuel, ha engendrado a Rebeca quien será la esposa de Isaac.
Las pruebas de nuestra fe le confirman a Dios que estamos listos para recibir lo que nos ha prometido, que maravilloso es salir aprobados. Dile hoy al Señor, “23 Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. 24 Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno”.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he sido obediente a tu voluntad, por todas las veces en que no he estado dispuesto/a a obedecerte, y no he actuado en obediencia inmediata a ti. Te pido Señor que me ayudes a mantener una fe firme, constante y confiada en ti, que me ayudes a confiar en ti y aumentes mi fe. Señor te pido que me ayudes a entregarte en sacrificio lo que me estás pidiendo que te entregue, ayúdame a mostrarte mi obediencia y temor a ti. Gracias por haber enviado a Jesús a morir por mí, porque él fue el Cordero del sacrificio para que al creer en él pueda tener vida eterna. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y a obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Abraham?
- ¿Qué podemos aprender de Isaac?
- ¿Qué podemos aprender de la naturaleza de Dios?
- ¿Cómo estás manifestando en tu vida la obediencia a Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 23
“17 Así el campo de Efrón que está en Macpela, frente a Mamre, el campo y la cueva que hay en él, y todos los árboles en el campo dentro de sus confines, fueron cedidos 18 a Abraham en propiedad a la vista de los hijos de Het, delante de todos los que entraban por la puerta de su ciudad”. (Génesis 23:17-18)
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a que las personas reconozcan su obrar en nuestra vida. Que nuestro carácter y nuestras acciones sean de influencia para los que no conocen al Señor. Que nuestro carácter y nuestras acciones reflejen el carácter del Señor.
Devocional
Sara vio cumplida la promesa que le hizo Dios de tener un hijo a los 90 años. Dios le había dicho a Abraham: “Y la bendeciré, y de cierto te daré un hijo por medio de ella. La bendeciré y será madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella”. (Génesis 17:16) Así que Sara vivió treinta y siete años más después de dar a luz a Isaac para ver crecer a ese hijo que tuvo en la vejez.
A Sara le faltó fe para esperar que Dios obrara, y por eso entregó a Agar para que Abraham tuviera un hijo, pero después de reconocer su error ella creyó en la fidelidad de Dios para cumplir lo que le había prometido y pudo ver la promesa cumplida. “por la fe Sara misma recibió fuerza para concebir, aun pasada ya la edad propicia, pues consideró fiel al que lo había prometido”. (Hebreos 11:11) Puede que en algunos momentos nos falte la fe para creer que Dios hará lo que ha dicho que hará en nuestra vida, pero debemos continuar corriendo la carrera de la fe, creyendo que Dios es fiel para cumplir lo que ha prometido. Nunca dejes de correr esta carrera, nunca te detengas, nunca la abandones, porque al final verás la promesa cumplida. Dios es fiel.
Sara ahora de 127 años completó el tiempo en que debía estar en la tierra, vio cumplido el plan de Dios en su vida y moriría en Hebrón (Quiriat-arba), en la tierra de Canaán, en la tierra prometida, en la tierra que poseería su descendencia quienes llegarían a ser incontables como la arena del mar y como las estrellas. Indiscutiblemente la muerte genera duelo y llanto por la pérdida de un ser querido. Jesús lloró ante la muerte de Lázaro (Juan 11:35). Pero la muerte no es el fin para los redimidos. Para aquellos que creemos en Jesús, el Redentor de nuestros pecados “el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21) Debemos pensar de la muerte como Pablo pensó “…teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor” (Filipenses 1:23). La muerte nunca será el final, es el comienzo de la vida eterna para los que estamos con Cristo, y es necesaria para que resucitemos junto con Cristo. “Porque si hemos sido unidos a Él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección” (Romano 6:5) “8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él, 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre Él”. (Romanos 6:8-9)
Así que después de hacer duelo por Sara y llorar en privado por ella, Abraham se levantó para ir a los hijos de Het, los hititas, que habitaban en esa tierra y decirles que aunque era un extranjero que vino a habitar entre ellos y su esposa había muerto, él no se irá de esa tierra sino que por el contrario quería adquirir una propiedad donde pudiera sepultar a Sara. Él les está diciendo a los habitantes de ese lugar que llegó para quedarse, que no regresaría de donde salió. Abraham sabía que Dios le había entregado esa tierra aunque estuviera ocupada con otros pueblos. La fe de Abraham era tal que a pesar de que el territorio estuviera ocupado él podía creer en la promesa que Dios le dio, esa tierra sería de su descendencia.
Los hijos de Het reconocían que Abraham era un príncipe de Dios. Ellos veían la manera en que Abraham vivía, ellos veían que Dios lo estaba bendiciendo, ellos veían la fidelidad de Abraham a su Dios, así que por causa de Dios, Abraham se había ganado el respeto de ellos. Ese pueblo, los hijos de Het, reconocían la presencia de Dios en la vida piadosa de Abraham, él era diferente a todos lo que habitaban allí, por eso ninguno se rehusó a darle uno de sus sepulcros para Sara. Es importante que las personas que nos rodean reconozcan la presencia de Dios en nuestra vida. ¿Lo están haciendo? ¿Están viendo obrar a Dios en nuestra vida y en nuestro carácter? Abraham había edificado un altar al Señor en esa tierra. Él le había mostrado a los habitantes de ese lugar quién era su Dios, a quién le rendía adoración “Entonces Abram mudó su tienda, y vino y habitó en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí un altar al SEÑOR”. (Génesis 13:18)
Abraham en una actitud de respeto y agradecimiento se inclina, pero no en adoración, ante el pueblo de aquella tierra, los hititas, reconociendo su obrar generoso al estar dispuestos a entregarle un sepulcro para Sara. Este pueblo lo estaba aceptando en su territorio, ellos estaban de acuerdo en que Abraham viviera con ellos, ellos estaban aceptando la buena influencia de Abraham entre ellos. Abraham había llegado para ser de bendición a quienes lo bendijeran y ellos lo sabían. Pero Abraham quería comprar su propio sepulcro. Si esa era la tierra prometida él quería comprar y poseer un lugar de sepultura para su familia, él quería comprar la cueva de Macpela que le pertenecía a Efrón, hijo de Zohar, hitita. En un futuro seis personas serían enterradas allí, Abraham y Sara, Isaac y Rebeca y Jacob y Lea. Así que Abraham le dice al pueblo que intercedan por él ante Efrón para que le de la cueva que está en su campo por un precio justo, porque él quería comprar una propiedad para sepultura y ser el dueño.
Efrón estaba sentado a la puerta de la ciudad. La puerta de la ciudad era un lugar de influencia, de toma de decisiones para cerrar transacciones comerciales y financieras. Abraham quería comprar la propiedad por el precio completo, pero Efrón le dijo que le daría el campo y la cueva para sepultar a Sara sin que él tenga que pagar nada, sin embargo Abraham en una actitud de respeto y agradecimiento, más no de adoración, se inclina delante del pueblo de aquella tierra para decirle a Efrón que aunque está muy agradecido por su generosidad él le pagará el precio del campo donde está la cueva, porque en definitiva Abraham quería tener la seguridad de poseer esa parcela de tierra y ser el propietario.
Efrón acepta venderle a Abraham el campo y le dice cuánto cuesta. Efrón sabe que el precio no sería un problema para Abraham porque ambos son hombres influyentes y con riquezas, y entiende el deseo de Abraham de no aceptar el territorio como un regalo sino comprarlo. Entonces Abraham pesa la plata y le da los cuatrocientos siclos de plata a Efrón como una confirmación de haber comprado ese territorio y “17Así el campo de Efrón que está en Macpela, frente a Mamre, el campo y la cueva que hay en él, y todos los árboles en el campo dentro de sus confines, fueron cedidos 18 a Abraham en propiedad a la vista de los hijos de Het, delante de todos los que entraban por la puerta de su ciudad”. (Génesis 23:17-18) Abraham compró todo el terreno no solo la cueva, sino todo ese territorio con los árboles habían pasado a ser de su propiedad. Muchas veces no entendemos que no podemos ceder ante la tentación de recibir algo que después no vamos a poder reclamar como propio. Abraham no quería el sepulcro como un obsequio, él quería tener la seguridad de ser el propietario, y eso solamente lo podía lograr al comprarlo. Cuando hagas transacciones comerciales asegúrate de que todo quede claro para ambas partes para que después no vayas a tener problemas.
Para ese pueblo no quedó ninguna duda de que Abraham era el nuevo propietario del campo de Efrón donde estaba la cueva de Macpela y que estaba frente de Mamre en Hebrón. Abraham pagó el precio completo por ese lugar, él era el nuevo dueño. Abraham se estaba estableciendo en ese territorio de la tierra que Dios le había prometido a él y a sus descendientes. Tal vez no entendamos que tiene que ver toda esta transacción de una propiedad de sepultura en el territorio de los hititas pero si regresamos al capítulo 15 podemos ver que “18En aquel día el SEÑOR hizo un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia he dado esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates: 19 los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, 20 los hititas, los ferezeos, los refaítas, 21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. (Génesis 15:18-21) Esa era la tierra prometida, esa era la tierra que Dios le había dado a su descendencia.
Y es que con la promesa de Dios a Abraham de una descendencia numerosa también venía la promesa de un territorio que poseerían. Dios le dijo a Josué “Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Eufrates, toda la tierra de los hititas hasta el mar Grande que está hacia la puesta del sol, será vuestro territorio”. (Josué 1:4) Así que “13Josué lo bendijo, y dio Hebrón por heredad a Caleb, hijo de Jefone. 14 Por tanto, Hebrón vino a ser hasta hoy heredad de Caleb, hijo de Jefone cenezeo, porque siguió plenamente al SEÑOR, Dios de Israel. 15 Y el nombre de Hebrón antes era Quiriat-arba; pues Arba era el hombre más grande entre los anaceos. Entonces la tierra descansó de la guerra”. (Josué 14:13-15) Dios cumplió lo que prometió 400 años después de su esclavitud en Egipto los descendientes de Abraham poseyeron la tierra prometida que estaba ocupada por todas esas naciones que nos menciona Génesis 15.
Los hijos de Het, son los hititas sin embargo ellos ya no existen, pero actualmente en Hebrón viven todavía 400 familias judías reclamando la propiedad de Abraham a pesar de que Hebrón es la ciudad palestina más grande de Cisjordania con aproximadamente 400 mil árabes. El rey David inició su reinado desde Hebrón gobernando aproximadamente 7 años para luego trasladarse a Jerusalén. (2 Samuel 2:11; 5:5) Hebrón está situada a 30 kilómetros al sur de Jerusalén. Así que Hebrón es importante para los propósitos de Dios. “Después de esto, Abraham sepultó a Sara su mujer en la cueva del campo de Macpela frente a Mamre, esto es, Hebrón, en la tierra de Canaán”. (Génesis 23:19)
Hebrón es una ciudad terrenal que se encuentra en las tierras que fueron dadas a las tribus de Judá y Benjamín, los descendientes de Abraham, pero para todos los creyentes en el Mesías, en el Ungido, en el Cristo, en Jesús, hay una tierra prometida que es la Jerusalén Celestial, la nueva Jerusalén, el Reino de Dios en la tierra. “10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11 y tenía la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra muy preciosa, como una piedra de jaspe cristalino”. (Apocalipsis 21:10) Solamente se puede entrar a esa ciudad celestial, al Reino de Dios por la fe en Jesús, creyendo en su sacrificio en la cruz y en su resurrección. Entrando en el pacto de la gracia que Dios establece con los redimidos. Abraham pagó un precio por ese territorio en Hebrón, por un territorio físico pero él estaba anhelando una patria celestial. “Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos, pues les ha preparado una ciudad”. (Hebreos 11:16) Jesús pagó el mayor precio, su propia vida, para que pudiéramos ser herederos de las promesas de Dios y entrar en su Reino.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que mis acciones y actitudes no te han reflejado a ti. Te pido perdón por todas las veces en que las personas que me rodean no te han reconocido a ti en mi manera de actuar, hablar y pensar. Señor te pido que me ayudes a ser de influencia para los que no te conocen, que las personas que me rodean puedan ver que soy un representante de tu Reino. Señor te pido que me ayudes a actuar en integridad en todo tiempo sobretodo con las personas que no te conocen. Señor te pido que me des la sabiduría para poder reflejar tu carácter. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la influencia de Abraham a ese pueblo? ¿Cómo nos anima a adorar y a obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Abraham?
- ¿Qué podemos aprender de los hijos de Het, los hititas?
- ¿Qué podemos aprender de Efrón?
- ¿Por qué Abraham no aceptó que le obsequiaran el lugar para sepultar a Sara?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 24
“Y me postré y adoré al SEÑOR, y bendije al SEÑOR, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino verdadero para tomar la hija del pariente de mi señor para su hijo”. (Génesis 24:48)
Motivo de Oración: Que el Señor nos guíe a hacer su voluntad. Que el Señor nos ayude a seguir el camino correcto y nos muestre el camino que debemos tomar para hacer su voluntad. Que nos ayude a entender el poder de la oración para buscar su ayuda y que nos ayude a rendirle adoración en todo tiempo.
Devocional
Abraham era anciano, era un hombre maduro, sabio, avanzado en años y el Señor lo había bendecido en todas las cosas, es decir no había nada en que no lo hubiera bendecido. Abraham estaba completamente bendecido por Dios, todo lo que tenía, todo lo que era, se lo debía a Dios. La vida de Abraham reflejaba una vida de completa fidelidad y obediencia a Dios, había pasado la prueba y su fe estaba madura. Ahora Isaac tenía 37 años y Sara había muerto. Abraham entiende que es hora de hacer el relevo y darle paso a la próxima generación, así que llama a su siervo de más confianza, Eliezer, a el más antiguo de su casa, el que ha estado fielmente a sus servicio desde que él empezó su viaje de fe y a quien había puesto de mayordomo sobre todo lo que tenía (Génesis 15:2).
Abraham le da una misión muy importante a Eliezer, es tan importante lo que debe hacer que hasta tiene que “jurar por el SEÑOR, Dios de los cielos y Dios de la tierra” (v.3) que hará lo que Abraham le está pidiendo que haga: “que no tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac”. (v.3-4) Abraham le estaba tomando juramento a su siervo Eliezer y le estaba haciendo prometer que no iba a permitir que Isaac se casara con una mujer cananea que eran idólatras y adoraban muchos dioses, sino que se casara con una de las hijas de sus parientes en Harán. Era importante que Isaac y su esposa estuvieran en la misma convicción espiritual, debían creer lo mismo y estar de acuerdo en hacer la voluntad de Dios, Isaac no podía estar en un yugo desigual, sino que tenía que tener el mismo compromiso en la fe. Es muy importante entender que un creyente en Jesús nunca podrá casarse con un no creyente porque no estarían creyendo lo mismo, no tendrían el mismo fundamento espiritual, y entonces en vez de haber unidad y acuerdo, habría división y conflicto. Es un acto de desobediencia optar por casarse con una persona que no crea en la obra redentora de Jesús y no tenga la misma visión del propósito y los planes de Dios. El matrimonio es una imagen del Reino de Dios así que si queremos tener un matrimonio exitoso debemos vivir bajo los principios de ese Reino. Si ya estás en un matrimonio con una persona no creyente, ora para que tu testimonio lleve a esa persona a conocer al Señor.
Eliezer no tenía la fe de Abraham así que él pensaba que si la mujer que escogiera para Isaac no quería venir a Canaán la solución sería llevar a Isaac a la tierra de los caldeos dónde había nacido Abraham para que viviera allá. Tal sugerencia ni siquiera debía pensarla, Isaac no podía abandonar la tierra prometida, esa no era la voluntad de Dios. El pacto y la promesa de Dios a Abraham tenía que ver con la tierra de Canaán. Aunque Abraham no era de esa tierra, Dios soberanamente lo llevó para entregársela a él y a su descendencia, esa era la tierra prometida e Isaac debía permanecer allí.
La fe que le faltaba a Eliezer a Abraham le sobraba, así que siendo el padre de la fe con una total confianza y seguridad y sin ninguna duda en el Dios que lo llamó, que lo introdujo en esa tierra y que lo ha bendecido le dice a Eliezer: “El SEÑOR, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací, y que me habló y me juró, diciendo: «A tu descendencia daré esta tierra», Él mandará su ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. (v.7) Esa misión no era en las fuerzas de Eliezer, era bajo la guía de Dios. Dios lo guiaría para encontrar a esa mujer que traería para que fuera la ayuda idónea, la esposa de Isaac. Abraham sabía que Dios siempre cumple sus promesas que lo que era improbable para Eliezer era completamente posible para Dios. Ahora bien no importa si la mujer que encuentre no quiera venir con Eliezer lo más importante es que por ningún motivo Isaac debía salir de Canaán. Nunca abandones el propósito de Dios, nunca abandones la promesa. No importa que parezca improbable, obedece, sométete, sigue la guía de Dios y llegarás a ver su cumplimiento.
Eliezer estaba comprometido con la asignación que Abraham le dio, aunque pudiera parecerle improbable, él iba a hacer todo lo que estuviera a su alcance para traerle una esposa a Isaac. A pesar de su poca fe él no iba a dejar las cosas a medias, él iba a completar la asignación que Abraham le había encomendado. Pero reconociendo que no la podía hacer en su propia fuerza sino con la ayuda de Dios al llegar fuera de la ciudad de Nacor, hermano de Abraham, junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua, levanta una oración a Dios “y dijo: Oh SEÑOR, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. 13 He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua. 14 Que sea la joven a quien yo diga: «Por favor, baja tu cántaro para que yo beba», y que responda: «Bebe, y también daré de beber a tus camellos», la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor”. (v.12-14)
Eliezer buscó la ayuda de Dios y Dios le respondió, incluso antes que él terminara de orar, allí estaba Rebeca, hija de Betuel, hijo de Milca, quien era la mujer de Nacor el hermano de Abraham. Dios lo había guiado a la mujer correcta. Eliezer oró y Dios obró sobrenaturalmente. Rebeca no tuvo ningún problema en darle de beber de su cántaro y de ir corriendo, por iniciativa propia, a llenar el cántaro quien sabe cuántas veces para poder darle de beber a los camellos y a todos los demás que se encontraban con Eliezer. Rebeca mostró una actitud servicial, sacrificial y generosa, hizo más de lo que se le pidió.
Eliezer observó maravillado en silencio, quería saber si su viaje había tenido éxito y si esta mujer joven “que era muy hermosa, virgen, sin que ningún hombre la haya conocido” (v.16) era la esposa que Dios escogió para Isaac. Eliezer estaba experimentando el mover de Dios. Dios lo había guiado y lo había llevado hasta ese pozo, a esa hora del día, para que Rebeca apareciera e hiciera todo lo que Eliezer le había pedido por señal a Dios, ahora faltaba la pregunta final, ¿pertenecía ella a la familia de su amo Abraham? Por supuesto, Dios es perfecto en su obrar, así que ella era la “hija de Betuel, el hijo que Milca dio a luz a Nacor”. (v.23) ¿Podrían Eliezer y sus acompañantes hospedarse en la casa del padre de ella? Si, en casa de Nacor tenían “suficiente paja y forraje, y lugar para hospedarse”. (v.25)
La confirmación estaba completa, no cabía duda de que Dios había guiado a Eliezer a la mujer que Dios había escogido para Isaac. No cabía duda que Dios estaba siendo fiel para cumplir su voluntad. Si eres una persona soltera es importante que entiendas que en oración Dios te guiará a la persona que ha escogido para ti, no puedes permitir que tus necesidades o emociones sean las que te guíen. A pesar de que Eliezer cuando inició su travesía le faltaba la fe, al ser obediente en cumplir su asignación, con su poca fe, Dios obró y al final tuvo éxito. Cuando obedecemos la voluntad de Dios, a pesar de nuestra poca fe, Dios obrará y nos dará éxito en la asignación que nos dio, porque solamente tendremos éxito cuando hacemos la voluntad de Dios. Ahora Eliezer creía en el Dios de Abraham porque lo había experimentado personalmente. Que maravilloso es experimentar a Dios en nuestra vida y no solamente verlo obrar en la vida de otros.
Eliezer oró cuando llegó a ese lugar pero ahora adoró. Eliezer no lo hizo en silencio sin que nadie se diera cuenta, sino que “26se postró y adoró al SEÑOR, 27 y dijo: Bendito sea el SEÑOR, Dios de mi señor Abraham, que no ha dejado de mostrar su misericordia y su fidelidad hacia mi señor; y el SEÑOR me ha guiado en el camino a la casa de los hermanos de mi señor”. (v.26-27) Con este acto de adoración al postrarse estaba mostrando sumisión, estaba mostrando un reconocimiento de la autoridad de Dios en su vida. Eliezer no llegó a ese lugar por casualidad, él llegó porque obedeció, oró y buscó la guía de Dios. Dios los llevó a ese lugar para cumplir su propósito y mostrar su voluntad, fue la fidelidad de Dios quien lo guió a partir de su obediencia. Dios muestra su fidelidad cuando somos obedientes.
Eliezer se queda esperando con los camellos a que oficialmente lo inviten a hospedarse en casa de Rebeca, él no fue impaciente, él no fue impulsivo, él quería obedecer en todo y ser guiado por Dios en todo, él quería que Dios obrara en todo momento. Eliezer no estaba actuando por emoción, él estaba actuando por la dirección de Dios por eso oró y lo adoró. Rebeca corrió a contar todo lo sucedido a los de la casa de su madre y Labán el hermano de Rebeca corrió ahora hacia Eliezer para que sea un invitado de la familia. “Entra, bendito del SEÑOR. ¿Por qué estás fuera? Yo he preparado la casa y un lugar para los camellos”. (v.31) Labán fue muy hospitalario con Eliezer, los hombres que lo acompañaban y los camellos. Los invitados se lavaron los pies (este es un acto de honra, de descanso y de alivio para que se refresquen de su travesía), y ahora estaban listos para comer, pero Eliezer estaba enfocado en el propósito, así que se determinó a no comer hasta que el propósito de su viaje se cumpliera por completo, que Rebeca fuera con él para ser la esposa, la ayuda idónea de Isaac. Eliezer no celebró por anticipado, a Eliezer las necesidades humanas no lo desviaron de su propósito, Eliezer permaneció enfocado en el propósito. No permitas que nada te desenfoque del propósito de Dios.
Eliezer estaba enfocado en el propósito de su viaje. Eliezer no había hecho lo que se le hubiera ocurrido para cumplir su meta y tener éxito, él buscó la ayuda de Dios y su guía tal cual Abraham le había dicho que sucedería. «El SEÑOR, delante de quien he andado, enviará su ángel contigo para dar éxito a tu viaje, y tomarás mujer para mi hijo de entre mis parientes y de la casa de mi padre; (v.40) Ahora Eliezer antes de comer quería saber si había unidad y acuerdo, si ellos estaban de acuerdo en hacer la voluntad de Dios y dejar ir a Rebeca para casarse con Isaac. La única forma en que se llega a un acuerdo es cuando ambas partes se someten a la voluntad de Dios. No se puede tener nada en común si no hay acuerdo. Si Eliezer estaba comprometido con la voluntad de Dios pero ellos no, así no habría unidad para cumplir el propósito de Dios. Ellos debían estar comprometidos y unidos al propósito de Dios para Isaac y Rebeca y así estar de acuerdo para actuar en obediencia a la voluntad de Dios.
Dios se había revelado a Eliezer de una manera maravillosa porque Eliezer estaba comprometido con la voluntad de Dios y la obediencia a esa voluntad. Eliezer ahora reconoce que Dios es quien ha bendecido y enriquecido grandemente a Abraham, ese mismo Dios que lo guió hasta allí, es el Dios de Abraham en el cual él ahora cree y el que les ha dado a Abraham y a Sara un hijo en su vejez.
Eliezer no estaba allí por su propia voluntad sino porque Abraham le hizo jurar que le buscaría a Isaac una esposa de su familia y no de las mujeres paganas de Canaán, porque para Abraham era muy importante obedecer y hacer la voluntad de Dios. Eliezer no solo experimentó la fidelidad de Dios a Abraham sino la fidelidad de Dios al mismo Eliezer al llevarlo hasta la familia de Abraham para que su viaje tuviera éxito. El éxito siempre va a depender de Dios y no de nosotros. Si hacemos lo que Dios nos está guiando en obediencia y obtenemos el resultado esperado será gracias a Dios y si ocurre lo contrario, si hacemos todo lo que Dios nos guía a hacer en obediencia pero no obtenemos el resultado esperado y el éxito no se logra, también dependerá de Dios. Cuando obedecemos la voluntad de Dios el resultado siempre dependerá de Dios.
Eliezer no tiene ninguna duda que Rebeca es la mujer que Dios ha escogido para Isaac por eso en su relato a la familia de Rebeca les hace ver su confianza y certeza de la fidelidad de Dios y del éxito de su viaje, pero ahora la decisión de regresar con la mujer escogida por Dios no era de él, era de ellos. Eliezer no les está hablando del Dios de su amo Abraham, está hablándoles del Dios que se manifestó personalmente a su vida. Eliezer llegó a conocer la verdad de Dios y se sometió a esa verdad, ahora estaba confiando en Dios y en su fidelidad, el resultado de su éxito no dependía de él ni de ellos, dependía de la fidelidad de Dios para cumplir su propósito. Ellos tenían la oportunidad de aprovechar el momento y formar parte del propósito de Dios o negarse. Eliezer no los estaba presionando ni obligando, ni suplicando, simplemente la elección era de ellos. Siempre vamos a tener la oportunidad de elegir, Dios nunca nos va a forzar a nada, incluso el rendirnos y someternos a ÉL, es nuestra propia elección.
No hay nada más maravilloso que la voluntad de Dios se cumpla, que sus propósitos se lleven a cabo. Así que Labán y Betuel “50respondieron, y dijeron: Del SEÑOR ha salido esto; no podemos decirte que está mal ni que está bien. 51 He aquí, Rebeca está delante de ti, tómala y vete, y que sea ella la mujer del hijo de tu señor, como el SEÑOR ha dicho”. (v.50-51) Ellos tenían revelación de Dios y reconocían lo que Dios había hecho en Abraham, ellos no podían oponerse a la voluntad de Dios así pensaran otra cosa, tenían que obedecerla. Muchas veces dejamos de obedecer la voluntad de Dios porque dejamos que lo que pensamos de la situación nos influya, la voluntad de Dios hay que obedecerla nos guste o no nos guste. “Y sucedió que cuando el siervo de Abraham escuchó sus palabras, se postró en tierra delante del SEÑOR” (v.52). Eliezer vuelve a adorar a Dios y a reconocer su fidelidad. Cuando caminamos en el sentido del propósito y la voluntad de Dios, en la medida que la voluntad de Dios se cumple en nuestras vidas, seremos capaces de adorar a Dios de la manera correcta porque el servicio a Dios, la sumisión, la entrega, la rendición, la obediencia a la voluntad de Dios conduce a la adoración y la adoración conduce al éxito en el cumplimiento de su propósito. Adoramos a Dios con nuestras acciones de servicio pero también lo adoramos cuando nos postramos ante su presencia en reconocimiento de quién es ÉL. La adoración nos conduce a bendecir a otros y por eso Eliezer los bendijo con regalos, porque la adoración implica gratitud hacia Dios pero también a los instrumentos que Dios ha usado para que tengamos éxito en el cumplimiento de su propósito.
Después de comer y pasar la noche, Eliezer no quería perder tiempo, su misión no estaría completa hasta que no llevara a Rebeca con él, y siendo un siervo en una actitud completamente humilde les pide que lo dejen partir con Rebeca, pero Labán el hermano y la madre de Rebeca parece que no estaban muy convencidos de dejarla ir por eso le piden que deje que se quede tal vez unos diez días que podrían convertirse en años, aunque sus intenciones no eran malas, ellos estaban queriendo demorar el cumplimiento del propósito de Dios. Una vez tengas la revelación de cuál es la voluntad de Dios, nunca permitas que el enemigo demore el cumplimiento del propósito de Dios en tu vida. Cuando Dios te revele lo que debes hacer, hazlo de prisa, sin demoras, con un carácter de urgencia. Y es por esto que Eliezer les dice que no lo detengan, que no lo retrasen en el cumplimiento del propósito de Dios, que no obstruyan el éxito que Dios le ha dado, él tiene una urgencia porque la voluntad de Dios se cumpla. Es entendible que ellos quisieran tener a Rebeca un tiempo más para despedirla apropiadamente sobretodo que por las distancias en ese tiempo y la falta de transporte rápido era seguro que no la volverían a ver, así que cuando le preguntaron a Rebeca cuál es su deseo ella sin dudarlo dijo que iría con él.
Rebeca estaba mostrando que era una mujer de fe, tal vez otra mujer no hubiera aceptado ir a una tierra lejana con unos hombres que no conocía a casarse con un hombre que nunca había visto, pero ella lo hizo por fe, creyendo que formaba parte del propósito de Dios y queriendo cumplir la voluntad de Dios, entonces la enviaron con su nodriza a su destino. “Y bendijeron a Rebeca y le dijeron: Que tú, hermana nuestra, te conviertas en millares de miríadas, y posean tus descendientes la puerta de los que los aborrecen”. (v.60) La envían con una connotación de victoria, de que ella será victoriosa en su matrimonio. Nunca te cases pensando que las cosas no van a funcionar, nunca te cases creyendo que el matrimonio es una cuestión de suerte, nunca te cases pensando que te vas a divorciar si las cosas no salen como tú lo esperabas, cásate sabiendo que obtendrás la victoria y habrá siempre victoria a pesar de las dificultades que se puedan atravesar, y si ya están casados cree que tu matrimonio siempre poseerá las puertas de tus enemigos, que siempre saldrán victoriosos en todo lo que puedan atravesar. Cree que en ese pacto matrimonial los dos de acuerdo y unidad en obediencia a los propósitos y a la voluntad de Dios obtendrán siempre la victoria.
Isaac habitaba en el Neguev y por la tarde fue a orar antes del anochecer en el mismo pozo en el que Agar se encontró con Dios, en el pozo en que Dios vio a Agar y le dijo que se sometiera a Sara. Este pozo es significativo porque manifiesta la actitud de someterse a la voluntad de Dios y es un lugar de encuentro con el Dios que ve. Así que Isaac estaba orando cuando vio los camellos que venían con Rebeca. Él no vio a Rebeca vio los camellos pero Rebeca si vio a Isaac y se cubrió con el velo. Rebeca había actuado en fe, ella apenas estaba conociendo a el hombre con el que se iba a casar y quería que Isaac hiciera lo mismo, que como ella era una mujer muy hermosa la atracción de Isaac no fuera su físico sino la fe y el propósito de Dios y la decisión de ambos de cumplir la voluntad de Dios.
Su unión iba a ser una unión con propósitos espirituales por eso no debía mediar lo físico. El matrimonio no debe basarse en una atracción física Dios es el fundamento y el objetivo del matrimonio cada uno debe cumplir sus funciones matrimoniales entendiendo que le pertenecen a Dios y que sus vidas deben honrarle y glorificarle. El matrimonio entre un hombre y una mujer, como es el diseño de Dios, debe reflejar la naturaleza de Dios y su carácter, debe reflejar la gloria de Dios, su presencia, debe reflejar el plenamente los propósitos de Dios y el cumplimiento de su voluntad Rebeca actuó por fe al escuchar de la fidelidad de Dios en el testimonio de Eliezer y ahora Isaac actuaría de la misma manera al escuchar el testimonio de Eliezer.
Isaac llevó a Rebeca a la tienda de su madre Sara porque hay una transición a la nueva generación, no en vano Eliezer se refiere a Isaac ahora como su amo cuando Rebeca le pregunta quién era el que venía caminando hacia ellos. Isaac hizo a Rebeca su esposa y la amó, su decisión de hacer la voluntad de Dios la llevó a cabalidad amándola y decidiendo avanzar hacia su destino, él dejó de enfocarse en el pasado para enfocarse ahora en el futuro. Si bien las situaciones de pérdidas de personas que amamos nos duele y nos afecta no podemos quedarnos en el dolor del pasado y dejar de ver el futuro y la esperanza que hay en ese futuro. Dios fue fiel en cumplir lo que prometió a Abraham y ahora en Isaac está la continuidad del pacto que Dios hizo con Abraham porque Dios es siempre fiel.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he pedido tu ayuda sino que he actuado en mi propia manera, te pido perdón por todas las veces que no he seguido tu voluntad sino que he seguido mis propios propósitos, mis propios planes y mi propia voluntad. Señor te pido que me ayudes a buscarte en oración y a rendirme a ti en adoración reconociendo que tus planes son mejores que los míos y tus propósitos mayores que los míos. Señor ayúdame a encontrar tu verdad y a seguirla en una completa obediencia. Ayúdame a seguir el camino de voluntad que me llevará al lugar correcto y a las personas correctas para poder cumplir tu propósito y voluntad. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasaje sobre la importancia de seguir la voluntad de Dios? ¿Cómo nos anima a buscar la guía del Espíritu Santo?
- ¿Qué podemos aprender de Eliezer el siervo de Abraham?
- ¿Qué podemos aprender de Rebeca?
- ¿Qué podemos aprender de Abraham?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abraham puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 25:1-18
“Abraham expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días, y fue reunido a su pueblo”. Génesis 25:8
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a ser fructíferos para poder llevar a cabo los planes de Dios y que nos ayude a tener una vida que glorifique, honre a Dios y cumpla sus propósitos.
Devocional
Sara había muerto, Isaac se había casado con Rebeca, y Abraham siendo viudo tomó por esposa a Cetura, quien le dio 6 hijos y con quien viviría 37 años más. Abraham en su vejez estaba siendo fructífero. Muchas veces creemos que ya es muy tarde para estudiar una carrera, que ya es muy tarde para emprender un negocio, que ya es muy tarde para comenzar de nuevo, sin embargo para Dios nunca será tarde para llevar a cabo su plan y su propósito en la vida de alguien. Abraham en su vejez tuvo a Isaac y en su vejez estaba teniendo más hijos, naciones estaban saliendo de él tal cual Dios se lo había prometido. No importa cuántos años infructíferos han pasado llegó el tiempo de fructificar, de dar fruto para los propósitos de Dios.
Abraham tuvo diez y seis descendientes con Cetura, seis hijos varones, siete nietos y tres bisnietos. Dios está mostrando que Abraham tendrá una descendencia que no se podrá contar. Pero aunque Abraham tuvo muchos hijos y nietos él dio a Isaac todo lo que poseía y le pertenecía. Isaac era el heredero, el hijo de la promesa. Abraham entendió que Dios no llevaría a cabo su propósito de Reino con todos sus hijos sino solamente con Isaac. Dios cumpliría su plan a través de la vida de Isaac. Cuando nosotros conocemos el llamado de nuestros hijos, cuando somos entendidos en lo que Dios quiere hacer con ellos vamos a poder ayudarlos a cumplir los propósitos de Dios.
Abraham nunca se guió por sus emociones o por lo que él quisiera sino que siempre obedeció la voluntad de Dios, por eso es bueno aclarar que la palabra en hebreo que se ha traducido como concubinas en este pasaje no se refiere al uso común que se le da a esta palabra. En el tiempo patriarcal no había una palabra que pudiera describir la relación que había entre Agar y Abraham y entre Cetura y Abraham por eso se usaban sin distinción la palabra “esposa” (‘iššâ”) y la palabra “concubina” (pilegeš). Mientras en este relato de Génesis el autor describe a Cetura como esposa en el relato de 1 Crónicas 1:32 el autor la describe como concubina. Igualmente, a Agar en Génesis 16:3 se le describe como esposa porque Sara la dio como esposa a Abraham, pero en el versículo 6 de este capítulo el autor se refiere a ella como concubina. En los tiempos patriarcales se le llamaban concubinas a mujeres que eran siervas, o que habían sido abandonadas por una situación de pobreza, eran huérfanas, eran viudas, su esposo le había dado carta de divorcio o habían sido abandonadas por otras razones. Estas mujeres quedaban sin hogar, entonces eran acogidas en la casa de hombres íntegros y con recursos económicos que las trataban como parte de la familia y que muchas veces salían de la casa para ser tomadas en matrimonio o que los hombres de la casa las tomaban como esposas. Estas mujeres vivían con la familia y no eran consideradas esposas hasta que no fueran tomadas en matrimonio pero el hombre de la casa proveía para ellas y para sus hijos. Y es que las mujeres en la antigüedad no podían sobrevivir por sí mismas sin un familiar que pudiera ayudarlas o un líder de la casa pudiera acogerlas. Por eso el versículo 6 nos habla de “los hijos de sus concubinas”, no refiriéndose a que Abraham tenía concubinas como se entiende el término actualmente, o como se entendía en los tiempos de David y Salomón, sino que se está refiriendo a Agar y a Cetura. Ahora bien Sara era la esposa reconocida de Abraham y su hijo Isaac era el heredero de Abraham a pesar de que él después de la muerte de Sara hubiera tomado a Cetura como esposa y a pesar de haber tenido con Agar, la sierva de Sara, a Ismael. Dios le dio a Abraham como esposa a Sara y le dio el hijo de la promesa con ella.
Abraham quería evitar conflictos por la herencia que pudieran surgir entre Isaac y sus otros hijos cuando él muriera, así que en vida dio toda su herencia a Isaac y a los otros hijos les dio regalos y “los envió lejos de su hijo Isaac hacia el este, a la tierra del oriente” (v.6), es decir los envió fuera de Canaán la tierra prometida, incluso evitando cualquier disputa territorial. Abraham estaba siguiendo las instrucciones de Dios porque reconocía el plan redentor de Dios a través de Isaac. Dios le había hablado a Abraham de que solamente en Isaac sería cumplida la promesa, así que Abraham estaba siendo completamente obediente a lo que Dios le había hablado. Debemos ser completamente obedientes a lo que Dios nos ha hablado para que podamos ver el cumplimiento del propósito y plan de Dios.
Abraham vivió ciento setenta y cinco años así que después del casamiento de Isaac con Rebeca, vivió treinta y cinco años, y luego “expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días, y fue reunido a su pueblo”. (v.8) Abraham vio la fidelidad de Dios en todo tiempo y murió satisfecho con lo que Dios había hecho en su vida. Abraham murió tal cual Dios le había dicho cuando lo llamó: “Tú irás a tus padres en paz; y serás sepultado en buena vejez”. (Génesis 15:15) Que maravilloso es poder morir satisfechos con lo que Dios ha hecho en nuestra vida sin que nos falte nada por hacer o decir, habiendo obedecido los planes de Dios por completo. Que maravilloso es poder ser fructíferos aún en la vejez para poder seguir influenciando e impactando nuestras generaciones. Abraham tuvo una vida llena de significado y logros dentro del propósito de Dios y fue un hombre que se entregó al propósito de Dios. Su vida tenía propósitos de Reino, su vida no fue vacía ni en vano.
Ahora Abraham había muerto “9 Y sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón, hijo de Zohar hitita, que está frente a Mamre, 10 el campo que Abraham compró a los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham con Sara su mujer”. (V. 9-10) Isaac e Ismael se juntaron después de muchos años para sepultar a su padre. Aunque Ismael como hijo mayor debería recibir todo lo que Abraham tenía, Isaac era el heredero, era el hijo de la promesa, era el escogido por Dios para cumplir el plan de redención. Así que después de la muerte de Abraham “Dios bendijo a su hijo Isaac”. (v.11) El pacto de Dios con Abraham continuaría por medio de Isaac, así que Isaac habitó con Rebeca cerca al pozo Beer-lajai-roi (pozo del Viviente que me ve), el lugar donde Dios había aparecido a Agar, la madre de Ismael en el Neguev (v.11)
Dios está continuando con su promesa de bendición y multiplicación a la descendencia de Abraham. Así que Abraham también tuvo descendientes por medio de Ismael, “el que Agar la egipcia, sierva de Sara, le dio a luz a Abraham” (v.12) doce hijos tal cual Dios le había dicho a Abraham, “doce príncipes según sus tribus” (v.16) Estos hombres tenían riquezas porque tenían aldeas y campamentos, y eran líderes de sus naciones. Ismael vivió ciento treinta y siete años y murió y fue sepultado en el territorio de sus hijos, él no fue sepultado en el territorio donde vivió Abraham en Hebrón. Ismael y sus hijos no eran temerosos de Dios ni adoraban al Dios de Abraham. El pacto de Dios con Abraham no los incluía a ellos sino solo a Isaac y sus descendientes por eso ellos nunca habitaron en la tierra prometida sino que habitaron desde “Havila hasta Shur, la entrada a Egipto, según se va hacia Asiria”. (v.18) Los hijos de Ismael no serían los herederos de las promesas de Dios. Los herederos de las promesas de Dios serían los descendientes de Isaac por medio de Jacob su hijo menor. Los ismaelitas aparecen varias veces en la Biblia, pues mantuvieron una relación estrecha y muchas veces conflictiva con los israelitas, de ellos salieron las naciones árabes.
La vida de Abraham es un gran ejemplo de fe y obediencia. Abraham no tuvo nada que no hubiera sido porque Dios se lo dio. Dios fue quien bendijo a Abraham en gran manera y Dios fue el verdadero protagonista en la vida de Abraham. Por eso con la muerte de Abraham no terminaría el propósito redentor de Dios, el propósito continuaría con Isaac y su descendencia hasta llegar a Jesús, el Mesías. Dios es fiel a su promesa y nunca se detiene hasta que lleva a cabo su propósito y su plan. Por eso lo que empezó contigo lo terminará, porque “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús”. (Filipenses 1:6)
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido que me ayudes a tener una vida fructífera para cumplir tus propósitos, que no importa la edad que tenga pueda comenzar a cumplir tus propósitos y planes. Señor te pido que me ayudes a tener una vida de fe y obediencia a ti para darte honra y gloria en todo lo que haga, que nunca me guíe por mis emociones y deseos sino por tu voluntad. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre el mover de Dios en la vida de Abraham? ¿Cómo nos anima a dejar mover a Dios en nuestra vida?
- ¿Qué podemos aprender en la obediencia de Abraham?
- ¿Qué podemos aprender de la vida de Abraham?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención del mover de Dios en la vida de Abraham?
- ¿En qué aspectos de la vida de Abraham puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 25:19-34
“Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”. Génesis 25:34
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a darle valor y significado a lo que Dios nos ha entregado. Que nos ayude a no enfocarnos en nuestros deseos por encima de los deseos y los propósitos de Dios.
Devocional
Abraham había muerto y la próxima generación estaba siendo levantada. Dios estaba bendiciendo a Isaac así como bendijo a Abraham, estaba guiando a Isaac para seguir avanzando en el propósito de bendecir a todas las naciones por medio de la simiente de Abraham, Jesús, el Mesías. Entonces, Isaac tenía cuarenta años cuando tomó a Rebeca como esposa, pero ella como Sara también era estéril. El enemigo siempre va a querer poner esterilidad en nuestra vida para que los propósitos de Dios no se cumplan. Y es por esto que no debemos conformarnos con la condición de esterilidad porque Dios no nos llamó a ser estériles sino a ser fructíferos.
Isaac ante la condición de esterilidad de Rebeca ora al Señor en favor de ella y Dios lo escucha y Rebeca queda embarazada. Pero Isaac no hizo una oración ligera. La palabra en hebreo significa que el clamó, que él le rogó y le suplicó a Dios para que hiciera justicia ante el hecho de no tener fruto de su unión matrimonial, de no tener el heredero que continuaría el pacto de bendición y multiplicación. La palabra en hebreo indica que él oró en presencia de Rebeca, es decir que ella estaba allí con él mientras él intercedía por ella ante el Señor. Isaac le estaba pidiendo a Dios que se moviera en su relación matrimonial para que su propósito se cumpliera.
Ahora Rebeca está embarazada pero su embarazo no resulta tan agradable ya que dentro de su vientre los bebés tenían una lucha constante, una competencia por quien saldría primero. Ella no entendía lo que estaba sucediendo en su vientre y por eso hizo algo muy sabio, decidió consultar a Dios para entender que sucedía y qué debía hacer. Cuando no tengamos entendimiento de una situación, cuando la situación sea confusa, es necesario consultar a Dios en oración para obtener la revelación.
Es maravilloso ver como Isaac tenía la misma fe de su padre Abraham para orar a Dios por la esterilidad de su esposa y ahora vemos como Isaac construyó su hogar basado en esa fe al punto que Rebeca sabiamente consulta a Dios su situación. Podemos ver como Isaac obtuvo la respuesta de Dios y Rebeca la revelación de su situación. Si queremos vivir de acuerdo a la voluntad de Dios necesitamos su revelación. Si no queremos llegar a conclusiones equivocadas entonces debemos consultar a Dios y buscar su revelación. Rebeca lo hizo y obtuvo la revelación: “Y el SEÑOR le dijo: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos se dividirán desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro, y el mayor servirá al menor”. (v.23) Dios le estaba revelando que entre sus hijos había una división desde el vientre porque serían dos naciones completamente diferentes en donde una sería más fuerte, con mayor valentía y firmeza y en donde el mayor serviría al menor. Tener valentía es muy importante porque la valentía es la fuerza que proviene de confiar o depender de Dios, es la seguridad de que Dios está con nosotros.
Llegó el tiempo de dar a luz y eran mellizos, el primero era velludo y rojizo entonces lo llamaron Esaú que significa “velludo” y después salió el hermano “con su mano asida al talón de Esaú, y lo llamaron Jacob” (v.26) porque estaba sujetando el talón de Esaú. Jacob viene de una palabra en hebreo que significa ¨talón”. Isaac tenía sesenta años así que los hijos vinieron después de 20 años de esterilidad. Los niños fueron creciendo y cada uno comenzó a diferenciarse, mientras Esaú era un diestro cazador y hombre de campo, Jacob era un hombre tranquilo que prefería quedarse en casa. Esto también marco una diferencia entre los afectos de sus padres, mientras que Isaac amaba a Esaú porque le gustaba el sabor de los animales que cazaba, Rebeca amaba a Jacob sencillamente porque lo amaba, no porque Jacob hiciera algo para ganar su amor. Nosotros no debemos amar a nuestros hijos ni a nadie por los beneficios que encontremos o por las cosas que nos agraden, debemos amar porque esa es la naturaleza de Dios y cuando entendemos lo que Dios quiere hacer con cada hijo o con cada persona entonces la amamos y la ayudamos a cumplir el propósito de Dios, y nos comprometemos con el propósito y la voluntad de Dios. Nuestro amor por nuestros hijos y por los demás debe ser incondicional como el amor de Dios lo es.
Entonces como Jacob era tranquilo y se quedaba en casa un día estaba cocinando un estofado de lentejas cuando Esaú llegó del campo completamente cansado y agotado, puede que haya cazado un animal pero no tuviera ganas de cocinarlo entonces le fue más fácil decirle a Jacob que le diera del estofado rojo que estaba cocinando. Esaú después se llamó Edom que significa “rojo” y los edomitas descendientes de Esaú fueron un pueblo en constante discordia con Israel al cual Dios dijo que destruiría (Isaías 34:5; Abdía 1:8; Malaquías 1:4). Una de las cosas que hicieron fue no permitir que el pueblo de Israel pasara por su territorio cuando salieron de Egipto. (Números 20:20-21)
Jacob desde el vientre estaba luchando por la primogenitura, por salir primero, por eso salió del vientre de Rebeca agarrado del talón de Esaú. No era que Jacob se estuviera aprovechando de Esaú sino que vio la oportunidad de hacer un intercambio comercial: darle a Esaú del estofado rojo en pago por su primogenitura. Jacob no la estaba robando, no lo estaba engañando, no estaba abusando de Esaú simplemente la quería comprar por eso le dijo a Esaú “Véndeme primero tu primogenitura”. (v.31)
Para Jacob la primogenitura era valiosa, él seguramente conocía lo que Dios le había dicho a su abuelo Abraham, él quería formar parte de ese propósito, pero definitivamente Esaú no pensaba igual, para él era más importante su necesidad física, el hambre que podía estar sintiendo “a punto de morir”, que la primogenitura por eso dijo: “He aquí, estoy a punto de morir; ¿de qué me sirve, pues, la primogenitura?” (v.32) Pero ¿verdaderamente estaba a punto de morir? Claro que no, él hubiera podido comerse una fruta, un vegetal, una nuez, hubiera podido calmar su hambre con algo más o incluso hubiera podido esperar, pero no lo hizo, lo que hizo fue venderle su primogenitura a Jacob por un estofado de lentejas después de jurar que así sería. “Y Jacob dijo: Júramelo primero; y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob”. (v.33) Jacob no le quitó la primogenitura se la compró a Esaú legalmente y bajo juramento.
La primogenitura significaba que Esaú se encontraba en línea para heredar la bendición del hijo primogénito además de la renovación del Pacto con Abraham, eterno e incondicional, mediante el cual Esaú era el próximo en línea para que su simiente llenase el mundo con la multiplicación y la bendición que Dios le había prometido a Abraham y a Isaac. Pero Esaú cambió lo temporal, lo que se acaba por lo eterno, lo que nunca termina. Le dio valor a lo temporal y no valoró lo eterno.
Esaú vendió lo más importante que Dios le había dado porque estuvo enfocado en satisfacer sus necesidades físicas, sus deseos, estaba enfocado en él mismo y no el propósito de Dios. “…que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida”. (Hebreos 12:16) Para él la primogenitura no significaba nada, él estaba tan interesado y enfocado en él mismo que no quería ser de bendición a otros en el pacto que Dios había hecho con su abuelo Abraham y con su padre Isaac. “Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas; y él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura”. (v.34) Esaú recibió lo que quiso y perdió lo que no quiso ni le dio importancia, su primogenitura. Él nunca entendió que con la primogenitura venía la bendición. Nunca menosprecies lo que Dios te ha dado y la importancia que eso tiene para los propósitos y planes de Dios.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he valorado lo que me has entregado, te pido perdón por todas las veces que no le he dado significado ni importancia a tus propósitos de bendición en mi vida. Señor ayúdame a consultarte las situaciones en las que tenga confusión para que me des revelación. Señor ayúdame a perseverar en la oración hasta que pueda recibir tu respuesta y ayúdame a orar de acuerdo a tu voluntad. Ayúdame a amar sin condiciones y sin buscar el beneficio propio. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de darle valor a lo que Dios nos ha dado? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Rebeca?
- ¿Qué podemos aprender de Esaú?
- ¿Qué podemos aprender de Jacob?
- ¿Qué podemos aprender de Isaac?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 26:1-11
“Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, 5 porque Abraham me obedeció, y guardó mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes”. (Génesis 26:4-5)
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a obedecer a Dios en todo momento, a seguir sus mandatos y la dirección que nos está mostrando para cumplir su voluntad y su propósito.
Devocional
Cuando vienen las crisis y las dificultades en la vida ¿qué estamos dispuestos a hacer? ¿Estamos dispuestos a buscar la voluntad de Dios y obedecerla? Lo mejor que podemos hacer es buscar la guía del Espíritu Santo en oración y en la lectura de la Palabra de Dios (La Biblia) para que podamos encontrar la voluntad de Dios y el propósito de Dios en cada situación, de tal manera que podamos hacer lo que Dios quiere que hagamos en una completa obediencia y de esa manera ser bendecidos por él.
Resulta que vino una gran hambruna sobre la tierra así como la hubo en los tiempos de Abraham, las hambrunas siempre muestran que la tierra no está siendo bendecida por Dios porque la humanidad no está actuando como deberían actuar delante del Dios del universo, creador de los cielos y la tierra. Pero aún en las crisis mundiales Dios permanece fiel con sus hijos.
Isaac se había movido del Neguev a Gerar que era un territorio filisteo porque iba camino a Egipto y estando allí Dios le ordena que se quede en esa tierra, la tierra prometida. Isaac hubiera podido actuar en su propio parecer y tomar la decisión de ir a Egipto como lo hizo su padre Abraham pero hizo algo muy diferente: escuchar la voluntad de Dios. Pero Dios le dijo: “Reside en esta tierra y yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré contigo el juramento que juré a tu padre Abraham”. (v.3) Y si él obedecía la voluntad de Dios vendría la afirmación del pacto a Abraham “Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra.” (v.4) Pero ¿por qué Dios continuaría haciendo lo que le prometió a Abraham? “porque Abraham me obedeció, y guardó mi ordenanza, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes”. (v.5) La voluntad de Dios no era que Isaac fuera a Egipto sino que se quedara allí en Gerar en tierra de los filisteos. Dios no lo iba a bendecir en Egipto sino en Gerar. Debemos obedecer la voluntad de Dios porque Dios conoce desde el principio el final, Él ya sabe que va a pasar en el futuro, Dios ya hizo el plan y nos lo va revelando a medida que damos pasos de obediencia en fe hacia su propósito.
Definitivamente la obediencia trae la bendición de Dios. Isaac podía seguir creyendo que la mejor opción era ir a Egipto pero lo que hizo fue seguir los pasos de obediencia y fe de su padre Abraham y someterse a la voluntad de Dios. Hacer la voluntad de Dios es hacer lo que Dios desea, es hacer lo que está en su corazón para poder manifestar su presencia y su gloria. Lo que Dios quería hacer al decirle a Isaac que residiera en esa tierra de Canaán, la tierra prometida, era manifestar su presencia y mostrar su gloria a esas naciones a través de Isaac y su descendencia. Dios siempre va a respaldar nuestra obediencia y vamos a ver sus bendiciones cuando optamos por hacer su voluntad.
Isaac se quedó en Gerar como Dios le dijo que hiciera y habitó allí, entonces los hombres de aquel lugar se interesaron en Rebeca y le preguntaron acerca de ella, pero él les dijo que era su hermana porque sabía que la cultura de esos hombres les permitía matar al esposo de la mujer para quedarse con ella. Isaac sabía que eso podía ocurrirle y entonces ocultó el hecho de que Rebeca era su esposa porque ella era de hermosa apariencia. Esto también le hizo ganar tiempo para quedarse en ese lugar y pasar la hambruna sin que su vida corriera peligro. Él estaba siendo guiado por Dios y Dios le había dicho que estaría con él si se quedaba allí, así que Dios seguramente le reveló lo que podría suceder así como lo hizo con su padre Abraham.
Muchas veces Dios no impide que las cosas sucedan, pero nos da la sabiduría para responder ante las situaciones que resultan peligrosas. Dios no estaba impidiendo que los hombres de ese lugar desearan tener a Rebeca como su mujer pero si estaba inquietando a Isaac para que no revelara que ella era su esposa. Ellos eran familia porque Rebeca era hija del hijo del hermano de Abraham, y en hebreo la palabra hermano o hermana se puede usar para referirse a cualquier parentesco familiar, en este caso, ella era su prima.
Isaac pudo quedarse tranquilamente en Gerar por un largo tiempo pero sucedió que un día Abimelec, el rey de los filisteos, vio por una ventana que Isaac acariciaba a Rebeca y se dio cuenta que era su esposa, así que lo envía a llamar para reclamarle el hecho de haber ocultado que Rebeca era su esposa. Recordemos que Abimelec tuvo la revelación de Dios mismo quien se le apareció en sueños para decirle que devolviera a Sara, así que ahora sabía que si algún hombre del pueblo hubiera tomado a Rebeca como su mujer hubiera traído gran culpa sobre toda la nación.
Dios obra de maneras que no podemos entender, cualquiera de nosotros hubiera reprochado la actitud de Isaac de ocultar el hecho que Rebeca fuera su esposa pero Dios lo vio de otra manera. Isaac estaba obrando con la sabiduría y el entendimiento que Dios le estaba dando así que obtuvo la protección del rey Abimelec durante todo el tiempo que estuvo allí. “Y Abimelec ordenó a todo el pueblo, diciendo: El que toque a este hombre o a su mujer, de cierto morirá”. (Génesis 26:11) Abimelec emitió un edicto de protección sobre Isaac y Rebeca.
Definitivamente Dios obra de maneras que no podemos entender pero que ciertamente muestran su fidelidad y bondad. Si quieres ver la fidelidad y la bondad de Dios escucha sus instrucciones y obedécelas. Isaac obedeció y fue bendecido.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he obedecido tus instrucciones y que he hecho lo que a mí me parece, por todas las veces que me he llevado por mi propio parecer y no por tu voluntad. Señor te pido que me ayudes a entender que si estoy obedeciendo tu voluntad tu respaldo y tu presencia permanecerán conmigo. Señor te pido que me ayudes a entender tus propósitos, te pido que me ayudes a tener revelación de cuál es tu voluntad para las diferentes situaciones en mi vida. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Isaac?
- ¿Qué podemos aprender de la naturaleza de Dios?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Isaac en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Isaac puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 26:12-35
“Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno. Y el SEÑOR lo bendijo. 13 Y el hombre se enriqueció, y siguió engrandeciéndose hasta que llegó a ser muy poderoso”. (Génesis 26:12-13)
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a obedecerlo en todo y nos bendiga. Que podamos someternos a sus planes y a su voluntad, que podamos confiar completamente en él, y actuar siempre con sabiduría.
Devocional
Isaac se quedó a vivir en Gerar, en la tierra de los filisteos, tal cual como Dios le dijo que hiciera. Los filisteos serían grandes enemigos de Israel en tiempos de Sansón, Saúl y David. Y hoy en día lo siguen siendo, los filisteos en la actualidad son los palestinos. Entonces, Isaac se estableció y sembró en aquella tierra “y cosechó aquel año ciento por uno. Y el SEÑOR lo bendijo”. (v.12)
Dios bendijo la obediencia de Isaac. Si Isaac se hubiera ido a Egipto seguramente no estaría siendo bendecido como si lo estaba siendo en el lugar de la obediencia. Isaac confió en Dios y lo obedeció. Indiscutiblemente Dios bendice la obediencia así que Isaac no solo cosechó ese año ciento por uno cuando era un tiempo de hambruna sino que Dios lo prosperó y lo engrandeció en solo un año. Dios quería mostrarles a los filisteos que Él estaba con Isaac, que Isaac tenía un llamado de parte de Dios y su bendición estaba con él. Dios tenía el propósito de glorificarse en medio de los habitantes de ese lugar y así lo hizo.
Dios estaba bendiciendo a Isaac y vino la envidia de los Filisteos. En vez de ellos estar maravillados porque Isaac estaba prosperando en medio de una hambruna, sabiendo que eso era algo sobrenatural, lo que sintieron fue envidia. Ellos nunca lo admiraron por lo que estaba pasando en su vida ni se acercaron a preguntarle a Isaac que estaba haciendo para que el resultado fuera tanta prosperidad y bendición, y qué podían hacer ellos para obtenerla. Ellos lo que hicieron fue echarlo de su tierra porque era mucho más poderoso que ellos porque lo envidiaron. La envidia es provocada por desear el éxito de otros. La envidia viene de la carne y no del Espíritu. Los filisteos no entendieron que si se relacionaban con Isaac y hacían lo que Isaac hacía: adorar a Dios con su obediencia, ellos iban a poder ser bendecidos también. Es importante entender que aunque algunas personas puedan envidiarnos nosotros como creyentes no podemos envidiar a nadie “No envidie tu corazón a los pecadores, antes vive siempre en el temor del SEÑOR” (Proverbios 23:17)
Entonces los filisteos habían llenado de tierra todos los pozos de agua que los siervos de Abraham habían cavado, y los habían cerrado después de la muerte de Abraham, y Abimelec, el rey, le dijo a Isaac “Vete de aquí, porque tú eres mucho más poderoso que nosotros”. (v.16) Muchas veces podemos encontrarnos haciendo la voluntad de Dios y ser bendecidos por nuestra obediencia pero a algunas personas no les va a caer nada bien vernos prosperar y nos van a envidiar, es allí cuando debemos entender que Dios está con nosotros y Él se encargará de hacer lo que tenga que hacer. Nunca debemos de dejar de ser fieles a Dios, adorarlo, honrarlo y servirlo porque algunas personas nos hagan la guerra, Dios sigue siendo fiel, Él no cambia, Él sigue siendo justo, bueno, santo, perfecto y Todopoderoso y obrará siempre a nuestro favor.
Isaac no tuvo ningún problema en irse, él dependía completamente de Dios y sabía que Dios estaba con él, confiaba plenamente en Dios, así que se fue hacia el valle de Gerar y se estableció allí y lo que hizo fue volver a cavar los pozos de agua que habían sido cavados cuando Abraham vivió allí e incluso le puso los mismos nombres que Abraham, su padre, les había puesto. Isaac estaba siguiendo la fe de su padre, estaba siguiendo su legado, estaba caminando en la promesa que Dios le hizo a su padre Abraham, él no estaba experimentando ni inventando su propio camino, él estaba siguiendo el propósito de Dios.
La bendición de Dios estaba con Isaac, entonces sus siervos cavaron y encontraron un pozo de aguas vivas pero los pastores de Gerar pelearon con los pastores de Isaac diciendo: “El agua es nuestra”, (v20) es decir diciéndoles que esa agua les pertenecía a ellos no importando si los siervos de Isaac la habían cavado. El enemigo vino para robar, matar y destruir, así que él siempre va a querer robar nuestras bendiciones con mentiras y falsedades. El enemigo siempre va a querer obstruir y obstaculizar los planes de Dios, y va a querer impedir que podamos seguir avanzando en las bendiciones del Reino.
Ahora bien, muchas personas tienen su fe y compromiso en Jesús no basado en cumplir los propósitos del Reino de Dios sino creyendo incorrectamente que la prioridad de Dios es prosperarlos económicamente, entonces solo vienen a la fe para que Dios los enriquezca. Nunca debemos ver las bendiciones de Dios alejadas de Sus propósitos y de nuestra obediencia a los propósitos de Dios que se cumplen, en Jesús, el Mesías, la simiente de Abraham.
Isaac no peleó con ellos por el pozo, él estaba confiado en Dios, así que siguió avanzando y los siervos cavaron otro pozo pero también lo reclamaron como propio. Él tampoco disputó ese pozo así que siguió avanzando y se fue de ese lugar, y cavaron otro pozo pero esta vez no reclamaron el pozo así que Isaac entendió que esa era una señal para quedarse allí y declarar con fe que Dios los prosperaría en esa tierra. Ese pozo lo llamó “Rehobot” que significa expansión, que se refiere a algo amplio, que se extiende hacia afuera. Isaac no peleó con los filisteos porque siguió la voluntad de Dios para llegar a la tierra donde Dios lo iba a hacer fructífero, donde le iba a dar expansión y ensanchamiento. El enemigo no podía robarle la bendición ni la promesa si él seguía caminando en fe y en obediencia a la voluntad de Dios, y si en vez de buscar sus propósitos seguía los propósitos de Dios.
Dios estaba llevando a Isaac en la continuidad del legado de su padre, Abraham, por eso llega a Beerseba (El pozo del juramento), el lugar donde Abimelec y Abraham hicieron un juramento de que ese pozo era de Abraham (Génesis 21:30-32). Y estando Isaac allí “el SEÑOR se le apareció aquella misma noche, y le dijo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham; no temas, porque yo estoy contigo. Y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, por amor de mi siervo Abraham”. (v.24) La respuesta de Isaac ante la presencia de Dios fue la misma que tuvo Abraham, adoración, incluso Abraham plantó un árbol en ese lugar e invocó el nombre del Señor allí (Génesis 21:33) y ahora Isaac hace tres cosas en ese lugar. Primero construye un altar e invoca el nombre del Señor en señal de adoración, segundo planta allí su tienda y tercero los siervos de Isaac abrieron un pozo en el que después encontrarán agua.
Luego de hacer estas cosas vino desde Gerar Abimelec, ya no solo con Ficol, el jefe de su ejército como cuando fue a ver a Abraham sino que también trajo consigo a su consejero Ahuzat. A Isaac le pareció muy extraño que ellos hubieran ido a verlo cuando se supone que lo odiaban y que lo habían echado de su tierra, pero ellos le responden algo sorprendente “Vemos claramente que el SEÑOR ha estado contigo” (v.28) A ellos no les cabía ninguna duda que Dios lo estaba bendiciendo y le estaba dando pozos con agua en un tiempo de hambruna y sequía. Así que en el mismo lugar en que juraron con Abraham también juraron con Isaac “…Haya ahora un juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y hagamos un pacto contigo, 29 de que no nos harás ningún mal, así como nosotros no te hemos tocado y solo te hemos hecho bien, y te hemos despedido en paz. Tú eres ahora el bendito del SEÑOR”. (Génesis 26:28b-29) Cuando Dios está con nosotros hasta nuestros enemigos nos buscan para hacer la paz.
Los filisteos no estaban siendo del todo humildes porque no vinieron a pedir perdón por su actuar, ni estaban arrepentidos, ellos estaban obviando el hecho de haber expulsado a Isaac de su territorio, pero habían venido a buscar la paz y que Isaac no les hiciera mal. Isaac no quería conflictos, él era un hombre pacífico, eso lo aprendió de su padre Abraham, él solamente quería hacer la voluntad de Dios y cumplir Su propósito, así que aceptó entrar en una relación de pacto con Abimelec, así como lo hizo su padre Abraham, e hizo algo que tal vez nosotros no hubiéramos hecho ante alguien que nos trató mal: les preparó un banquete, se quedaron toda la noche invitados en su tienda, y en la mañana los despidió y partieron en paz. Su actitud fue de tal agrado a Dios que ese mismo día los siervos de Isaac llegaron a decirle que habían encontrado agua en el pozo que habían cavado. Isaac bendijo a los filisteos con su actitud y Dios bendijo a Isaac. Debemos siempre reflejar el carácter de Jesús que es manso y humilde, y reflejar la naturaleza de Dios que es amor y dejarle a Dios el resultado de la situación. Eso fue lo que hizo Isaac al no ponerse a pelear con los filisteos. Hay momentos en que debemos entender que la pelea no es nuestra y que el Señor obrará a nuestro favor.
Los filisteos que eran paganos fueron muy sabios en reconocer el llamado de Dios sobre Abraham y que estaba ahora sobre Isaac y hacer un pacto con él, pero en contraste, a Esaú le faltó mucha sabiduría para establecer el pacto matrimonial que es tan importante. Mientras que a los 40 años Isaac se estaba casando con Rebeca una mujer que fue escogida por Dios para cumplir sus propósito y que era temerosa de Dios, Esaú estaba escogiendo dos esposas cananeas que no eran del linaje de Abraham como lo había sido Rebeca que era de su familia. Y cuando tomamos decisiones necias y no sabias los resultados no serán satisfactorios por eso ellas hicieron la vida insoportable para Isaac y Rebeca. Ellas eran causa de amargura de espíritu para ellos. Ellos no estaban felices con ellas. Esaú no estaba siguiendo los pasos de obediencia y fidelidad a Dios de su padre Isaac como Isaac si siguió los pasos de fe de su padre Abraham. Esaú estaba actuando llevado de su propio parecer y en su propia voluntad y no estaba siguiendo la voluntad de Dios. Asegúrate de estar tomando decisiones sabias que te lleven a obedecer la voluntad de Dios para que se puedan cumplir los propósitos de Dios en tu vida y las bendiciones de Dios te puedan alcanzar.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he actuado de una manera que ha reflejado tu carácter, te pido perdón por la envidia que he sentido cuando he visto que alguien ha prosperado y he querido tener ese mismo éxito, te pido perdón por todas las veces en que mi actuar no ha sido sabio y no ha sido pacífico. Señor te pido que me ayudes a honrarte con mi obediencia y que me ayudes a confiar plenamente en ti. Señor te pido que me des sabiduría para seguir tu voluntad. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Isaac?
- ¿Qué podemos aprender de los filisteos?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Isaac en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Isaac puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 27:1-40
“Ahora pues, hijo mío, obedéceme en lo que te mando”. Génesis 27:8
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a obedecerlo y a cumplir sus propósitos de Reino.
Devocional
Isaac vivió en Beerseba mucho tiempo y ahora ya era viejo y la vista le fallaba, así que él sabiendo que ya sus días se acababan pero sin saber cuándo moriría, quería dejar su bendición sobre Esaú su primogénito entonces le pidió que saliera a cazar y le preparara un buen guisado como le gustaba a él para que lo comiera. Esaú nunca le dijo a Isaac que había vendido su primogenitura y que esa bendición realmente no le correspondía a él, pero Rebeca estaba escuchando y como ella tenía la revelación del propósito de Dios, le dijo a Jacob que obedeciera todo lo que ella le iba a decir. Dios le había revelado a Rebeca que el mayor serviría al menor, es decir que Esaú no debía recibir la bendición del primogénito sino Jacob porque Jacob sería quien continuaría con el linaje de Isaac, además Esaú había despreciado la primogenitura vendiéndosela a Jacob quien la compró legalmente con un estofado de lentejas. Tanto Isaac como Rebeca como Jacob entendieron la importancia y el valor de la primogenitura pero Esaú nunca lo entendió por eso la vendió. Es importante que cuando Dios nos revela algo podamos velar porque el propósito de Dios se cumpla. Esto era lo que Rebeca estaba haciendo actuando en pos del cumplimiento de ese propósito en el que Isaac no tenía la revelación de Dios.
Esaú se va a hacer lo que su padre le dijo que hiciera para obtener la bendición de la primogenitura, que por cierto ya no le pertenecía, así que Rebeca le da la instrucción a Jacob de conseguirle dos de los mejores cabritos de las cabras del rebaño para que ella le preparara con ellos un buen guisado como le gustaba a su padre. Como Jacob era más apegado a Rebeca seguramente le habría contado que le compró la primogenitura a Esaú y seguramente Rebeca al escuchar lo que Isaac le dijo a Esaú y ver que Esaú no le dijo nada a Isaac de lo que había hecho de vender la primogenitura, Rebeca actuó para evitar que algo que no fuera justo y correcto sucediera. Rebeca desde que decidió ir con Eliezer, el siervo de Abraham para casarse con Isaac se determinó a hacer la voluntad de Dios y cumplir el propósito de Dios, y ahora lo estaba haciendo ayudando a Jacob.
Rebeca le dijo a Jacob que después de que ella preparara el guisado se lo daría a él para que se lo llevara a su padre y comiera, y después lo bendijera antes de su muerte. Para Jacob la instrucción de su madre estaba clara y él obedecería, pero había un problema que tal vez Rebeca no había tenido en cuenta y era que ellos no solo eran diferentes en sus personalidades y gustos sino que eran muy diferentes físicamente mientras Esaú era velludo, Jacob era lampiño entonces cuando Isaac él estaba pensando que cuando Isaac lo palpara se daría cuenta de que no era Esaú y esto le haría ver a su padre como si Jacob lo estuviera engañando y en vez de obtener una bendición obtendría una maldición y él no querría que eso pasara. Pero su madre le dice que sobre ella caería la maldición si eso llegara a suceder, sin embargo ella sabe que eso no va a ser así porque ella tiene la revelación profética de parte de Dios de que Esaú se sometería a Jacob y que Jacob sería quien seguiría el linaje de Isaac. Actuar en fe es tener la certeza de lo que Dios va a hacer, y esa certeza la tenía Rebeca con Jacob. No era que ella no amara a su hijo Esaú, sino que ella sabía cuál era el propósito de Jacob y estaba actuando en pos del cumplimiento de ese propósito.
Jacob nunca obró en una mala intención, él nunca fue a acusar a Esaú con su padre para decirle que le había vendido la primogenitura, él simplemente fue obediente a su madre y todo lo que hizo fue en obediencia a ella. Así que fue al rebaño, tomó los cabritos y se los trajo a su madre quien hizo el guisado con el sabor intenso que a su padre le gustaba. Rebeca expresando una completa fe en la revelación que Dios le había dado acerca de Jacob, tomó las mejores vestiduras de Esaú, su hijo mayor, y vistió a Jacob, su hijo menor con ellas y le puso las pieles de los cabritos sobre las manos y sobre la parte lampiña del cuerpo, y le dio el guisado y el pan a Jacob para que se los llevara a su padre.
Si lo vemos bien, Isaac nunca hubiera dado su bendición a Jacob a menos que Rebeca hubiera hecho lo que hizo, recordemos que Isaac amaba a Esaú y para Isaac él era el primogénito. Los ojos de Isaac estaban débiles para ver pero no solo físicamente sino también espiritualmente, él no estaba teniendo la revelación de Dios porque su corazón estaba en Esaú y en los animales que Esaú cazaba que al prepararlos eran de un sabor exquisito para Isaac. Isaac había permitido que aspectos naturales opacaran y debilitaran las revelaciones espirituales y el propósito de Dios en Jacob.
Así que Jacob se presentó a su padre con las vestiduras del primogénito y recibió la bendición del primogénito tal cual como Dios se lo había revelado a Rebeca y tal cual le pertenecía a Jacob por haber comprado la primogenitura a Esaú quien la despreció. Jacob estaba presentándose realmente como era: “el primogénito”. Las dudas de Isaac no pudieron detener el propósito de Dios de que Jacob recibiera la bendición de primogenitura de parte de Isaac, entonces Isaac bendijo a Jacob porque Jacob estaría cumpliendo el rol del primogénito.
Muchas veces las cosas no son como parecen ser, Jacob no es un engañador, ni un suplantador, ni el malo de la película, él es un hijo obediente, él es el instrumento con el que Dios está obrando con el fin de continuar con el legado de Abraham y de Isaac para que las promesas de Dios sean cumplidas y su propósito establecido. Jacob para efectos de la bendición de Isaac era Esaú porque era el poseedor de la primogenitura. Rebeca hizo todo lo que hizo en pos de que la voluntad de Dios pueda cumplirse en la vida de Jacob.
Isaac besó a Jacob y al notar el olor de las vestiduras de Esaú que tenía Jacob lo bendijo diciendo: “…He aquí, el olor de mi hijo es como el aroma de un campo que el SEÑOR ha bendecido. 28 Dios te dé, pues, del rocío del cielo, y de la grosura de la tierra, y abundancia de grano y de mosto. 29 Sírvante pueblos, y póstrense ante ti naciones; sé señor de tus hermanos, e inclínense ante ti los hijos de tu madre. Malditos los que te maldigan, y benditos los que te bendigan”. (v.27,28,29) Dios no se equivocó, indiscutiblemente esta bendición era para Jacob y no para Esaú. Dios es tan perfecto en su obrar que solamente cuando Isaac terminó de bendecir a Jacob es que entró Esaú en escena trayendo lo que había cazado y preparándolo para llevárselo a su padre pero la bendición de la primogenitura ya había sido declarada. Isaac bendijo a Jacob a partir del aroma de sus vestiduras, las vestiduras de primogenitura que el mismo Dios le había puesto desde que estaba en el vientre de su madre.
Finalmente Esaú se presenta delante de Isaac con su guisado para poder ser bendecido y por supuesto Isaac tuvo un gran estremecimiento de no saber a quien había bendecido en vez de a Esaú. Isaac no tenía duda que la bendición que había dado a Jacob se cumpliría a cabalidad por eso él se estremeció de esa manera.
Si lo miramos bien Esaú estaba quitando la bendición a Jacob que por la transacción que habían hecho le pertenecía a Jacob y no a Esaú. Pero no lo pudo hacer porque la bendición ya había sido dada a quien Dios había escogido para cumplir sus propósitos: a Jacob. Rom 9:10 Y no solo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac :11 (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), 12 se le dijo a ella: EL MAYOR SERVIRÁ AL MENOR. Tal como está escrito: A JACOB AMÉ, PERO A ESAÚ ABORRECÍ”. (Romanos 9:10)
Esaú recibió una bendición pero no la bendición de la primogenitura porque él la desechó y así Dios también lo desechó a él. “Tal como está escrito: A JACOB AMÉ, PERO A ESAÚ ABORRECÍ”. (Romanos 9:13) Los descendientes de Esaú son los edomitas quienes son enemigos de Israel y que constantemente se están oponiendo a los propósitos de Dios para Israel, pero Dios siempre cumple sus propósitos a pesar de quien se pueda oponer. Dios cumplirá su propósito en ti.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he entendido tus planes y tus propósitos y me he dejado llevar por mi propio parecer, perdóname cuando no he actuado en obediencia a tu revelación y voluntad. Señor te pido que me ayudes a obedecerte en todo lo que me pidas. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Esaú?
- ¿Qué podemos aprender de Jacob?
- ¿Qué podemos aprender de Isaac?
- ¿En qué aspectos de la vida de Rebeca puedes ver que ella está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 27:41-46; Génesis 28:1-22
“He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido”.
(Génesis 28:15)
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a actuar siempre de forma sabia. Que nos ayude a tener una vida de mayor intimidad y adoración. Que nos ayude a buscar su presencia de una manera constante y perseverante en nuestra vida. Que el Espíritu Santo manifieste la presencia de Dios en nuestra vida.
Devocional
Esaú no recibió la bendición del primogénito porque esa bendición era para Jacob. Jacob no actuó mal, él actuó en obediencia a su madre Rebeca y a la revelación que ella tenía del propósito y la voluntad de Dios para Jacob. Esaú no agradó a Dios cuando despreció la primogenitura. La primogenitura tenía que ver con el propósito de Dios, pero él se centró en si mismo, en su necesidad de comer del guiso de lentejas que hacía Jacob y la despreció, despreciando el propósito de Dios. Este hecho queda muy claro cuando el Apóstol Pablo escribe a los hebreos “de que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida. 17 Porque sabéis que aun después, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado, pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimas”. (Hebreos 12:16-17) Esaú nunca mostró verdadero arrepentimiento y aunque lloró pidiendo a su padre la bendición de la primogenitura no la pudo obtener, la había despreciado y con ella el propósito de Dios.
Era de esperarse que Esaú no hubiera quedado nada contento al no recibir la bendición del primogénito y sobre todo que la bendición que obtuvo de su padre fue para servir a su hermano, así que Esaú guardó rencor a Jacob, lo aborreció y se propuso que cuando su padre muriera mataría a Jacob. Esto nos recuerda otra historia en La Biblia en la que un hermano mayor pensó en matar a su hermano menor y no solo lo pensó sino que lo llevó a cabo y lo mató. En esa historia recordemos que Dios había preferido y aceptado la ofrenda de Abel, el menor, por encima de la de Caín, el mayor. En su primera carta el apóstol Juan les advierte a sus lectores que no sean “como Caín que era del maligno, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas”. (1 Juan 3:12) Ahora vemos la misma situación, Dios había escogido a Jacob, el menor, para que por medio de Jacob se cumpliera la promesa de bendición y multiplicación que Dios le había hecho a Abraham y no a Esaú, el mayor.
Es evidente que el corazón de Esaú no era un corazón bueno porque estaba maquinando matar a su hermano. Dios le dijo a los descendientes de Jacob a través del profeta Malaquias: “Yo os he amado —dice el SEÑOR—. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob? —declara el SEÑOR—. Sin embargo, yo amé a Jacob, 3 y aborrecí a Esaú, e hice de sus montes desolación, y di su heredad a los chacales del desierto. 4 Aunque Edom dice: Hemos sido destruidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas, el SEÑOR de los ejércitos dice así: Ellos edificarán, pero yo destruiré. Y los llamarán territorio impío y pueblo contra quien el SEÑOR está indignado para siempre”. (Malaquías 1:2-4) Dios no está buscando personas perfectas pero si está buscando corazones puros que hagan buenas obras.
En Dios nunca habrá injusticia porque él siempre conoce los pensamientos del corazón de cada persona porque “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá? 10 Yo, el SEÑOR, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras”. (Jeremías 17:9-10) Dios conoce nuestros pensamientos y nuestras intenciones para él no hay nada oculto, así que Dios le reveló a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor, y ella inmediatamente llamó a Jacob, su hijo menor, para decirle que en obediencia se fuera a Harán, a casa de su hermano Labán, y que se quedara allí algunos días hasta que Esaú dejara de odiarlo por haber recibido la bendición del primogénito porque esa era la voluntad de Dios. Rebeca amaba a sus dos hijos, ella no quería que la situación escalara a un nivel de destrucción para ambos. Rebeca era una mujer sabia, ella estaba orando y pidiendo la dirección de Dios, y Dios se la estaba dando. Jacob actuó en obediencia a su madre y Rebeca actuó en obediencia a la voluntad y al propósito de Dios.
Entonces Rebeca le dijo a Isaac de una manera muy sabia que Jacob no podía casarse con una mujer hitita como lo había hecho Esaú sino que tenía que ir a buscar esposa a Harán donde vivía su familia. Rebeca preferiría morirse que dejar que Jacob hiciera lo que hizo Esaú al tomar mujeres cananeas como esposas. Es muy importante que un hombre se case con una mujer sabia porque una mujer sabia edifica su casa en los propósitos y la voluntad de Dios, en cambio la mujer necia destruye esos planes y propósitos. “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”. (Proverbios 14:1) Rebeca estaba siendo una mujer sabia para edificar su casa sobre la revelación de la voluntad de Dios.
Isaac respondió inmediatamente llamando a Jacob y le ordenó: “No tomarás mujer de entre las hijas de Canaán”, (Génesis 28:1) y le dijo que fuera a Harán (Padán-aram) a casa de su abuelo Betuel, y tomara una esposa de las hijas de Labán el hermano de su madre Rebeca, tal cual como lo había hecho su padre Abraham con él, porque las mujeres cananeas eran idólatras y adoradoras de otros dioses.
Entonces lo bendijo: “Y el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te multiplique, para que llegues a ser multitud de pueblos. 4 Y te dé también la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que tomes posesión de la tierra de tus peregrinaciones, la que Dios dio a Abraham”. (Génesis 28:3-4) Jacob no estaba huyendo como un delincuente, él estaba saliendo de su casa con la bendición de su Padre y por obediencia a su madre, así que se dirigió hacia Harán a casa de su tío Labán que era el hermano de su madre Rebeca y que era hijo de Betuel, el hijo de Nacor el hermano de Abraham, abuelo de Jacob y Esaú. Ellos eran arameos porque vivían en Padán-aram.
El pacto matrimonial que establecería Jacob era muy importante en el cumplimiento de las promesas de Dios a Abraham porque daría la continuidad al pacto que hizo Dios con Abraham y Sara, que continuó con Isaac y Rebeca y que ahora permanecería con Jacob y su esposa. El pacto de Dios con Abraham era un pacto de adoración a un único Dios, al Dios eterno, al Dios verdadero, y las mujeres cananeas eran mujeres idólatras que adoraban a otros dioses por eso Jacob no podía casarse con esas mujeres. La bendición de la promesa de Dios no vendría de la descendencia de Abraham porque eso incluiría a Ismael y los hijos que tuvo con Cetura, su segunda esposa, no vendría de la descendencia de Isaac porque incluiría a Esaú, vendría solamente de la descendencia de Jacob, de sus doce hijos quienes poseerían la tierra de Canaán como una herencia perpetua.
Esaú estaba al tanto de todo lo que estaba pasando y tal vez hubiera podido ir en arrepentimiento a su padre y haber perdonado a su hermano porque fue él quien despreció la primogenitura, y entender la posición en que ahora se encontraba él con respecto a su hermano Jacob, y así manifestar su deseo de caminar en obediencia y fidelidad a Dios, pero no lo hizo, lo que hizo fue ir donde su tío Ismael para tomar como esposa a Mahalat, hija de Ismael. Esaú caminaba sin la revelación de Dios y cuando caminamos sin la revelación de Dios lo único que hacemos es cometer errores. Esaú no fue a Labán quien tenía varias hijas fue a Ismael. Esaú no estaba eligiendo a su esposa con un llamado de pacto y propósito en Dios sino basado en lo que él deseaba y por supuesto no en lo que Dios quería. Esaú agregó esta esposa a las dos que ya tenía, agregando más desaciertos a su vida.
Jacob en una completa obediencia salió de Beerseba a Harán con la bendición de su padre Isaac y con la cobertura de la primogenitura sobre sus hombros. En el camino a Harán llega a cierto lugar y decide pasar la noche porque ya estaba oscuro, así que toma una de las piedras del lugar y la pone de cabecera y se acuesta a dormir en ese lugar. Pero estando dormido tiene un sueño en donde vio una escalera que iba desde la tierra hasta el cielo, como formando un puente entre el cielo y la tierra, y vio que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella y vio que Dios estaba arriba sobre la escalera y le dijo “Yo soy el SEÑOR, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14 También tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás hacia el occidente y hacia el oriente, hacia el norte y hacia el sur; y en ti y en tu simiente serán bendecidas todas las familias de la tierra. 15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido”. (Génesis 28:13-15) Dios estaba confirmando que Jacob era a quien había escogido para continuar con el linaje de Abraham y de Isaac. Jacob no había tenido antes un encuentro con Dios como si lo tuvieron su abuelo y su padre, él no sabía que formaba parte de un pacto que incluía la posesión de la tierra en donde estaba y que es un lugar actualmente cerca a Jerusalén.
Jacob despertó del sueño con un miedo reverente porque entendió que ese era un lugar santo, Dios estaba en ese lugar, la presencia de Dios estaba en ese lugar, ese lugar era muy importante, ese lugar era la casa de Dios y la puerta del cielo por eso lo llamó Betel (Beth-EL=Casa de Dios) Este lugar era la entrada al cielo, la casa de Dios, y nos habla de la presencia de Dios, de adoración, de presentarse delante de Él, de entrar en su presencia, de intimidad con Dios.
Jacob siguió durmiendo y se levantó temprano en la mañana para identificar ese lugar como un lugar sagrado y llamarlo Bethel, por eso tomó la piedra que había puesto de cabecera y la puso como una piedra memorial, como un pilar y una señal de que ese lugar era la casa de Dios y la ungió, derramó aceite sobre ella en señal de consagración, e hizo Jacob un voto; “Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, 21 y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el SEÑOR será mi Dios”. (Génesis 28:20-21) Estaba diciendo que si Dios mostraba su presencia con él, él sería fiel y tendría la fe de su abuelo Abraham y su padre Isaac porque Dios sería su Dios. Es necesario que experimentemos a Dios de una manera íntima y personal, no podemos basar nuestra fe en la experiencia de otros. Dios se convierte en nuestro Dios en la medida que lo conocemos íntimamente y vivimos encuentros personales con Él. Dios fue el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob (Israel) pero nunca fue el Dios de Ismael o de Esaú. ¿Es Dios tu Dios?
Jacob estaba poniendo un fundamento una piedra como señal de la presencia de Dios, de un lugar de adoración, de la casa de Dios, Bethel. Recordemos que la piedra angular, la roca de nuestra salvación es Jesús, el Mesías, el Cristo. Él es la presencia de Dios manifestada a la humanidad, Él merece toda nuestra adoración, por medio de él tenemos intimidad con Dios, Él es el Hijo de Dios. Jesús le dijo a Felipe y Natanael que Él era esa revelación del cielo que había venido a la tierra, que Él era se puente de acceso de la tierra al cielo. “En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre”. (Juan 1:51) Jacob tuvo un encuentro con el propósito y plan de Dios para su vida. Dios le estaba revelando lo que iba a hacer con él y con su descendencia porque en su simiente serían bendecidas todas las familias de la tierra y su simiente es Jesús, el Redentor de la humanidad, de todas las naciones de la tierra.
Jacob termina su encuentro con Dios diciéndole que de todo lo que Dios le diera, él le daría el diezmo, es decir la décima parte. Dios no lo estaba obligando a dárselo, Dios realmente no necesitaba su diezmo, todo estaba partiendo del deseo y la voluntad de Jacob de dar testimonio de la fidelidad de Dios con sus diezmos. Jacob honraría la fidelidad de Dios en su vida dándole la décima parte de todo lo que Dios le diera sencillamente porque quería ser un testimonio viviente de las bendiciones y fidelidad de Dios a su vida.
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que no he entendido tus propósitos y no los he obedecido sino que me he dejado llevar por mis propios deseos. Señor te pido que me ayudes a tener una vida consagrada a ti, una vida de intimidad y adoración constante a ti. Señor te pido que me ayudes a valorar tu presencia, a buscar tu presencia, a anhelar tu presencia en mi vida. Te pido que me reveles tu voluntad y tus propósitos para poderlos seguir. Señor te pido que me des sabiduría para poder hacer tu voluntad y seguir tus propósitos. Te pido que me llenes de tu Espíritu Santo para que me guíe en tu verdad. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Rebeca?
- ¿Qué podemos aprender de Jacob?
- ¿Qué podemos aprender de Esaú?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Jacob en estos pasajes?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?

Lectura bíblica: Génesis 29
“Concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al SEÑOR; así que le puso por nombre Judá; y dejó de dar a luz”. Génesis 29:35
Motivo de Oración: Que el Señor nos ayude a cumplir su plan y su propósito en nuestras vidas. Que nos ayude a mantener nuestra alabanza y fidelidad a Dios.
Devocional
Jacob tuvo un encuentro con Dios en sueños que le confirmó el plan y el propósito de Dios con su vida y que era la continuidad del pacto que hizo Dios con su abuelo Abraham. Jacob iba ahora camino a Harán para buscar una esposa en casa de su tío Labán hermano de su madre Rebeca.
Es importante entender que el matrimonio es un pacto entre un hombre, una mujer, y Dios. Es por eso que se debe escoger muy bien con quien casarse porque ese pacto incluye a Dios y su propósito. Dios llama a un hombre para que sirva a sus propósitos pero no podrá hacerlo solo, necesita una ayuda idónea, una esposa para que los dos en unidad y acuerdo puedan cumplir ese propósito. Esa fue la idea desde el Edén cuando Dios formó a Eva de la costilla de Adán para que fuera su ayuda idónea y él no estuviera solo en su llamado. Salomón escribió: “El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEÑOR”. (Proverbios 18:22) Solamente en casos muy específicos como el profeta Jeremías y Pablo, Dios llama a hombres para que le sirvan en completa soltería.
Entonces Jacob llegó al mismo pozo que llegó Eliezer el siervo de Abraham en Harán, para buscarle una esposa a Isaac en la familia del hermano de Abraham. Junto a ese pozo Jacob vio que se encontraban tres rebaños de ovejas con sus pastores, entonces Jacob confirma que esos pastores son de Harán y que ha llegado al lugar correcto. También confirma que ellos conocen a su tío Labán hijo de su abuelo Nacor y que se encuentra perfectamente bien y que su hija Raquel, que era pastora, estaba llegando en ese momento para dar de beber a las ovejas. Los pastores estaban allí esperando a los demás pastores porque como el pozo tenía una piedra grande que lo cubría ellos tenían que esperar a que varios pastores se reunieran para entre todos poderla mover, darle de beber a los rebaños y luego volverla a poner en su sitio. Pero fue tal el sentir de Jacob de saber que Dios había obrado en su vida guiándolo al lugar correcto y que estaba experimentando la fidelidad de Dios que cuando vio a Raquel la hija de su tío Labán, el hermano de su madre Rebeca, con las ovejas de su tío Labán, “Jacob subió y quitó la piedra de la boca del pozo, y dio de beber al rebaño de Labán, hermano de su madre”. (v.10)
Jacob besó a Raquel como su pariente y gritó y lloró de alegría. Dios había sido fiel, Dios estaba con él, indiscutiblemente fue Dios quien lo guió hasta ese lugar para encontrarse con su tío Labán, el hermano de su madre Rebeca y así se lo hizo saber a Raquel. Así que ella corrió para hacérselo saber a su padre. Esta misma escena ya la hemos visto antes, fue lo mismo que ocurrió con Eliezer el siervo de Abraham cuando Dios lo guió para encontrarse con Rebeca quien había ido al pozo a sacar agua. Nunca dudemos de la fidelidad de Dios y nunca dejemos de confiar en su liderazgo para guiarnos hacia el lugar correcto, y a las personas correctas para cumplir sus planes y sus propósitos. Debemos confiar plenamente en el obrar de Dios y en su direccionamiento.
Así que cuando Labán escuchó lo que Raquel le dijo corrió a encontrarse con Jacob y lo abrazó, lo besó y lo llevo a su casa, Jacob le contó todo lo acontecido y para su tío Labán, hermano de su madre Rebeca no había duda que eran del mismo linaje “Ciertamente tú eres hueso mío y carne mía” (v.14) y recibió en su casa a Jacob todo un mes.
Jacob se había enamorado de Raquel a quien primero conoció en el pozo porque ella era de bella figura y de hermoso parecer comparada a su hermana mayor Lea que tenía ojos delicados, así que le dijo a Labán que le serviría siete años y que su salario sería su hija menor, Raquel, de quien se había enamorado, y su tío Labán aceptó mejor dársela como esposa a él y no a alguien del lugar donde estaba.
Para Jacob esos siete años que trabajó le parecieron insignificantes comparados a poder casarse con Raquel y tenerla como esposa para siempre porque la amaba. Amar es dar, es entregarse y eso fue lo que hizo dar su trabajo durante siete años por ella. Pasaron los siete años y Jacob estaba listo para recibir su retribución, tomar a Raquel como esposa. Jacob cumplió su parte del acuerdo sin ningún engaño o falsedad mostrando un carácter íntegro, recto y justo con total honestidad, pero su tío Labán lo engañó entregándole a Lea en vez de a Raquel. Cuando Jacob le reclama a su tío él se justificó diciéndole que la costumbre de ese lugar era entregar a la mayor primero en matrimonio y no a la menor. Muchas veces nosotros fallamos en nuestra integridad y rectitud porque seguimos las costumbres y la cultura de este mundo. Labán engañó a Jacob porque siguió las costumbres del lugar donde vivía. Nunca comprometamos nuestros principios y valores bíblicos por las costumbres y la cultura de este mundo.
Ahora el acuerdo incluía otros siete años de trabajo por Raquel y los siete días de celebración de la boda con Lea en donde cada día se hacían banquetes y se daban siete bendiciones. Jacob amó más a Raquel que a Lea y cumplió con su parte del acuerdo trabajando durante otros siete años para su tío Labán, el hermano de su madre. Al amar Jacob más a Raquel que a Lea puso a Lea en una situación de falta de atención e interés entonces Dios vio su situación y le concedió tener hijos, pero Raquel no podía tener hijos porque era estéril.
Tener dos esposas no es nada bueno, ese no es el diseño de Dios y todo lo que no es el diseño de Dios causará daños y alteración de la paz. Cuando miramos la situación fue Labán quien rompió el diseño de Dios para el matrimonio entregando a Jacob sus dos hijas con sus dos siervas, es decir entregándole a Jacob cuatro mujeres. Jacob terminó con dos esposas por culpa de Labán no fue la intención de Jacob terminar así, no fue Dios quien originó este mal, Dios nunca será el origen, ni el autor del mal ni de nada que sea malo, fue Labán el autor, pero lo que si hace Dios es usar el mal para tornarlo en bien, el usa lo que no es bueno para convertirlo en completamente bueno y cumplir sus propósitos. “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito”. (Romanos 8:28)
Así que Dios abrió la matriz de Lea y ella concibió y dio a luz cuatro hijos inicialmente en este capítulo (Rubén, Simeón, Leví y Judá) pero en el capítulo 30 vemos que tuvo dos hijos más (Zabulón e Isacar) y una hija (Dina), en total tuvo seis hijos y una hija, y también vemos que tanto la sierva de Raquel, Bilha, como la sierva de Lea, Zilpa, tuvieron cada una dos hijos, Bilha (Dan y Neftalí) y Zilpa (Gad y Aser). Luego Raquel tuvo dos hijos (José y Benjamín) así estarían constituidas las doce tribus de Israel que formarían la nación de Israel.
Lea puso los nombres a sus primero cuatro hijos. Rubén porque Dios vio su sufrimiento y le proveyó un hijo, Simeón porque Dios escuchó sus oraciones, Leví porque creyó que este hijo la mantendría unida a su esposo, y Judá porque iba a alabar a Dios, le iba a dar gracias a Dios porque estaba obrando en su vida. Lea no era la esposa elegida, inicialmente Jacob se encontró fue con Raquel en el pozo y él amaba a Raquel. Labán engañó a Jacob y alteró el diseño de Dios de un matrimonio entre un solo hombre y una sola mujer, pero Dios se movió en la vida de Lea para que su propósito se cumpliera. Dios estaba obrando en la vida de Lea. Dios usa las circunstancias adversas para cumplir sus propósitos y llevar a cabo sus planes y aunque las cosas no resulten como queremos debemos estar siempre agradecidos y alabando a Dios por su bondad y fidelidad en nuestra vida.
Jacob salió a buscar una esposa pero encontró el cumplimiento del propósito de Dios para su vida. Lea tuvo a su tercer hijo Leví, de donde vienen los levitas quienes se encargarían de todo el servicio en el templo en los tiempos de Moisés y tuvo a su cuarto hijo Judá, de donde viene el rey David y viene el rey eterno, Jesús, el Mesías, el Cristo, el ungido. Raquel tuvo a su primer hijo José quien jugaría un papel muy importante para que Israel se estableciera en Egipto y saliera como una nación. Dios cumplió su promesa a Abraham. Su descendencia salió de Egipto para poseer la tierra prometida en la cuarta generación. (Génesis 15:13.16)
Cristo es la simiente de Abraham (Gálatas 3:16) y en Jesús son bendecidas todas las familias de la tierra. “Así Abraham CREYÓ A DIOS Y LE FUE CONTADO COMO JUSTICIA. 7 Por consiguiente, sabed que los que son de fe, estos son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: EN TI SERÁN BENDITAS TODAS LAS NACIONES. 9 Así que, los que son de fe son bendecidos con Abraham, el creyente”. (Gálatas 3:6-9) “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO), 14 a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe”. (Gálatas13-14)
Quien reconozca a Jesús como el hijo de Dios, se arrepienta de sus pecados y crea en Él tendrá acceso a vivir en su Reino eterno. El pacto de Dios con Abraham se cumplió en Jesús. “pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. 27 Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido. 28 No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús. 29 Y si sois de Cristo, entonces sois descendencia de Abraham, herederos según la promesa”. (Gálatas 3:26-29)
Que no nos quede ninguna duda de que Dios fue fiel en cumplir lo que prometió y que seguirá cumpliendo lo que ha prometido. “Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. 17 Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre”. (1 Tesalonicenses 4:16-17)
Oración:
Padre Celestial en el nombre de Jesús, te pido perdón por todas las veces que me he quejado, y que no he visto tu obrar con agradecimiento. Señor ayúdame a entender que tú todo lo tornas para bien. Señor gracias por tu plan de redención y por tu obra redentora, gracias por amarme tanto para entregarte en mi lugar y morir por mis pecados. Señor te pido que seas tú guiándome a hacer tu voluntad y que me ayudes a seguirte en obediencia y fidelidad, en el nombre de Jesús, Amén.
Estas son algunas preguntas para tu estudio devocional:
- ¿Cuál es el mensaje principal que podemos extraer de estos pasajes?
- ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la importancia de la obediencia a Dios? ¿Cómo nos anima a adorar y obedecer a Dios?
- ¿Qué podemos aprender de Jacob?
- ¿Qué podemos aprender de Labán?
- ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de la vida de Jacob en estos pasajes?
- ¿En qué aspectos de la vida de Jacob puedes ver que él está siguiendo el liderazgo de Dios?
- ¿Qué te ha enseñado Dios en estos pasajes y cómo puedes aplicar las lecciones de estos pasajes a tu vida diaria?